Hermes Trimegistos
“Yo empecé a predicar a las personas acerca de la belleza de la religión y del conocimiento.
¡Oh, pueblos! ¡Hombres, nacidos en la Tierra, atascados en la embriaguez, en el sueño y en el desconocimiento de Dios! ¡Desembriáguense, sacúdanse de su libertinaje e insensibilidad, despierten de su entorpecimiento!
¿Por qué, oh hombres, se abandonan a la muerte, cuando pueden alcanzar la Inmortalidad?
¡Ustedes, desviados, que están marchitándose en su ignorancia, ábranse, diríjanse a su verdadera esencia!
¡Aléjense del camino oscuro, iníciense en la Inmortalidad, rechazando sus imperfecciones de una vez y para siempre!
¡Sólo en Dios encontrarán el bien, sólo en Él y en ninguna parte más!”
(De la invocación de Hermes* a los egipcios)

