“¿Quienes podemos llegar a ser?

Para proyectar nuestras mejores cualidades primero debemos hacer un ejercicio de humildad. Desprendernos de esos vestidos y sacos que nos hacen creer lo que somos y que no es mas que lo que tenemos, es el primer paso. Adan y Eva se encontraron desnudos después de comer la manzana del árbol del Bien y el Mal y sintieron vergüenza ante Dios. Como si desde entonces tuviéramos vergüenza a saber como somos realmente y necesitemos vestirnos con apariencias y posiciones en la vida que vivimos. Entonces aparece la necesidad del RESPETO, ser respetados y que nos consideren respetables. Y cuantas mas carencias tenemos interiormente, cuanto mas aborrecemos nuestra propia desnudez interior mas necesitamos sentirnos respetados, y al no conseguirse incluso utilizamos la violencia en el proceso. Mas en estos tiempos de cambio y de apertura a la espiritualidad ya no necesitamos ponernos corazas relucientes, sino atrevernos a caminar desnudos, porque solo asi podremos conocernos a nosotros mismos y poder trabajar realmente en nuestras carencias que son sobre todo afectivas, No sentirnos queridos o valorados tiene que ver con la exigencia de respeto que exigimos a otros. Atrevernos primero a desnudarnos ante nosotros y ante los demás es iniciar el camino del reencuentro. El regreso al paraíso. No es asunto fácil, mas es necesario si queremos salir de la rueda del sufrimiento que cargamos incesantemente. Aprender a querer nuestra desnudez, reconocernos hijos amados del Creador y poner en marcha el proceso de recuperar los poderes con los El, en su infinito amor nos dio en el origen. No hay fealdad en la inocencia, mas la fealdad es una visión distorsionada de nosotros mismos y los demás. El Padre solo crea belleza y eso nos atestigua la naturaleza con su belleza en todas sus expresiones. Atrévete a desnudarte, a dejar la coraza de las apariencias y ejerce un Acto Sagrado de Amor contigo mismo, en la desnudez del ser todo es belleza, poder y armonía. Libérate.”

Toni Maya
24/04/2015
adanyeva