LAS SESENTA Y SIETE CELEBRES PREGUNTAS DEL TEÓLOGO ESPAÑOL ZAPATA (1631)

 

LAS SESENTA Y SIETE CELEBRES PREGUNTAS DEL TEOLOGO ESPAÑOL ZAPATA (1631)
Zapata era licenciado en Teología y profesor de la Universidad de Salamanca, en el año de 1629; en cuya época escribió sus célebres sesenta y siete preguntas, para que fueran contestadas por una junta de Doctores, las cuales, después de leidas, fueron quemadas, sufriendo él igual suerte pasados dos años de sufrimientos en tristes calabozos, de donde fue sacado en el año de 1631 para sufrir tan horrible pena.

 

 ILUSTRES Y SABIOS MAESTROS:
1°¿Cómo puedo probar que los judíos, a los que quemamos a centenares, fueron durante cuatro mil años el pueblo preferido de Dios?
2°. ¿Por qué Dios, al que no se puede, sin blasfemia, tener por injusto, ha desdeñado a todo el linaje humano para poner todo su cariño en la insignificante horda judía y más tarde ha abandonado a esta horda, para dar su protección a otra que fue durante doscientos años aun más pequeña y despreciable?
3°. ¿Por qué hizo gran número de milagros incomprensibles en favor de la mísera nación que protegía, antes de la época llamada histórica? ¿Por qué hace ya siglos ha dejado de hacer milagros, con lo que nos priva de ellos a los que formamos actualmente el pueblo de Dios?
4°. Si es en efecto dios el Dios de Abraham, ¿por qué quemáis en la hoguera a los hijos de Abraham? Y si los quemáis, ¿por qué recitáis sus mismas oraciones hasta cuando los estáis quemando? ¿Cómo vosotros,que adoráis el libro de su ley, les dais la muerte por seguir su ley?
5°. ¿Qué he de hacer para conciliar la cronología de los chinos, de los caldeos, de los fenicios, de lose gipcios con la de los, judíos, y como pondré de acuerdo los cuarenta modos diferentes de computar e ltiempo de los distintos comentadores? Si yo dijera que Dios ha dictado el libro de los judíos, se me podría responder que Dios no sabe cronología.
6°. ¿Con qué argumentos podría demostrar que los libros atribuidos a Moisés fueron escritos por él en el desierto? ¿Pudo decir que había escrito al otro lado del Jordán, cuando es evidente que no pasó nunca el Jordán? Se responderá que Dios no sabe geografía.
7°. El libro llamado de Josué, dice que Josué hizo grabar el Deuteronomio en piedra. El Pentateuco nos dice que el pueblo judío estaba en el desierto escaso de alimentos y de vestidos; no es verosímil, por tanto, que tuviera grabadores en piedra, cuando les faltaban sastres y zapateros.
8°. ¿De qué modo se puede refutar a los sabios que encuentran en el Pentateuco nombres de ciudades que no existían en aquel tiempo, preceptos de reyes que gobernaron setecientos años después de la muerte de Moisés, pasajes donde el autor, muy posterior a Moisés, se traiciona y descubre al decir “El lecho de Og,que existe todavía en Ramata… Los cananeos estaban entonces en la región. . .”?, etc. Estos sabios fundan sus reparos en contradicciones y errores que atribuyen a las crónicas judías, y podrían poner en apuro a un licenciado.
9°. El Génesis, ¿ es libro físico o es alegórico? ¿Quitó realmente Dios una costilla al hombre para hacer a la mujer? ¿Por qué se afirma antes que le creó macho y hembra? ¿Cómo creó Dios la luz antes que el Sol, cómo distinguió la luz de las tinieblas, no siendo las tinieblas otra cosa que la privación de la luz? ¿Cómo hizo el día antes de crear el Sol? Hay quien supone que el Génesis se escribió cuando ya tenían los judíos algunos conocimientos de la filosofía errónea de otros pueblos. Si yo defiendo este libro, corro el peligro de que se me diga que ignora Dios la física, como la cronología y la geografía.
10°. ¿Qué puedo decir del Paraíso, en el que había un río que se divide en cuatro: el Tigris, el Eufrates,el Fison (que se cree el Fase) y el Gehón, que baña la Etiopía y que, por consiguiente, no puede ser otro que el Nilo, cuyo origen dista mil leguas del nacimiento del Eufrates. Ello es motivo para insistir en que es Dios un pésimo geógrafo.
11°. Siento vivos deseos de comer de la fruta que producía el árbol de la ciencia, y encuentro extraña la prohibición de comer, porque habiendo dado Dios al hombre la razón, antes debió estimularle a instruirse.¿Le complacía ser servido y admirado por un zafio? Me gustaría también conversar con la serpiente, ya que era animal de tanto ingenio; pero quisiera saber qué lengua hablaba. El emperador Juliano, que era también un gran filósofo, hizo esta misma pregunta al gran santo San Cirilo, quien, no pudiendo dar una respuesta satisfactoria contestó al inteligente emperador: “Tú eres la
serpiente.” No dio prueba San Cirilo con esta impertinencia teológica de ser comedido ni cortés: pero atenúa el atrevimiento el ser posterior a la muerte de Juliano.Afirma el Génesis que la serpiente come tierra; bien sabéis que el Génesis hierra, y que la tierra no es un alimento suficiente.Según parece, iba Dios todas las tardes al Paraíso a pasar un rato con Adán y Eva y con la serpiente. Yo os invitaría de buena gana a asistir a estas tertulias a no estar guardada la puerta del Paraíso por un querubín armado hasta los dientes… Pero ahora caigo en que, según los rabinos, querubín significa buey.¡Extraño portero! Por favor, decidme al menos qué significa realmente querubín.
 26°. ¿Qué explicación puedo dar a la ley que prohíbe comer liebre “porque rumia y no tiene el pie hendido”, siendo cosa bien sabida que las liebres tienen el pie hendido y no rumian? Ya hemos visto que este gran libro ha presentado a Dios como mal geógrafo, mal cronólogo y mal físico; tampoco le acredita de buen naturalista. ¿Cómo justificaré ciertas leyes, entre ellas la que castiga con la pena de muerte al hombre que copula con una mujer en el tiempo en que menstrua. ¿Cómo podré dar a entender que dimanan de Dios mismo estas leyes bárbaras y ridículas?
27°. ¿Qué responderé a los que se extrañen de que haya sido preciso un milagro para atravesar el Jordán, que en su parte más ancha no tiene más de cuarenta y cinco pies y que era vadeable en distintos sitios?
28°. ¿Qué responderé a los que me pregunten cómo se derrumbaron las murallas de Jericó al ruido de las trompetas y por qué las defensas de las demás ciudades no sufrieron nunca el menor daño de los trompetazos?
29°. ¿Cómo excusaré la acción de la cortesana Rahab, que traicionó a Jericó, su patria? ¿Para qué era necesaria esta fea traición, cuando bastaba, tocar las trompetas para apoderarse de la ciudad? ¿Cómo sondearé la profundidad de los designios divinos que han dispuesto que el Salvador Jesucristo naciera de esta cortesana Rahab del incesto que Thamar cometió con Judá, su suegro, y del adulterio de David y Bethsabee? ¡Hasta qué punto son incomprensibles los medios de que se sirve el Señor!
30°. ¿Cómo justificaré todas las expoliaciones belicosas de Josué?
31°. ¿Cómo explicaré la batalla de Josué contra los amorreos en Bethoron en el camino de Gabaón? El Señor envía una espesa lluvia de grandes piedras desde Bethoron hasta Azeca, lugares separados por cinco leguas. Los amorreos quedaron exterminados. La Escritura dice que era la hora del mediodía, y no se comprende por qué Josué ordenó al Sol y a la Luna que se detuvieran en el cielo para darle lugar a concluir con un menguado ejército que ya estaba exterminado. ¿Por qué diría a la Luna que suspendiera su marcha al mediodía y cómo el Sol y la Luna estuvieron todo el día en el mismo sitio?
32°. ¿Qué diré de Jefté, que inmola a su hija y que hace matar a cuarenta y dos mil judíos de la tribu de Afraím que no podían pronunciar Schiboleth?
33°. ¿Debo declarar o negar que la ley de los judíos no anuncia en ninguna parte que haya penas ni recompensas después de la muerte? ¿Cómo se explica que ni Moisés ni Josué hayan hablado de la inmortalidad del alma, dogma conocido de los antiguos egipcios, de los caldeos, de los persas y de los griegos; dogma que no empezó a tener crédito entre los judíos hasta después de Alejandro, y que los saduceos reprobaron siempre porque no se habla de él en el Pentateuco?
34°. ¿Cómo referiré, sin escandalizar a mis oyentes, la historia del levita que, llegado en un asno a Gabaa, ciudad de los benjamistas, inspiró una pasión sodomítica a todos los vecinos? El levita se puso a salvo entregando a los excitados gabaonitas a su mujer, la que murió a la mañana siguiente, víctima de los excesos lujuriosos que tuvo que soportar durante toda la noche. ¿Hubieran muerto también las dos hijas de Lot, si las hubieran aceptado los sodomitas en substitución de los dos ángeles?
35°. Necesito de vuestras enseñanzas para entender el versículo 19 del capítulo primero del libro de los Jueces, que dice así: “Y el Señor fue con Judá y se apoderó de las montañas; pero no pudo exterminar a los habitantes del valle, porque tenían muchos carros armados de hoces.” Mis cortos conocimientos y mis menguadas luces, no me dejan ver cómo el Dios del Cielo y de la Tierra, que había trastocado tantas veces el orden natural de las cosas y suspendido las leyes eternas en favor del pueblo judío, no puede vencer a los habitantes de un valle, porque tienen unos cuantos carros de guerra. ¿Estarán en lo cierto los sabios que han sostenido que en aquellos tiempos miraban los judíos a su Dios como una divinidad local y protectora,que unas veces era más poderosa y otras más débil que los dioses enemigos? Parece dar fuerza a ésta hipótesis esta respuesta de Jefté: “Vosotros poseéis de derecho lo que os ha dado vuestro dios Camos:soportad que tomemos nosotros lo que nuestro dios Adonai nos ha prometido.”
36°. Todavía añadiré que me cuesta trabajo creer que hubiera muchos carros de guerra en un país montañoso, del que dice la Escritura en diferentes pasajes, que representaba gran magnificencia ir montado en un borrico.
37°. La historia de Aod me produce mucha pena. Veo casi constantemente en la esclavitud a los judíos, a pesar de haberles prometido el Señor con juramento, darles todos los países comprendidos entre el Nilo,el mar y el Eufrates. Llevaban diez y ocho años sometidos a un reyezuelo, llamado Eglón, cuando el Señor excitó el furor vengativo de Aod, hijo de Gera, que era ambidiestro. Armóse Aod, hijo de Gera, con un puñal de doble filo y lo ocultó bajo su manto, como algunos siglos después lo hicieron Jacobo Clement yRavaillac. Solicitó el hebreo del reyezuelo una audiencia secreta, con el pretexto de tener que comunicarle un gran misterio de parte del Señor. Eglón accede confiado y Aod le hiere con la mano izquierda,hundiendo su agudo puñal en el vientre del reyezuelo. Dios favoreció esta acción, que a todos los hombres debe parecerles algo fea. Quisiera que se me dijera: ¿qué asesinato debe tener por más divino, este del santo Aod, el del santo David, que hizo matar a Uriach, luego de hacerle cornudo, o el del bienaventurado Salomón, quien, teniendo setecientas mujeres y trescientas concubinas, asesinó a su hermano Adonías porque se atrevió a pedirle una?
38°. Ahora os ruego me digáis: ¿de qué ardid se valió Sansón para coger trescientas zorras, atarlas un asa otras y ponerles fuego bajo el rabo, para que destruyeran la cosecha de los filisteos? Las zorras no suelen abundar sino en terrenos arbolados, y como no había bosques en el terreno donde operaba Sansón, se me hace un poco cuesta arriba creer que fuese fácil coger trescientas zorras, y que pudiera el forzudo hebreo atarlas por la cola. Se dice luego que mató Sansón mil filisteos con una quijada de asno y que de uno de los dientes de esta quijada brotó una fuente. Tratándose de cosas de asnos no podéis negarme vuestras inteligentes lecciones.
39°. Igualmente necesito aclaraciones para entender la complicada historia de Tobías, cegado por los excrementos de una golondrina y curado con la hiel de un pescado. Todo lo que se cuenta de la familia de Tobías es divertido como una novela española, y sólo puede ser comparado con las historias de Judith y de Esther. Y a propósito de Judith, ¿cómo he de interpretar el texto sagrado que dice que esta hermosa hembra descendía de Simón, hijo de Rubén, siendo Simón hermano de Rubén, según el mismo texto sagrado, que no puede mentir?
40°. Al meterme en el Libro de los Reyes he menester imperiosamente de vuestra ayuda para que me aclaréis importantes dudas. Cuando Saúl fue declarado rey, los judíos eran esclavos de los filisteos. Sus vencedores no les consentían tener espadas ni lanzas; hasta las herramientas de trabajo tenían que arreglarlas bajo la vigilancia de los filisteos. Sin embargo, Saúl da una batalla a los filisteos y los vence: y en esta batalla capitanea Saúl a trescientos treinta mil soldados en una región que no puede alimentar a treinta mil hombres.
41°. No sé cómo justificar la acción de Samuel, cuando cortó en pedazos al rey Agag, prisionero de Saúl.
42°. Debemos gran respeto a David, amado de Dios; pero temo que me falte ciencia para justificar por las leyes ordinarias la conducta de este hombre, que se asocia con cuatrocientos perdularios para ir a saquear la casa de Nabal, servidor del rey, y que ocho días después se casa con su viuda; que va a ofrecer sus servicios a Achis, enemigo de su rey y que entra a sangre y fuego en las tierras de los aliados de Achis,sin perdonar a las mujeres, a los ancianos ni a los niños; que cuando sube al trono, toma nuevas concubinas y que, no satisfecho con éstas, quitó Bethsabé a su marido y hace asesinar al esposo deshonrado. Me cuesta gran trabajo admitir que Dios pueda hacer más tarde que en Judea, esta mujer adúltera y homicida, se cuente como una de las abuelas del Ser Supremo.
43°. No se concilian fácilmente las enormes riquezas que se atribuyen a David y a Salomón, con la extremada pobreza del pueblo y el estado miserable de la comarca.
A nuestros oficiales de caballería les llenaría de asombro saber que Salomón disponía de cuatrocientos mil caballos, en una región donde no ha habido jamás, y donde no hay hoy en día más que asnos, como he tenido el honor de decir diferentes veces.
44°. Me acobarda la idea de repasar la historia de las crueldades de los reyes de Judá y de Israel, más adecuadas para escandalizar a los pueblos que para edificarlos. Estos reyes se asesinaban unos a otros, lo que constituye una pésima política, si no me engaño.
45°. Veo al miserable pueblo judío esclavo de los fenicios, de los babilonios, de los persas, de los asirios, y de los romanos, y advierto que me costará trabajo conciliar tanta miseria con las magníficas promesas de sus profetas.
CONTINUARA