El Mono Egoista – La Tribu de la Corbata. Pelicula

SINOPSIS:

El ser humano se ha autoproclamado rey de la Creación. Nuestra extraordinaria evolución cultural y tecnológica nos ha llevado a dominar el planeta y a todas sus criaturas. Pero algo va mal: en pleno siglo XXI el éxito de aquellos que se autodenominan Sapiens-Sapiens se ve seriamente amenazado por problemas como el exceso de población y el cambio climático provocado por el consumo excesivo de energía.
Si un observador externo nos estudiara de forma zoológica como hacemos nosotros con otros animales, ¿qué conclusión sacaría de nuestra conducta?
Este documental trata de demostrar que, a pesar de nuestros sofisticados disfraces y formas elegantes, nuestra herencia genética permanece en nosotros y el primate que solíamos ser determina nuestras vidas mucho más de lo que sospechamos. Puede que el ser humano no sea tan inteligente como cree y se haya convertido simplemente en el Mono Egoísta y en su variante mas peligrosa buscando pertenecer a la Tribu de la Corbata.

 

 En esta excelentwe pelicula se habla del MIA, aqui les comparto que significa y sus efectos tan devastadores en nuestra sociedad.

SINDROME DE MEDIOCRIDAD INOPERANTE ACTIVA (MIA)

por Jose Luis Vicente González de Rivera y Revuelta

El síndrome MIA fue descrito por González de Rivera es un tipo de trastorno institucional que afecta al funcionamiento de las organizaciones y repercute en los individuos originando síndrome de acoso moral o síndrome de burn-out, consiste en uno proceso que tiene fases de gravedad y profundidad evolutiva, en este caso las características son del que realiza el acoso moral:

Tipo I o forma simple: Puede pasar desapercibida, es la forma más larvada y subclínica del proceso, puesto que la mediocridad favorece en grado sumo la conformidad, lo que asegura el acceso a la felicidad para algunos. El mediocre simple no va a crear, pero sigue/consigue caminos que han sido trazados, es un buen consumidor y un excelente copista, si llega a creaciones artísticas y/o científicas lo hace con uso/abuso de las normas (pre)establecidas. Aquí están los acomodaticios, los agazapados, los temerosos a todo y a todos, los silenciosos intencionales, los arribistas, los chaqueteros y los críticos maledicientes todos, en general, no suelen dar la cara.

Tipo II o mediocridad inoperante (pseudo-operante o pseudocreativo): En esta fase ya se inician las complicaciones que pueden dificultar la adaptación al contexto. En este caso aparecen individuos pasivo-agresivos y con una clara tendencia a imitar la actuación del sujeto normal. Estos individuos no distinguen lo bello de lo feo, ni lo bueno de lo malo, todo es igual, todo-vale-y-todo-sirve, no discriminan; por lo tanto este tipo de sujetos no siente inclinación a propiciar procesos de ningún tipo y todo lo que interviene está condenado al más vil de los estancamientos. Este tipo de sujetos produce y estimula maniobras repetitivas e imitativas, es más proclive a la pantomima de acuerdos de pasillo que al descubrimiento y prefiere lo trillado a todo lo que suponga innovación. Cuando ocupa puestos de relevancia, la organización que lo sufre empieza a dar muestras crecientes de parálisis funcional, acompañándose de hiperfunción burocrática –bien justificada por demás- que intenta disimular la falta de operatividad. Aquí están los acríticos del sistema, los “comparadores” entre épocas pretéritas y las actuales, ensoñadores del pasado, los funcionarios de manguitos mentales y algunos detentadores de puestos de responsabilidad que cumplen fielmente el principio de Peter.

Tipo III o Mediocre Inoperante Activo: Según el autor citado es una variante maligna, tanto por sus efectos como por sus tendencias invasivas y metastásicas. El sujeto desarrolla una gran actividad que termina por hacerlo inoperante, tiende a querer influir en los demás, con francos componentes mesiánicos. Tiende a infiltrar organizaciones complejas y crea grupos, comités improductivos con funciones de seguimiento y control, posibilitando el entorpecimiento (en ocasiones hasta destrucción) de los individuos más brillantes. Con puestos de poder (académicos –especial sensibilidad a la infección-, y/o administrativos y/o políticos –otro punto sensible-) pueden generar ingentes cantidades de trabajo absolutamente innecesario que se impone a los demás y dificulta el desarrollo, el avance y la realización de actividades creativas. Además es un sujeto proclive a la envidia, puesto que sufre ante el progreso ajeno y, por ello, tiende a destruir la excelencia, desarrollando sofisticados mecanismos de control, persecución y entorpecimiento. Se tiende a destruir el sujeto mínimamente brillante o vivido como amenazante o al que señala como vulnerable, para ello se callan sus logros, se difunden insidias (en silencio, a escondidas, nunca dará la cara, lo hace en cenáculos privados y privativos de crítica y contraste) y amplificará todo rumor o dato equívoco que invite a la descalificación y desprestigio de esa(s) persona(s) brillante(s), amenazante(s) o simplemente vulnerable(s). Lo relevante es que se señala la destrucción de las personas, puesto que estos mediocres inoperantes no van a entrar nunca en las ideas ni en los contenidos. Aquí se sitúan las venganzas indiscriminadas, las represalias, el rencor (la mayoría de las veces injustificado), el temor por propia inseguridad, el trepismo, el encumbramiento de seres con oscuras/preclaras intenciones.

fuente:http://www.acosolaboral.org.uy/

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