El Arquetipo de Orfeo

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El arquetipo de Orfeo y sus interpretaciones desde el orfismo hasta nuestros días
L. M. Almudena García Alonso  Juan José Prat Ferrer
La mayoría de la comunidad científica acepta la interpretación del mito como personificación de lo natural y como respuesta a las preguntas vitales más esenciales;sin embargo, cuando se efectúa un macroanálisis de su evolución en el tiempo, los argumentos son muy dispares. Esto es precisamente lo que ocurre con uno de los personajes míticos que con más fuerza ha influido en el desarrollo artístico y científico de Occidente, Orfeo. Su biografía ha sido transmitida al parecer desde antes los tiempos históricos más antiguos por una serie de misteriosos relatos míticos; el significado de estos relatos se ha tratado de desvelar una y otra vez, creándose de este modo una multiplicidad de significados que han servido para que hoy día se nos muestre como uno de los héroes más ricos en significado y a la vez más enigmáticos que la cultura occidental ha heredado del mundo helénico.
Orfeo y orfismo
La figura histórica de Orfeo, si es que este personaje existió alguna vez, quedo totalmente desdibujada en el proceso de transmisión oral de los relatos ya en laAntigüedad ágrafa. Los escritos que afirman su existencia histórica quedancronológicamente muy lejos del personaje, y por tanto no nos sirven como documentosque avalen su existencia real. De hecho, la antigüedad de este mito es tal que bien sepodría colocar en el Neolítico o quizá incluso antes de la llegada de la agricultura. Losescritos que afirman la existencia histórica de este héroe ya quedan cronológicamentemuy lejos del personaje, y por tanto no sirven como documentos que avalen suexistencia real. Pero más allá de la cuestión de su existencia histórica está la de si losgriegos creían en ella, pues en cuestión de religiones sobre todo, la verdad no es otracosa que un programa de creencias, y las verdades que se conforman al programa decreencias de una comunidad no son más que mentiras en otra
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. El griego antiguo porlo general sí creía en que Orfeo había existido en la edad de los héroes, generacionesantes que Homero, pues participó en la expedición de los argonautas, que era dealguna región situada al norte de Grecia, y que conocía los secretos del mundo de losmuertos
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. Pero lo que hoy nos queda de él se amolda a un arquetipo mítico-legendario;la imagen popular de Orfeo que la tradición nos ha legado es la de un músico
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prodigioso, capaz de amansar las fieras y mover los árboles con el poder de su música,pero hay otra imagen erudita, menos conocida en nuestros tiempos, la de un Orfeomaestro y fundador de un movimiento religioso. Los relatos mítico-legendarios quealrededor de estas dos imágenes se fraguaron fueron varios, y algunos de ellos, sobretodo el de la catábasis, han perdurado hasta nuestros días, ya sea en su versión cultao comercial o en la tradición popular europea. La interpretación que a estos relatos y ala figura de Orfeo se ha dado a lo largo de la historia ha variado según las ideologíasque han marcado las diferentes épocas. El profesor de estudios y lenguas clásicasRadcliffe G. Edmonds III afirma en su libro
Myths of the Underworld Journey
quePlatón, Aristófanes y los autores de los textos de las tabletas de oro órficas emplean elrelato de la catábasis para redefinir de manera mítica el ámbito que ocupaba lasociedad griega antigua. El mito como discurso agónico seguía vivo en la meta de estosautores; para ellos este mito no era ni dogma sagrado ni entretenimiento, sino unaherramienta muy flexible a la que se podía dar una gran variedad de usos. Por otraparte, la catábasis como instrumento pedagógico aparecía en múltiples formas, y cadauna de ellas revela un orden cósmico en el que queda reflejado el mundo que vivimos yqueremos construir
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.En la Antigüedad, muchos griegos creían que Orfeo había sido el fundador deun tipo de religión que, al parecer, se expandió por todo el mundo helénico e influyósobremanera en el desarrollo de la religiosidad occidental. De hecho, es el primermovimiento religioso griego cuyo fundador se conoce. Las menciones más antiguas deél, del siglo VI a. C., ya lo dan como “famoso”. Una metopa del siglo VI de Delfos lorepresenta sentado en el Argos tocando la lira. Los mitos que sobre Orfeo setransmitían acabaron por convertirse en una literatura esotérica que reflejaba unateología particular, y estas creencias e imágenes de alguna manera participaron nosolo en el desarrollo de los cultos mistéricos, sino también en la formación delcristianismo primitivo, como se puede ver en la iconografía de las catacumbas deRoma, donde Orfeo es una figura cristológica
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.Si Orfeo es un personaje de tan venerable antigüedad, no es de admirar que enél se acumularan con el pasar de los tiempos toda clase de elementos que hacen quelo que nos queda de él se nos presente a la vez como una contradicción y como unaunión de opuestos. Orfeo es el tipo de héroe contrario al cazador atlético y guerreromarcial; él es un poeta y un místico débil de cuerpo, pero con unas propiedadesintelectuales y artísticas, chamanísticas, que lo convierten en un ser superior.
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Orfeo
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es un personaje que procede del norte de Grecia, de la Tracia, tierra bárbara donde sedesarrolló el salvaje culto a Dionisios; al parecer nuestro héroe fue un reformador deeste culto introduciendo en él características procedentes del mucho más apaciguadoculto a Apolo, que procedía del Asia. Según una tradición, Apolo se hizo cargo de lostrozos de Dionisios tras haber arrojado a los titanes a una olla colocada sobre untrípode y cocerlos. El dios solar enterró el cuerpo de su hermano cerca del trípodedélfico. La inspiración del oráculo procedía del mundo de abajo, de la tumba deDionisios. Este era el dios oscuro, mientras que Apolo representaba la luz. Estoexplica por qué Orfeo daba culto al dios vivo de la claridad prefiriéndolo sobre el diosmuerto, y también el hecho de que las bacantes despedazaran el cuerpo del héroeadorador del sol
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. Orfeo es, desde luego, un poeta músico interesado en el éxtasismístico, cosa que lo conecta a Apolo, pero el culto que desarrolló se basaba en los ritos orgiásticos de Dionisios. Quizá la función del orfismo fue espiritualizar el salvajismodel ritual dionisíaco, dándole características apolíneas como el equilibrio y el sosiego.La poesía órfica, que desde muy temprano se encontraba unida a los misterios comoun elemento ritual de preparación para el éxtasis, es representativa del carácter delOrfeo; mientras que por su contenido es dionisíaca, por su forma es apolínea. Orfeo actúa, pues, como un puente entre lo apolíneo y lo dionisíaco, entre lo bestial y lodivino, y estas son, según Robert McGahey, precisamente las características delchamán.
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A este respecto, afirma el mitólogo rumano Mircea Eliade,
En efecto, al igual que los chamanes, Orfeo es sanador y músico; encanta y domina alos animales salvajes, desciende a los infiernos para rescatar a Eurídice; su cabeza cortada se conserva luego y sirve de oráculo, al igual que todavía en el siglo XIX se hacía con los cráneos de los chamanes yukagires.
Pero por otra parte, Anne Burton, editora de Diodoro Sículo, señala lanecesidad de separar la figura del Orfeo –seguidor de Apolo y plenamente identificadocon él–, que entra en conflicto con Dionisios, del orfismo, religión basada en el culto aDionisios
.Se debate cuál fue la naturaleza del orfismo; los datos que tenemos estefenómeno son muy fragmentarios. Podría haber sido una secta unificada cuyosmiembros se llamaban a sí mismos
chatharoi
(cátaros), es decir, “puros”, o unacomunidad religiosa con una estructura sacerdotal, teológica y ritual, o un grupo desacerdotes o chamanes vagabundos que practicaban una serie de ceremonias y ritos