Archivo de la categoría: Religiones y Mitologias

Yo Soy La Materia

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Isis Madre

“Soy el fuego que quema y el agua que derriba;

el amor que inicia y la verdad que pasa.

Todo lo que se impone y lo que renueva,

todo lo que desencadena y todo lo que une:

Fuerza, Experiencia, Progreso.

Yo soy la Materia.

Porque, en mi violencia,

me sucede que mato a mis amantes,

porque quien me toca no Sabe nunca qué

potencia va a desencadenar,

los sabios me temen y me maldicen.

Me desprecian con palabras

como a una mendiga, a una bruja o a una prostituta.

Pero sus palabras están en contradicción con la vida,

y los fariseos queme condenan

languidecen en el espíritu en que se confinan.

Mueren de inanición,

y sus discípulos les abandonan,

porque yo soy la esencia de todo lo que se toca,

y porque los hombres no pueden pasarse sin mí.

Tú, que has comprendido que el Mundo

—el Mundo amado de Dios—

tiene un alma que rescatar,

más todavía que los individuos,

abre ampliamente tu ser a mi inspiración;

recibe el Espíritu de la Tierra que hay que salvar.

La Palabra suprema del enigma,

la palabra deslumbradora inscrita sobre mi frente

y que en adelante te abrasará los ojos,

aunque los cierres, helas aquí:

“No hay nada que sea precioso,

sino lo que eres tú en los demás y los demás en ti”.

Arriba todo no es más que una sola cosa.

¡Arriba todo no es más que una sola cosa!”

Vamos, ¿no sientes mi soplo que te desarraiga y te arrebata?…

Arriba, Hombre de Dios, y date prisa.

De acuerdo con la forma en que uno se entrega,

el torbellino arrastra hasta las profundidades sombrías

o eleva hasta el azul de los cielos.

Tu salvación y la mía dependen de este primer instante.”

Theilard de Chardin

El camino del Héroe.

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En el camino iniciático se suele hacer referencia al camino del héroe arquetípico como explicación esotérica de la evolución del alma a su paso por esta encarnación y el esfuerzo que tiene por liberarse de ataduras que le encadenan al sufrimiento y a la ignorancia de si mismo. Desgraciadamente para estos tiempos actuales que vivimos descubrimos en una simple busqueda de imagenes en google que mientras la palabra heroe tiene muchas que siempre revelan a la batalla del hombre contra el enemigo interior y exterior en el caso de heroina se vincula a la droga mortal, como si se hubiera hecho un esfuerzo desde el lenguaje para desactivar la capacidad de la mujer para el triunfo sobre si misma. Como sabemos que nada responde al azar. desde Camino Sagrado creemos en que este viaje iniciatico de autodescubrimiento y de conquista sobre nuestros defectos no tiene razon de genero, ni de estado, ni de separacion humana alguna, porque creemos fervientemente que se inicia cuando el alma esta “madura”. Bienvenidas, Heroinas y Heroes de la conquista de l “si mismos”. Exito en la batalla.

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Y ahora si, este extracto de El Heroe de las mil caras de Joseph Campbell

La agonía de romper las limitaciones personales, es la agonía del crecimiento espiritual. El arte, la literatura, el mito y el culto, la filosofía y  las disciplinas ascéticas son instrumentos que ayudan al individuo a pasar de sus horizontes limitados a esferas de realización siempre creciente. Conforme cruza un umbral después de otro y somete a un dragón después de otro, aumenta la estatura de la divinidad a quien él implora su más alto deseo, hasta resumir el cosmos. Finalmente, la mente rompe la esfera limitadora del cosmos hacia una realización que trasciende todas las experiencias de la forma, todos los simbolismos, todas las divinidades: la apreciación del inevitable vacío.
Así, cuando Dante había dado el último paso en su aventura espiritual, y llegó a la última visión simbólica del Dios Uno y Trino en la Rosa Celestial, le quedaba por experimentar una iluminación más, por encima de las formas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. “Bernardo sonriéndose me indicaba que mirase hacia arriba; pero yo había hecho ya por mí mismo lo que él quería:
porque mi vista, adquiriendo más y más pureza y claridad, penetraba gradualmente en la alta luz que tiene en sí misma la verdad de su existencia. Desde aquel instante lo que vi excede a todo humano lenguaje, que es impotente para expresar tal visión, y la memoria se rinde a tanta grandeza.”

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“Allí no llega el ojo, ni la palabra, ni la mente: no lo conocemos, ni
sabemos cómo enseñarlo. Es diferente de todo lo conocido, y está también más
allá de lo desconocido.”

Ésta es la última y la más alta crucifixión, no sólo del héroe sino también de su dios. Aquí tanto el Padre como el Hijo son aniquilados, como si fueran unas máscaras personales sobre lo que no tiene nombre. Porque así como los fragmentos de un sueño derivan de la energía vital del que lo sueña y representan partes fluidas y complicaciones de una sola fuerza, así todas las formas de todos los mundos, terrestres o divinos, reflejan la fuerza universal de un solo misterio inescrutable: la fuerza que construye el átomo y controla las órbitas de todas las estrellas. Esa fuente de vida es el corazón del individuo y dentro de sí mismo ha de encontrarla, si puede romper las capas que la cubren. La divinidad germánica pagana Odín (Wotan) dio un ojo para abrir el velo de luz hasta el conocimiento de esta infinita oscuridad y luego sufrió por ella la pasión de una crucifixión:

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Pensé que colgaba de un árbol en el viento,
que colgaba ahí por noches nueve;
Con una lanza estaba herido, y me había ofrecido
a Odín, mi persona a mí mismo,
En el árbol del que nadie sabrá
Por encima de qué raíz crece.

La victoria del Buddha bajo el Árbol Bo es el clásico ejemplo oriental de este hecho. Con la espada de su mente rompió la burbuja del  universo y la convirtió en nada. El mundo entero de la experiencia natural, así como los continentes, los cielos y los infiernos de las creencias tradicionales religiosas, estalló con sus dioses y sus demonios. Pero el milagro de los milagros fue que aunque todo reventó, todo fue sin embargo renovado, revivificado y glorificado con el brillo del verdadero ser. Los dioses de los cielos redimidos levantaron sus voces y
aclamaron armoniosamente al hombre-héroe que había penetrado por encima de ellos al vacío que era su vida y su fuente:

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“Banderas y pendones fueron erigidos en el filo del este del mundo y flotaron hasta el borde del oeste del mundo; de la misma manera notaron los que estaban en el borde del oeste hasta el filo del este; y aquellos erigidos en el borde del norte del mundo flotaron hasta el filo del sur del mundo, mientras que aquellos que estaban en el borde del sur llegaron al filo del norte; mientras que aquellos que estaban al nivel de la tierra flotaron hasta alcanzar el mundo de Brahma, y los que estaban en el mundo de Brahma colgaron hasta llegar al nivel de la tierra. A través de los diez mil mundos los árboles florecieron; los árboles frutales se inclinaron bajo el peso de sus frutos; lotos florecieron en los troncos de los árboles; y lotos en las ramas de los árboles; lotos en las enredaderas; lotos colgaban de los cielos; y plantas de loto salieron de las rocas en grupos de siete. El sistema de los diez mil mundos era como un ramo de flores que giraba por el aire, o como una gruesa alfombra de flores; en los espacios entre los mundos, los infiernos de ocho mil leguas, que no habían podido ser iluminados antes ni siquiera por la luz de siete soles, estaban ahora inundados de fulgor; el océano de ochenta y cuatro mil leguas de profundidad se volvió dulce al gusto; los ríos detuvieron sus corrientes; los ciegos de nacimiento recibieron  la vista; los sordos de nacimiento el don del oído; los inválidos de nacimiento el uso de sus miembros; y las cadenas y los grilletes de los cautivos se rompieron y cayeron al suelo.”

El Héroe de las mil caras.

Joseph Campbell



La Apariencia Corporal

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“Esta apariencia corporal no lo es todo;

la forma engaña, la persona es una máscara;

ocultos en lo profundo del hombre puede haber celestiales poderes.

Su frágil nave porta a través del mar de las edades

un incógnito del Imperecedero.

Un espíritu que es una llama de Dios,

una parte flamígera del Maravilloso,

artífice de su propia belleza y deleite,

habita inmortal en nuestra pobreza mortal.

Este escultor de las formas del Infinito,

este secreto Habitante no-reconocido,

iniciado de sus propios misterios velados,

esconde en una pequeña simiente muda su pensamiento cósmico.

En la fuerza callada de la Idea oculta

determinando forma y acto predestinados,

pasajero de vida en vida, de plano en plano,

cambiando de forma en forma la imagen de su yo,

ve al ícono crecer en virtud de su mirada

y en el gusano prevé al dios que está emergiendo.

SRI AUROBINDO

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La Cueva de Hércules de Toledo.

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La cueva toledana de Hércules, forma parte, es uno más, de los enigmas históricos de la ciudad, hay quien dice que el subsuelo está lleno de cavidades y al poco se manifiesta otro aseverando, que en realidad es una sola cavidad la que forma un extenso laberinto de cientos de kilómetros de desarrollo. El caso es que, sea una sola o sean cientos de ellas, la de Hércules es la más popular.

Aquellos narradores que aflautan misteriosamente la voz al contar las historias, dicen que fue durante el reinado del mitológico rey Tubal, nieto de Noé y fundador de la primera monarquía española, cuando el héroe Heracles llegó hasta la ciudad y se bastó con las manos para excavar una enorme cueva donde instruir a los iniciados en el arte de la práctica mágica y ciencia adivinatoria, fue así como nació la Escuela Nigromante de Toledo. También dejó guardada en el lugar la “Mesa de Salomón”, la que se había mandado hacer para el mismísimo Templo de Jerusalén.
Para encubrir el secreto de la espelunca, en la que ya se habían alcanzado los niveles más altos del conocimiento, Hércules edificó un magnífico palacio sobre la cueva; con esa construcción pretendía que el acceso se mantuviese bien seguro tras un segundo paso.
Como legado de sucesión a su reino estableció también que cada nuevo rey que accediese al trono, no sólo se abstuviese de penetrar en la caverna, sino que además deberían añadir un nuevo candado a la puerta para que nadie pudiera desvelar el secreto mejor guardado. Con el tiempo la mansión empezó a conocerse popularmente como “El Palacio Encantado”.

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Muchos soberanos se sucedieron en aquel trono hasta llegar quien rompiera los cierres de la puerta que protegían el secreto. El monarca era don Rodrigo, duque de la Bética y miembro de la familia de Chindasvinto, quien hizo saltar los pasadores de veinticuatro candados para poder traspasar la puerta. Traicionó a sus ancestros, provocó el maleficio.
Al penetrar en el subterráneo, escrito sobre la pared a modo de advertencia y amenazante sortilegio, se pudo leer sin dificultad “Vuelve por donde vienes, donde ahora vas está la muerte”. Don Rodrigo, era un valiente caballero y no se dejó intimidar por tan espuria amenaza, siguió adelante por las tenebrosas galerías. Dice la leyenda que atravesó varias cavernas, una blanca, de nívea cobertura, otra negra como cubierta de pez, verde una tercera, como el color que tiene las esmeraldas y una cuarta que era roja del color con el que fluye la sangre por las heridas.
Cuando al fin encontró un arca de madera creyó haber descubierto el secreto de la caverna, en el interior de la misma se guardaba una tela pintada en la que aparecían tropas a caballo, se hallaban bien pertrechas y armadas y estaban representadas bajo estandarte musulmán. Una inscripción en el paño advertía que quien, por haber desplegado la tela, mostrase aquellas huestes, induciría a que los que así vestían invadiesen los territorios de la Iberia hasta enseñorearse de ellos.

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Lo que hasta aquí se narra como leyenda se materializó en la primavera del año 711 cuando los musulmanes dirigidos por Tarik, cruzaron el estrecho de Hércules e invadieron los territorios de la Iberia. En la batalla que Rodrigo entabló contra los invasores en Wadi Lakka, lugar que se ha identificado como el río Guadalete junto a Barbate, en Cádiz, los visigodos fueron derrotados y el monarca perdió la vida.
Nada más se supo de la cueva de Hércules durante largo tiempo hasta que en el año 1546, el arzobispo de Toledo Juan Martínez de Silíceo (1546-1557), mandó una expedición que explorase los subterráneos de la ciudad. Según se narra en los Anales Toledanos, los exploradores que se habían enviado al lugar, salieron muy impresionados por lo que allí habían visto. Hablaron de caudalosos ríos subterráneos, de estatuas gigantescas que tenían vida y movilidad y también otras muchas visiones fantasmagóricas que los hizo estremecer. Tras esas sobrecogedoras descripciones la cueva fue cegada para que nadie entrase jamás y soliviantase la tranquilidad en aquel mundo.

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La Cueva de Hércules fué construída por el mismo constructor del Templo de Jerusalén, el Rey hebreo Salomón, hijo del Rey David, hacia el año 1030 antes de Cristo.

Las Dos Expediciones más importantes que se han realizado a lo largo de la Historia han sido:

– La Expedición del Rey Rodrigo, en el año 711 d.C.
– La Expedición del Cardenal Primado de Toledo, Juan Martínez Siliceo, en el año 1546.

Ambas incursiones acabaron en desastre y tragedia, puesto que trataron de abrir un precinto sagrado antes del tiempo prescrito, el tiempo actual que estamos viviendo del Fín del Mundo.

En 1940, una Expedición de la Ahnenerbe, la unidad de Arqueología SS de los Nazis, mandada por Heinrich Himmler en persona, viajó expresamente a la ciudad de Toledo, buscando la misma reliquia sagrada y poderosa del Rey Salomón.

En los tiempos modernos, el investigador hispano-alemán, Alberto Canosa, dirige el Tercer Proyecto histórico para entrar en la legendaria Cueva de Hércules, y descubrir, por fín, todos sus secretos milenarios y tesoros incalculables, entre los cuales figura la Mesa del Rey Salomón.

Según las Profecías de Toledo, recogidas hacia el siglo XVI en los escritos de las llamadas “Profecías de los Falsos Cronicones”, cuando la 3ª Expedición histórica a la Cueva de Hércules, tenga lugar, el pez sostenido por el angel caerá al suelo de la Catedral, y será la señal del derrumbe de una vieja Era y el comienzo de otra Era Nueva, en la que la verdad se abrirá paso.

via: http://origenhumano.blogspot.mx/2013/01/la-cueva-de-hercules-alto-secreto.html:

Hermes Trimegistos

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“Yo empecé a predicar a las personas acerca de la belleza de la religión y del conocimiento.

¡Oh, pueblos! ¡Hombres, nacidos en la Tierra, atascados en la embriaguez, en el sueño y en el desconocimiento de Dios! ¡Desembriáguense, sacúdanse de su libertinaje e insensibilidad, despierten de su entorpecimiento!

¿Por qué, oh hombres, se abandonan a la muerte, cuando pueden alcanzar la Inmortalidad?

¡Ustedes, desviados, que están marchitándose en su ignorancia, ábranse, diríjanse a su verdadera esencia!

¡Aléjense del camino oscuro, iníciense en la Inmortalidad, rechazando sus imperfecciones de una vez y para siempre!

¡Sólo en Dios encontrarán el bien, sólo en Él y en ninguna parte más!”

(De la invocación de Hermes* a los egipcios)

vía Atlantis and the Atlanteans.

¿Estamos poseidos? Paul Levy. 4a Parte

Traducido de Gladys Molina del artículo original de Paul Levy; “Are We Possessed?”

Jung nunca se cansó de advertir que el mayor peligro que enfrenta la humanidad es caer inadvertidamente en nuestro inconsciente en masa, de forma que nos convertimos en instrumentos para que una epidemia psíquica cause estragos en el mundo, tal como lo vemos hoy en día. (por favor, ver mi artículo “Diagnóstico: Epidemia Psíquica“).

Jung escribe que las epidemias psíquicas “…son infinitamente más devastadoras que la peor de las catástrofes naturales. El peligro supremo que amenaza a individuos, así como a naciones enteras es un peligro psíquico.

Comentario: nuestros lectores más incondicionales notaran que esta idea de una epidemia psíquica y las terribles consecuencias que puede ocasionar a nuestro planeta ha sido tratada en numerosos Enfoques SOTT.No se puede acabar con el mal si antes no lo hemos comprendido y ese es el principal objetivo de SOTT, comprender “el mal”, e intentamos apoyar nuestras convicciones desde todas las disciplinas posibles. Así que, para aquellos lectores que encuentren estas ideas de Levy muy abstractas, poco prácticas o demasiado espirituales, la Ponerología Política de Andzrej Lobaczewski plantea, desde una perspectiva científica, un estudio metodológico del origen del “mal” y de cómo se llega finalmente a esta “Epidemia Psíquica”.

Y ahora disfruten de la lectura de esta última parte, donde Paul Levy guarda para el final una “sorpresa” esperanzadora.

Estamos en medio de una psicosis colectiva que se ha vuelto tan normalizada que muy pocas personas ni siquiera hablan de ello, que es en sí mismo una expresión de nuestra locura colectiva. (Por favor véase mi artículo “¿Por qué no vemos nuestra locura colectiva?“) Jung escribe:

“…las psicosis colectivas se basan en un arquetipo constelado, aunque, por supuesto, este hecho en absoluto se tiene en cuenta. En este sentido, nuestra actitud se sigue caracterizando por una inconsciencia prodigiosa.”

Una vez que se activan los contenidos arquetípicos en el inconsciente, Jung elabora, es como si “hubieran tomado posesión de ciertos individuos, irresistiblemente uniéndolos mediante la atracción mutua y tejiéndolos en grupos pequeños o grandes que fácilmente podrían engrosar en avalancha.”

La gente que ha caído en su inconsciente naturalmente se atrae y conecta entre sí, mientras recíprocamente refuerzan la locura ajena. Se consigue conjurar una burbuja compartida impenetrable de creencias rígidas en torno a ellos que desvía y resiste cualquier auto-reflexión que amenace su punto de cosmovisión fija. Cualquiera que les refleje de vuelta su estado inconsciente es demonizado y visto como hereje, blasfemo y enemigo. 

Aunque usa a individuos como sus instrumentos, el mal necesita las masas inconscientes para su génesis y proliferación en el escenario mundial. Las masas siempre están engendrando caldos de cultivo de epidemias psíquicas. En una psicosis colectiva hay una mentalidad de rebaño, donde la gente deja de pensar por sí misma permitiendo que otros piensen por ellos, como ovejas (“borregos”) que sólo siguen a donde quiera que sean dirigidos.

Jung escribe que quien compre el acordado conjunto de pensamiento de grupo “está infectado con la lepra del pensamiento colectivo y se ha convertido en un recluso de esa insalubre finca de siembra llamada el Estado Totalitario.”

Cuando cedemos nuestro poder, siempre hay alguien portando la autoridad del Estado quien estámás que contento en aceptar nuestra ofrenda, alimentando la insaciable voluntad de poder de la sombra. Jung comenta:

“El bastón del pastor pronto se convierte en una barra de hierro, y los pastores se convierten en lobos.”

Siendo arquetípico, el proceso recíproco de las personas regalando su poder a otras personas que lo abusan, simplemente porque pueden hacerlo, se ha estado recreando continuamente a lo largo de toda la historia.

Jung nos advierte que “Las cosas más peligrosas del mundo son inmensas acumulaciones de seres humanos que son manipulados por unas pocas cabezas.”

En una psicosis colectiva, los muchos son manipulados por los pocos que sienten atracción por mantener el poder sobre los demás. Jung señala que:

“El que prefiere el poder, está por lo tanto, en la visión cristiana, poseído por el diablo. El psicólogo sólo puede estar de acuerdo.”

En una epidemia psíquica, las masas, dirigidas e inspiradas por los pocos que están perversamente poseídos por y adictos a la necesidad del poder, conspiran en conjunto, apoyan y refuerzan mutuamente las creencias irracionales de los demás, las necesidades narcisistas y miedos, creando una cultura increiblemente loca.

Esta cultura, o falta de ella, es a la vez la causa y el efecto de su locura, ya que colectivamente encarnan la profecía auto-cumplida viviente. Se convierten en instrumentos mediante los cuales el DNL, el demonio no local, se reproduce, como una hidra de múltiples cabezas, en, como, y a través del campo.

Bendiciones Disfrazadas

Jung escribe: “Este estado de posesión se manifiesta casi sin excepción en el hecho de que los poseídos se identifican con el contenido arquetípico de su inconsciente, y porque no caen en la cuenta de que el papel que está siendo lanzado sobre ellos es el efecto de nuevos contenidos aún por entender, ejemplifican éstos concretamente en sus propias vidas, convirtiéndose así en profetas y reformadores [en el sentido negativo, como caer en una inflación megalómana].”

Las personas que han sido engullidas por el arquetipo y han caído en el inconsciente, en lugar de aclarar e integrar el significado de los contenidos inconscientes activados dentro de sí mismos, involuntariamente escenifican la dimensión simbólica mítica de “el papel que les está siendo lanzado” en forma concretizada, literal sobre el escenario de la vida.

Los nuevos contenidos se entienden cuando nos damos cuenta de que el rol que llega a través de nosotros tiene su origen en el propio inconsciente colectivo, como si estuviéramos interpretando un papel en un drama cósmico. Además de conferir sobre nosotros una opción de cómo queremos interpretar este papel, este descubrimiento también nos despierta a la identificación personal con el papel. La parte de nosotros que ha sido inconscientemente poseída se libera, creando más consciencia en el proceso.

Cuando llegamos a ser absorbidos por el inconsciente, por citar a Jung:

“…el inconsciente en gran medida expulsa y suplanta la función de la mente consciente. El inconsciente usurpa la función de la realidad y la sustituye por su propia realidad. Pensamientos inconscientes…se manifiestan en juicios inquebrantables sin sentido, sostenidos en la cara de la realidad.”

Cuando nos encontramos haciendo caso omiso a las pruebas fácticas y celebrando una creencia “mágica” que racionalmente sabemos de ser incierta, estamos bajo un hechizo, siendo “impulsados” por el inconsciente, que está en ese momento en el asiento del conductor. Los factores psíquicos que hacen posible la posesión son la sugestionabilidad, la falta de discernimiento crítico, la falta de voluntad o incapacidad de auto-reflexión, el miedo, y la tendencia a la superstición y prejuicios. 

Los contenidos que nos apoderan cuando somos poseídos por el inconsciente aparecen como fobias, afección exagerada, convicciones peculiares, idiosincrasias, planes obstinados, compulsiones y obsesiones, todos de los cuales no están abiertos a debate o corrección.

Los demonios trabajan a través de nuestra psique, “gestionando nuestras percepciones” de tal manera que somos incapaces de ver su influencia. Los demonios deslumbran, hechizan, y endemonian la consciencia de tal manera que nos cegamos a nuestra propia asumida perspectiva subyacente. Caemos bajo su hechizo cuando nos extasiamos por nuestra propia versión de la realidad, de tal forma que creemos que el mundo “objetivamente” existe como lo percibimos, separados de nuestra propia mente.

En otras palabras, caemos bajo el poder de los demonios cuando nos obsesionamos con nuestro punto de vista fijado no negociable e imaginamos que lo que estamos viendo objetivamente existe, en estado sólido, fuera de nosotros mismos, de manera aplicable a todos. Entonces atraemos hacia nosotros toda la evidencia que necesitamos para demostrarnos a nosotros mismos la verdad aparente de nuestro punto de vista evidente, lo que confirma el espejismo de que estamos separados de, y no participando en contribuir a crear la misma situación en la que nos encontramos, que estamos en última instancia, creando. A esto lo llamo “Síndrome Delirante Aparticipatorio”, o SDA por sus siglas (Por favor véase mi artículo “Deliraciones de separación“).

Por otro lado, rompemos el hechizo de los demonios cuando nos damos cuenta de que cada momento de nuestra experiencia es inseparable de nuestra propia consciencia, que es reconocer la fluida, no objetiva y, por tanto, “naturaleza onírica” de la realidad. Al igual que figuras en un sueño, los demonios son nuestra propia energía, en última instancia hablando, y no separados de nuestra mente (por favor, ver mi artículo “Dios, la Imaginación“).

Al igual que un sueño, la forma en que observamos el mundo literalmente evoca, el mundo que estamos observando. Esto significa que es a través de nuestra consciencia en sí que podemos intervenir en la matriz subyacente de la creación y encontrar el punto de apoyo en el que podemos cambiar el sueño despierto que estamos teniendo, que es la “evolución en acción”. Curiosamente, no nos habríamos despertado ni tenido esta realización sin la cooperación antagonista de los demonios, es decir, los demonios son secretamente aliados disfrazados, los catalizadores de consciencia apareciendo como adversarios, bendiciones disfrazadas (véase mi artículo “La Luz de la Oscuridad“).

No eres el único

Jung escribe: “La regla psicológica dice que cuando una situación interna no se hace consciente, ocurre exteriormente, como destino.

En la medida en que no estamos conscientemente trabajando sobre la integración, a través del proceso de individuación, el contenido y conflictos inconscientes que se activan dentro de nosotros, es el grado en que estos contenidos psíquicos se manifestarán externamente y serán inconscientemente llevados a cabo colectivamente de una manera literal, concreta en el escenario mundial. Jung comenta:

“Uno no debe eludir este conflicto escapando a un estado prematuro y anticipado de redención, de lo contrario uno lo provoca en el mundo exterior. Y eso es del diablo.”

Un contenido psíquico activado no realizado conscientemente en el curso de la individuación se manifiesta externamente, donde es “ideado” en, como, y por el mundo exterior. Para utilizar la metáfora de Jung, el patrocinador de este proyecto o esta proyección es “el diablo.”

Jung dice: “Las potencias mundiales que dominan sobre toda la humanidad, para bien o para mal, son factores psíquicos inconscientes…Estamos inmersos en un mundo creado por nuestra propia psique.”

Esto trae a la mente diversas citas de la Biblia acerca de “poderes y principados” que gobiernan sobre la humanidad, que es la expresión metafísica equivalente de nuestra situación psicológica.

El Evangelio de Lucas, por ejemplo, tiene el diablo diciendo que los reinos del mundo están bajo su control (4:5-6). El Evangelio de Juan habla del diablo como “el príncipe de este mundo.” (14:30, 16:11). La primera carta de san Juan dice que “el mundo entero está bajo el poder del maligno.” (5:19). Pablo habla de Satanás (Gal. 1:04.; Cor 4:04) como “el dios de este mundo.”. Tanto si lo llamamos un demonio o un factor psíquico inconsciente, la fuerza que nos gobierna está creada por una expresión de nuestra propia psique.

Reflexionando sobre la Primera Guerra Mundial, Jung dice:

“Cuando el destino, durante cuatro años enteros, juega una guerra de horror monumental en el escenario de Europa – una guerra que nadie quería – a nadie se le ocurrió preguntar exactamente quién o qué había causado la guerra y su continuación.”

Del mismo modo, en la actual “guerra contra el terror,” una guerra que nadie, o al menos muy pocas personas quieren, debe ocurrírsenos preguntar exactamente quién o qué ha provocado esta guerra y su continuación. Jung continúa:

“Nadie cayó en la cuenta de que el hombre europeo estaba poseído por algo que le privó de toda voluntad. Y este estado de posesión inconsciente seguirá sin inmutarse hasta que nosotros los europeos nos asustemos de nuestra ‘divina-omnipotencia’ [inflación]. Tal cambio solo puede comenzar con individuos, porque las masas son bestias ciegas, tal como las conocemos a nuestro pesar.”

El verdadero portador de la vida es el individuo. La transformación real no viene a través de los movimientos de masas, o nuevas leyes, sino a través de cambios en el individuo.

Hablando de los efectos de la identificación con el inconsciente y el ser poseído e inflado por éste, Jung escribe:

“Todo lo que supere un determinado tamaño humano evoca poderes igualmente inhumanos en el inconsciente del hombre. Demonios totalitarios son provocados.”

Como resultado de convertirse en demasiado unilaterales en un universo multilateral, los “demonios totalitarios” se “imaginan,” tanto en el inconsciente y, sincrónicamente, en el mundo exterior. Eventos en el mundo exterior son reflejos simbólicos de lo que estamos soñando en el interior de nosotros mismos (por favor, ver mi artículo “El Contagio del Microbio de la Syncronicidad“). Lo que esto significa es que la forma más eficaz para cambiar el mundo es cambiar nosotros mismos. Jung escribe:

“…los acontecimientos históricos de nuestro tiempo han pintado una imagen de la realidad psíquica del hombre en colores indelebles de sangre y fuego, y le han dado una lección de ejemplo práctico que nunca será capaz de olvidar si – y esta es la gran pregunta – ha adquirido hoy la suficiente consciencia para mantenerse al día con el ritmo frenético del demonio dentro de él.”

¿Seremos cada uno de nosotros, capaces de mediar, canalizar y transformar la energía demoníaca arquetípica que está fluyendo a través de nosotros, en creatividad de tal manera que podamos constructivamente construir un mundo nuevo? Esta es la pregunta en cuya respuesta descansa la futura supervivencia o la destrucción del mundo tal como lo conocemos.

Jung dice, “la humanidad, debido a su desarrollo científico y tecnológico, en medida creciente se ha entregado a sí mismo a los peligros de la posesión…El peor pecado del hombre es la inconsciencia…¿Cuándo vamos…con toda seriedad a buscar las vías y medios que le exorcicen, para rescatarlo de la posesión y la inconsciencia, y hacer de esta la tarea más vital de la civilización?”

¿Cuándo vamos a hacer “la tarea más vital de la civilización,” el exorcismo de los demonios que nos están poseyendo? En otras palabras, ¿cuándo vamos a hacer que nuestra tarea más vital sea “despertar?”

Jung vio esta manifestación demoníaca actual como expresión arquetípica de los trastornos potencialmente catastróficos que acompañan a las grandes transiciones de una época a otra. Cuando un arquetipo como el demoníaco aparece, tanto en nosotros mismos como en el mundo, las cosas se vuelven críticas, con posibilidades de bueno y malo por igual. De cómo resulten las cosas en realidad depende de cómo la consciencia responda ante la situación.

Durante una manifestación colectiva de lo demoníaco, tal como la que tenemos hoy en día, el gran peligro es un movimiento de masas en el que millones, o incluso miles de millones de personas caigan en su inconsciente juntos, encendiendo una epidemia psíquica que genera una guerra apocalíptica que hace estragos en la vida en la Tierra y destruye la biosfera del planeta (ver mi artículo “Las Dimensiones Arquetípicas de los Acontecimientos Mundiales“). Para citar a Jung:

“El inconsciente funciona a veces con la más increíble astucia, organizando ciertas situaciones fatales, experiencias fatales, que hacen que la gente despierte.”

La catástrofe sólo puede evitarse si suficientes personas se despiertan a lo que se nos ha revelado mientras escenificamos a través del inconsciente, y luego conectamos con los demás con el fin de des-activar, asimilar y transformar los posibles efectos perjudiciales del demonio activado. Podemos entonces, bajo la dirección del Ser, nuestra integridad intrínseca, ayudarnos unos a otros a marcar el comienzo de una nueva era de paz sostenible, la comprensión y la cooperación mutua.Nuestra existencia muy continuada como especie en este hermoso planeta depende de esta compresión. 

El ser pesimista y creer que no podemos cambiar la trayectoria del comportamiento suicida de nuestra especie en trance es estar bajo un hechizo, es estar caído bajo una “maldición del demonio.” Habiendo caído bajo tal hechizo, sólo fortalecemos y solidificamos nuestra hechizada convicción, actuando como si no hubieran otros resultados posibles. El pesimismo es alimento para los demonios (Véase mi artículo “Nuestra situación es grave y no hay necesidad de pesimismo“).

Es una locura no invertir nuestra energía creativa en imaginar que podemos “unirnos,” e igual locura el pensar que no podemos. Si no estamos invirtiendo nuestra imaginación creativa en formas para que podamos sanar y despertar, entonces ¿qué estamos pensando?

Al igual que en un sueño nocturno, cuando un número suficiente de nosotros estemos lúcidos en el sueño despierto de la vida, podremos conectar con los demás y juntar nuestra lucidez, cambiando el mundo de manera positiva en el proceso (por favor, ver mi artículo “Sueño Lúcido“).

Si la gente me dice que soy un “soñador” cuando yo profeso estas creencias idealistas y aparentemente ingenuas, me limitaré a decir que, en
palabras del fallecido John Lennon: “Yo no soy el único.”

Hay cada vez más cantidades crecientes de nosotros – ¿millones de personas? ¿Miles de millones? – por todo el planeta que, de diversas maneras están siendo reclutadas por el mismo Ser para ser canales de un proceso más profundo de despertar, facilitando una amplia gama de posibilidades totalmente nuevas y nunca antes imaginadas que se hagan disponibles para nosotros.

El universo está soñando despierto en sí a través de nosotros. Cuando un número suficiente de nosotros simplemente reconozca el profundo, patrón arquetípico que está sucediendo, es decir, que el universo se está despertando a sí mismo a través de nosotros, podemos “unirnos” e “imaginar,” y ayudarnos a profundizar y estabilizar nuestro mutuamente compartido despertar, lo que yo llamo “soñar despiertos.”

Como sanadores heridos, chamanes, soñadores y artistas cuyo lienzo es la vida misma, podemos crear conjuntamente un “Art-Happening Llamado Despertar Global.”

El verdadero demonio es nuestro aferramiento al yo. En la medida en que estamos bajo la influencia aparente de un demonio es el grado en que nos aferramos y agarramos, tratando de sujetarnos a nuestro concepto de nosotros mismos como un ser discreto y separado, cuando en realidad no hay nada (ninguna “cosa”) a qué aferrarse. En la medida en que estamos aferrados o agarrados, hemos caído en el auto-refuerzo, el patrón habitual de contraer contra nosotros mismos, y al hacerlo estamos bloqueando nuestra propia luz. Podemos, en este mismo momento, salir de nuestro propio camino y dejar que brille nuestra luz. 

FIN

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¿Estamos poseidos? Paul Levy. 3a Parte

Traducido de Gladys Molina del artículo original de Paul Levy; “Are We Possessed?”

Describiendo la experiencia de ser dirigidos y asumidos por el inconsciente, Jung continúa:

cada vez que un poderoso contenido emerge del inconsciente, que aún no podemos llegar a entender con nuestra conciencia, existe el peligro de que toda la consciencia del yo sea derribada hacia la inconsciencia y disuelta... La Consciencia es completamente vaciada, porque sus contenidos se sienten atraídos por el inconsciente como por un imán. Este proceso conduce a una pérdida completa del yo, de forma que la persona en cuestión se convierte en un mero autómata. Tal persona en realidad ya no se encuentra ahí. “

© The book of zombies

¿A cuántas personas conocemos, incluyendo a veces a nosotros mismos, que como zombis, compulsivamente y mecánicamente promulgan sus patrones habituales sin la espontaneidad y la creatividad, como un robot programado? Jung dice:

Sólo se puede modificar la actitud propia y así salvarse de caer ingenuamente en un arquetipo y a ser obligados a tomar parte en comportamientos en detrimento de la propia humanidad. La posesión por un arquetipo convierte al hombre en una figura plana colectiva, una máscara tras la cual ya no podrá desarrollarse como un ser humano, sino llegando a estar cada vez más atrofiado.”

Cuando estamos poseídos por un arquetipo, es como si estuviéramos congelados en el tiempo, similar a lo que ocurre en un trauma, en el que nos obsesionamos en un punto de vista rigidizado que se refuerza a sí mismo. Nos identificamos inconscientemente con la “persona”, la personalidad de fachada que hemos creado para la protección y la presentamos al mundo, no tenemos profundidad real, y dejamos de crecer y evolucionar.

El “alterar” o modificar nuestra actitud sería el salir de nuestra “alter-personalidad,” que es dejar de adorar el “altar” del falso yo de forma compulsiva y ritualista, y pasar a nuestro auténtico yo. 

Jung elabora sobre el proceso de caer bajo el hechizo de un arquetipo activado cuando escribe:

“…un arquetipo se moviliza dentro de él afectándole como un narcótico. Eso es típico, cuando te metes en una situación en la que se convierte en un arquetipo constelado, padecerás este peculiar efecto hipnótico, quedándote repentinamente dormido. Tiene una fascinación peculiar que te hace inconsciente. “

La imagen de Dorothy y sus amigos durmiéndose en el campo de amapolas cuando se acercan a la Ciudad Esmeralda en la película “El Mago de Oz” expresa simbólicamente esta situación arquetípica de caer bajo un hechizo cuando nos acercamos a lo sagrado.

Jung señala que “Las potencialidades del arquetipo, para el bien y el mal por igual, trascienden nuestras capacidades humanas muchas veces, y un hombre puede apropiar su poder sólo mediante la identificación con el demonio, dejándose poseer por él, renunciando así a su propia humanidad.”

Al identificarse inconscientemente con y ser poseído por el demonio, a nivel personal y humano renunciamos a nuestra humanidad y nos convertimos en una cáscara vacía. Al mismo tiempo, sin embargo, accedemos, y nos convertimos en canales de, e inflados por, una energía más potente, una energía arquetípica y no humana que nos atraviesa. Cuando estamos poseídos por un arquetipo, somos una yuxtaposición paradójica de cualidades subhumanas y sobrehumanas a la vez. Jung continúa:

“…cualquiera poseído por un arquetipo no puede dejar de tener todos los síntomas de una inflación. Porque el arquetipo es nada humano, ningún arquetipo es propiamente humano. El arquetipo en sí es una exageración y alcanza más allá de los confines de la humanidad…Así que cualquiera poseído por un arquetipo desarrolla cualidades inhumanas.”

Cuando llegamos a ser apoderados por un arquetipo nos inflamos, inconscientemente identificándonos con poderes divinos, olvidando al mismo tiempo nuestra humanidad. Jung aclara:

“…vemos el efecto característico del arquetipo: se incauta de la psique con una especie de fuerza primigenia y la obliga a transgredir los límites de la humanidad. Causando la exageración, una actitud engreída (inflación), la pérdida de la libre voluntad, lo ilusorio y el entusiasmo en el bien y el mal por igual.”

Interesantemente, uno de los significados de la palabra “maldad”, etimológicamente hablando, es transgredir fronteras. Continuando con su descripción sobre el estado de estar poseído por un arquetipo, Jung dice:

“…cuando una persona tiene un contenido inconsciente – por ejemplo un determinado arquetipo se constela – entonces su consciencia, sin darse cuenta de lo que es, se llenará con la emanación o la radiación de ese arquetipo activado. Y entonces se comporta de forma inconsciente, como si él fuera ese arquetipo, pero expresa la identidad en términos de su personalidad del yo… Porque él inconscientemente juega un papel y trata de representar algo que él ha tomado como de ser su propio ser.”

Comportándose como si él, como yo, fuese ese arquetipo, juega a un papel arquetípico mítico y se identifica inconscientemente con él (“al que ha tomado como de ser su propio yo”), engañándose a sí mismo, y potencialmente a otros, en el proceso. Jung continúa:

“Ves, el arquetipo inconsciente activado es como un sol naciente, una fuente de energía o calor que calienta la personalidad del yo desde el interior, y luego la personalidad del yo comienza a irradiar como si fuera Dios sabe qué.”

El arquetipo sin forma adquiere y se expresa a través de la forma limitada y particular de la personalidad del yo. El arquetipo activado transfigura el yo desde el interior a fin de adaptarse a sus propósitos. Jung continúa:

“Es un hecho psicológico el que un arquetipo pueda apoderarse del yo e incluso obligarle a actuar como él – el arquetipo – haciendo la voluntad del arquetipo. Un hombre puede adquirir dimensiones arquetípicas y ejercer los efectos correspondientes.”

Influir en el campo

© Desconocido

Fusionada e inflada por el hipnóticamente fascinante campo de fuerza del arquetipo, la gente así poseída se convierte en portavoces y amplificadores del arquetipo para transmitir y extenderse de forma no local, encarnándose por todo el campo de la consciencia. Jung escribe:

las personas que constelan un arquetipo tienen tal efecto hipnótico.

Las personas que son cautivadas por un arquetipo tienen un efecto cautivador sobre los demás, cuando estamos bajo la fascinación de un arquetipo, involuntariamente tenemos una influencia fascinadora sobre los demás. Jung señala que

la identificación con una figura arquetípica presta fuerza casi sobrehumana al hombre común y corriente.

Las personas poseídas por su inconsciente tienen un efecto magnético, carismático y “posesivo” sobre el inconsciente de los demás. La parte de ellos que está hechizada evoca la parte sugestionable y endemoniada correspondiente de la psique de los demás y la engancha, embelesándola y arrastrándola en su giro arquetípico. En otras palabras, cuando alguien está poseído por un arquetipo, son, literalmente el canal a través del cual ese arquetipo, tanto a nivel local y no local, se está materializando en el campo, que es decir, que ejercen gran influencia energética en su entorno. Jung dice:

“Pero el poder del arquetipo no es controlado por nosotros; nosotros mismos estamos a su merced a un grado insospechado… porque todo el mundo está ‘poseído’ en cierto grado por su preformación específicamente humana, está firmemente aferrado y fascinado por ello y ejerce la misma influencia sobre los demás sin ser consciente de lo que está haciendo. El peligro es precisamente esta identificación inconsciente con el arquetipo.”

Hasta el punto en que nos identificamos con y por lo tanto poseídos por el arquetipo, es la medida en la que no somos conscientes de la correspondiente influencia que tenemos en el inconsciente de los demás. Esta es una situación peligrosa porque estamos actuando inconscientemente, de tal manera que esto garantiza que vayamos a abusar de nuestras cuestiones de poder no resueltas en la medida en que permanezcamos inconscientes. Jung va directo al grano cuando escribe:

“Cuando alguien es capaz de realizar el arte de tocar en el arquetipo, puede aprovecharse de las almas de las personas como el que toca la cuerdas de un piano.

La conexión con el arquetipo es como arrancar un acorde de mayores dimensiones de nuestro ser, que activa inmediatamente una resonancia en el inconsciente colectivo del que lo oye. Al igual que el péndulo con el swing mas fuerte arrastra a todos los otros péndulos en su apogeo, la persona que está canalizando el poder viviente de la fuerza arquetípica más profunda puede potencialmente en-colar y en-tranzar a otros.

Este poder puede ser usado para el bien mayor – en ayudar a las personas a despertar – o puede ser usado para el mal más profundo con el fin de manipular, des-empoderar y esclavizar a otras personas. Siendo arquetípica, esta energía fundamentalmente no es ni buena ni mala, pero potencialmente puede manifestarse en cualquier dirección dependiendo de nuestra intención.

Hablando del poder hipnótico del arquetipo, Jung escribe:

“Te trinca por debajo de la cintura y no en tu mente, tu cerebro simplemente no cuenta para nada, tu sistema nervioso simpático es agarrado. Es un poder que fascina a la gente desde dentro, es el inconsciente colectivo el que se activa, es un arquetipo común a todos ellos, que se ha avivado.”

Cuando se constela un arquetipo, la lógica racional y los hechos no tienen ningún efecto. La profunda emoción que es característica de un arquetipo activado garantiza que, en palabras de Jung:

“…la posibilidad de que la razón tenga algún efecto cesa y su lugar es ocupado por los lemas y las quiméricas de deseos y fantasías. Es decir, resulta en una especie de posesión colectiva que se desarrolla rápidamente en una epidemia psíquica.”

© alldayplus

El identificarse inconscientemente con un arquetipo es extremadamente peligroso, en cuanto a que está en la raíz de las psicosis, tanto individuales como colectivas. Nuestra tendencia a caer sin saberlo en las garras de un arquetipo, anima lo que está siendo escenificado en el teatro del mundo, es decir, que el origen de los acontecimientos mundiales es el inconsciente de la humanidad (por favor, ver mi artículo “Todo está en la psique“)

Jung escribe: “Nadie puede caer en la cuenta de un arquetipo sin primeramente haberse identificado con él.” Hablando de nuestra tendencia inicial para la identificarnos y llegar a estar enganchados por arquetipos activados, Jung continúa, “…no puedes ser consciente de ellos sin haber sido exhaustivamente capturado por ellos.”

Nadie puede entender su demonio sin primeramente haberse identificado inconscientemente con él, es decir, alcanzado por él, y por lo tanto, poseído por él. En el proceso de integración, tenemos que aprender a experimentar nuestro demonio arquetípico tanto desde el exterior como desde el interior. Experimentar el arquetipo desde el exterior significa experimentarlo de forma objetiva, como algo aparte de nosotros, que significa separarnos de él, porque un arquetipo, en palabras de Jung, “…puede ser verdaderamente entendido sólo si se experimenta como una entidad autónoma.” En última instancia, tenemos que ver ambos el arquetipo como objeto fuera de nosotros mismos, así como experimentar lo que se siente con relación a nosotros, lo cual es una experiencia dentro de nosotros mismos.

Tal vez haya una razón oculta en el plan más profundo de las cosas por la que, nosotros como especie, tenemos una tendencia a ser apoderados por nuestro inconsciente. Jung señala que “…los complejos autónomos están entre los fenómenos normales de la vida y conforman la estructura de la psique inconsciente.”

Tener complejos autónomos, o tener un demonio o dos de repuesto en el armario, es un fenómeno humano “normal,” algo que todos poseemos, al mismo tiempo que nos posee. Identificándose con nuestro inconsciente de tal manera que actuamos escenificando, es decir, estar poseídos, parece ser una expresión natural de la experiencia humana. ¿Podría haber un potencial evolutivo oculto, una teleología subyacente, un misterioso propósito u objetivo, que nos está poseyendo para que actuemos como lo estamos haciendo?

Tal vez estemos siendo ideados para ser los mismos instrumentos y parteras a través del cual los arquetipos se transforman, transforman al mundo y a nosotros mismos también. Ser poseído por el inconsciente es, paradójicamente, la forma en que aprendemos a no ser poseídos, que claramente aun no hemos aprendido todavía, o no estaríamos poseídos.

Al diferenciarnos del arquetipo, lo hacemos consciente, mientras nos creamos a nosotros mismos en relación a él. Al relacionarnos con el arquetipo de manera consciente, no caemos bajo la esclavitud del arquetipo, sino que somos capaces de mediar, humanizar y canalizar sus energías trans-personales y sus contenidos de manera constructiva, creativa y enriquecedora de la vida. A medida que nos conectamos con el otro a través de nuestra lucidez, podemos potencialmente convertirnos en un vehículo a través del cual los propios arquetipos se transforman y evolucionan, que instantáneamente y no-localmente, tiene un efecto transformador evolutivo por todo el campo entero de la consciencia colectiva.

Mitológicamente hablando, la figura del “aspirante a héroe,” que somos todos nosotros en potencia, siempre está habitada por un demonio. El tener un demonio instalado en nosotros es la misma cosa que “hace” de nosotros un héroe. Nuestra lucha heroica contra la garra paralizante del demonio es iniciática, en cuanto a que suscita nuestros latentes poderes creativos. El llegar a la concordancia y la lucha con nuestro demonio, es decir, con nosotros mismos, nos creamos a nosotros mismos. El demonio es la fuente de toda creatividad. Se necesita verdadero valor para hacer batalla con estas fuerzas internas y arrancarles el mítico “tesoro difícil de alcanzar,” que no es otro que nuestro ser de alma-llena. Jung comenta:

“Como consecuencia de la situación política y los espantosos, por no decir diabólicos, triunfos de la ciencia, somos sacudidos y estremecidos por secretos y oscuros presentimientos, pero desconocemos la salida, y muy pocas personas realmente extraen la conclusión de que esta vez el tema es el por largo tiempo olvidado alma del hombre.”

Cuando caemos en la cuenta de un arquetipo tal como el demoníaco, somos capaces, de adentro hacia afuera, de canalizar su poder trans-personal en un creativo, alma llena, espíritu vivificante que proviene de una fuente más allá de nuestro yo. Codificado en lo demoníaco está todo cuanto necesitamos para nuestra curación y auto-realización, como si lo demoníaco fuera una compensación del campo más unificado y unificador de la consciencia, que nos ofrece exactamente lo que se requiere para despertar. Los demonios son como máquinas nautilos psíquicas que soñamos para ayudarnos a desarrollar los músculos de la comprensión. Alquímicamente transmutando en el acto la potencial destrucción de lo demoníaco en estimuladores de nuestra propia lucidez creativa, damos a luz a nuestro demonio, nuestro guía espiritual. O más bien, en ese momento nuestro demonio nos da a luz a nosotros.

El caer en la cuenta de un arquetipo como lo demoníaco, es comprendernos a nosotros mismos como un agente activo y participativo en la creación de nuestra experiencia de nosotros mismos en relación con el mundo. Esta toma de consciencia viene con una gran responsabilidad.

Se nos ofrece una elección: o seguimos destruyéndonos a nosotros mismos, o aprendemos juntos cómo crear un nuevo mundo.

Todo depende de nuestro reconocimiento de lo que se nos está revelando mientras actuamos con nuestro inconsciente en el mundo. La emergencia de lo demoníaco en nuestro mundo es a la vez potencialmente y realmente la puerta de entrada y la revelación de la luz. Al ser una función de nuestra consciencia, el cómo se materializa lo demoníaco – cómo el mal destructivo más profundo, o cómo genio creativo, no depende de otra cosa que de cómo lo que soñamos. Jung comenta: “El arquetipo es espíritu o anti-espíritu, lo que en última instancia demuestra ser, depende de la actitud de la mente humana.”

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Cuando llegamos a ser poseídos por el inconsciente, somos inconscientemente asumidos por nuestros primitivos instintos, nuestros instintos animales, de tal manera retrocedemos, involucionamos y caemos en nuestra naturaleza inferior. Jung explica:

“Sólo el hombre animal puede ser poseído…Es más fácil hablar o discutir con un perro o una vaca que con alguien que esté poseído por tal figura. Porque no hay nada de lo que uno diga que impregne, y es imposible perforar la pared que levantan, es un muro de creencias inconscientes, y la gente detrás de la pared no puede ser alcanzada. Son totalmente inaccesibles. No hay acceso debido a que el ser humano se degrada al estado de un animal, y la cosa que parece funcionar no es un ser divino, es un fantasma.”

Me imagino que todos conocemos a personas así, personas que están bajo un hechizo de tal manera que realmente no hay dialogo con ellos, ya que perversamente ingieren e interpretan la reflexión que se le está ofreciendo de su inconsciencia como prueba de la exactitud de su punto de vista deludido.

Psicológicamente hablando, están poseídos, como si una “entidad” se hubiera hecho cargo, ellos ya no están ahí, y literalmente no tienen ni idea, de su circunstancia. Cuando un grupo de personas en esta condición llegan a un acuerdo sobre la “verdad,” y se convierten en miembros con carnet de un “ismo” dogmático, se está fermentando una psicosis colectiva en el caldero del inconsciente colectivo.

Continuar 4a parte.

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