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EL PENSAMIENTO POSITIVO, UN MÉTODO MUY POBRE – OSHO

La técnica del Pensamiento Positivo no es una técnica que te transforma. Simplemente es reprimir los aspectos negativos de tu personalidad. Es un método de elección. No puede ayudar a tu consciencia; va en contra de la consciencia. La consciencia siempre está sin escoger.
El Pensamiento Positivo significa simplemente empujar lo negativo en el inconsciente y condicionar la mente consciente con pensamientos positivos. Pero el problema está en que el inconsciente es mucho más poderoso, nueve veces más poderoso que la mente consciente. Así que si una cosa se vuelve inconsciente, se vuelve nueve veces más poderosa de lo que fue antes. Puede que no se muestre de la manera antigua, pero encontrará nuevas maneras de expresarse.
Por lo tanto, el pensamiento positivo es un método muy pobre, sin ningún entendimiento profundo, y continúa dándote ideas incorrectas sobre ti.

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El Pensamiento Positivo viene de la Ciencia Cristiana. Ahora se habla más de forma filosófica, pero la base sigue siendo la misma – que si piensas negativamente, eso te va a pasar a ti; si piensas positivamente, eso te va a pasar a ti. Y en Estados Unidos, ese tipo de literatura es muy leída. En ningún otro lugar del mundo el Pensamiento Positivo ha tenido algún impacto – debido a que es infantil.

“Piense y Hágase Rico” – todo el mundo sabe que es simple tontería. Y es dañino, y peligroso también.
Las ideas negativas de tu mente tienen que ser liberadas, no reprimidas por las ideas positivas. Tienes que crear una consciencia la cual no sea positiva ni negativa. Esta será la consciencia pura.
En esa consciencia pura, vivirás la vida más natural y dichosa.

Si reprimes alguna idea negativa porque te está hiriendo… Por ejemplo: si estás molesto, y lo reprimes e intentas hacer un esfuerzo para cambiar la energía en algo positivo – sentir amor hacia la persona por el cual has estado sintiendo enojo, sentir compasión – sabes que te estás engañando a ti mismo.
En el fondo aún hay ira; es sólo que lo estás encubriendo. En la superficie puede que sonrías, pero tu sonrisa solo se limitará a tus labios. Será un ejercicio de los labios; no estará conectado contigo, con tu corazón, con tu ser. Entre tu sonrisa y tu corazón, tú mismo has puesto una gran barrera – el sentimiento negativo que has reprimido.

Y no es un solo sentimiento; en la vida tú tienes miles de sentimientos negativos. No te gusta una persona, no te gusta muchas cosas; no te gustas a ti mismo, no te gusta la situación en la que estás. Todo esta basura se junta en tu inconsciente, y en la superficie nace un hipócrita, que dice… “Yo amo a todo el mundo, el amor es la clave de la bienaventuranza.”
Pero no puedes ver ninguna felicidad en la vida de esa persona. Él está cargando todo el infierno dentro de sí mismo.

Él puede engañar a otros, y si él continúa engañando lo suficiente, puede engañarse a sí mismo también. Pero no será un cambio. Simplemente está desperdiciando la vida – que es inmensamente valiosa porque no la puedes recuperar.
El Pensamiento Positivo no es más que la filosofía de la hipocresía – como para darle el nombre correcto. Cuando tienes ganas de llorar, te enseña a sonreír. Puedes arreglártelas si lo intentas, pero esas lágrimas reprimidas saldrán en algún momento, en alguna situación. La represión tiene un límite. Y la canción que estabas cantando no tenía ningún significado en absoluto; no la estabas sintiendo, no nacía de tu corazón.
Solo era porque la filosofía dice que siempre hay que escoger lo positivo.
Estoy absolutamente en contra del Pensamiento Positivo. Te sorprenderá saber que si no eliges, si permaneces en una consciencia sin elección, tu vida empezará a expresar algo que está más allá de lo positivo y lo negativo, que es más alto que los dos. Por lo que no vas a ser un perdedor. No será positivo, no será negativo, será existencial.
– Osho –

Lanza del Vasto. No Violencia. Reflexiones.

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De la no-violencia activa.

La noviolencia es simple, pero sutil.
Si es tan difícil aplicarla y hasta captarla, es porque resulta totalmente extraña al común de las costumbres. (…)

…sólo se puede hablar de la noviolencia si hay conflicto. No se puede llamar noviolento al que busca refugio mientras el mundo se incendia. El que vive tranquilo, quizás sea noviolento, pero no lo sabemos. Se sabrá el día en que estalle el conflicto y lo veamos resolverlo sin recurrir a la represión ni a la astucia.
Porque la noviolencia consiste en decir ¡no! a la violencia y sobre todo a sus formas más virulentas: la injusticia, el abuso y la mentira.
¿Cuales son las actitudes posibles frente a un conflicto?
De entrada vemos cuatro.
La primera, volver la cabeza y eludir el problema, sobre todo cuando no se nos ataca directamente, porque, como es sabido, “siempre tenemos suficiente valor para soportar los males ajenos”. En resumidas cuentas, eso no nos concierne. Permanecemos neutrales o mejor dicho, no permanecemos, ya que escurrimos discretamente el bulto.
La segunda actitud es la de meternos con bravura en la pendencia, devolviendo golpe por golpe o dos por uno, si podemos.
La tercera es la de girar sobre los talones y tomar rápidamente las de Villadiego.
La cuarta, levantar las manos, caer de rodillas, implorar gracia, invocar la clemencia de Augusto; en resumen: capitular.
¿Será posible que haya una quinta actitud?

La quinta actitud es la noviolencia. La quinta actitud excluye las otras cuatro por igual.
Excluye la neutralidad.
Excluye la pendencia.
Excluye la fuga.
Excluye la capitulación. (…)

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¡Paff! ¡En la mejilla! Oiga señor, no se vaya, se le olvidó algo.
Que tengo dos mejillas señor.
¡Trata de explicarle a la gente porqué obras así! Y diles, primeramente, que es muy raro encontrar un malvado lo bastante valiente y perseverante en su maldad, como para aprovecharse indefinidamente del ofrecimiento y de la impunidad. Que hasta has llegado a ver rabiosos detenerse como fulminados. ¡Explícales porqué!
Diles:
Obro así porque sé que mi enemigo es un hombre.
¡Un hombre, comprenden, un hombre!
¡Bah! No hay porqué gritar tan fuerte. Eso lo sabe todo el mundo.
¡Claro! Lo sabes porque es evidente, pero sobre todo porque estás apaciblemente sentado en una silla.
Pero en el ardor del conflicto, cuando la sangre se te suba a la cabeza, ¿la evidencia no va a darse vuelta de golpe?
¿Y no se encargará tu enemigo, por sí mismo, de ofrecerte la prueba irrefutable de que es una bestia dañina, un monstruo, un demonio?
Quizás tu enemigo sea feroz, implacable y de una fuerza irresistible, ¡pero cuánto más difícil de vencer, más feroz, más implacable, será la tentación que te invadirá de considerarlo un bruto, un monstruo, un demonio!
Es aquí cuando hay que afirmar la difícil verdad:
que es un hombre “un hombre como Yo”.
Si es un hombre, el espíritu de justicia está en él como en mí.
Pues el espíritu de justicia está en todo hombre. (…)

Ahora bien, mi causa debe ser tan justa como dos y dos son cuatro, o la noviolencia nada podrá hacer por ella. (…)

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¿Quien es, pues, el malvado? ¿Quien me arranca mis haberes, quien pisotea mis derechos, quien desea mi muerte y la de los míos? ¡Ese tipo, ese bruto, ese sinvergüenza, ese asqueroso, ese calculador desalmado, ese traidor, ese hipócrita, ese crápula, ese canalla, en una palabra, mi enemigo! ¿quien es?
Un hombre que se equivoca.
Esta comprobación es de suma importancia porque en ella se asienta la noviolencia.
La primera consecuencia que se deduce de esta comprobación, es que estoy dispensado de odiarlo. Pues realmente sería vano, ridículo, importuno y completamente injusto odiar a un hombre porque se equivoca.
La segunda consecuencia es que tengo el deber elemental y urgente de sacarlo de su error. (…)

La tercera consecuencia es que tengo ante mí mi tarea y mi batalla como un plan trazado: debo derribar una a una las justificaciones de mi enemigo, esas justificaciones que lo defienden, lo encierran y lo ciegan, hasta dejarlo solo y desnudo ante su propio juicio.
La verdad hará triunfar su razón contra la de él.
Y yo habré encontrado la solución del conflicto. (…)

Se dice muy pronto y es expresión muy feliz, pero no debe creerse que se consigue con una varita mágica.
Dijimos que la noviolencia es simple, no que sea fácil.
Ya es bueno saber y hacer admitir que es posible. Aún cuando cueste fatigas y afanes (y sobre todo pensamiento) cuesta menos que la violencia. No la siguen la derrota, la humillación y el desquite. Es sabiduría; y la sabiduría ahorra sufrimientos y crímenes inmensos.
A veces previene el conflicto e impide que estalle. Mediante buenas palabras, dignas y justas, apacigua a quien se ha enfadado creyéndose lesionado, ofendido o amenazado. _ Es lo que se llama fuerza de persuasión. (…)

Pero a veces la palabra es acción más fuerte y real que cualquier otra acción. (…)

Cuidémonos de pensar de alguien: es tan vil y brutal que lo único que puede comprender es el lenguaje de la fuerza. (…)

¿En qué se reconoce al noviolento?
¿En que es amable y dulce? ¿en que dice siempre sí, sí?
¡Ah, no!
¿En su paciencia, en su imperturbable calma?
No, porque para ser noviolento no basta con no ser violento.
Es noviolento el que apunta a la conciencia.
Y si para llegar a la conciencia de los furiosos sólo conviene la calma, los asombrará por la humilde serenidad con que aguanta los insultos; y si para sacudir a los inertes, los gritos, las injurias y los golpes valen más, hallará el coraje de la ira.
Es capaz de burlarse y provocar, si advierte que su adversario está en riesgo de confundir el respeto que le demuestra con adulonería y astucia.
Es capaz de agredir. Justamente cuando no es defensiva la noviolencia alcanza su mayor legitimidad y pureza. El noviolento premedita su ataque y se lanza al camino, al barco o al tren, para llegar al sitio en que se perpetra la atrocidad o el abuso y para dar testimonio, elevar su protesta, suscitar el incidente y el escándalo.
Al enemigo se le sirve, se le honra y se le salva, combatiéndolo.
Y se lleva ese combate hasta su meta, que no es la victoria, ni el botín; sino la reconciliación. (…)

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Efectivamente: si devuelves mal por mal, no reparas el mal: lo duplicas.
¿Cómo puedes llamar bien al mal que devuelves?
Si para castigar al asesino, lo matas, no devolverás por eso la vida a su víctima. Habrá dos muertes en vez de una y dos asesinos: él y tú.
¿Cómo puedes afirmar que es un mal menor, cuando tu justicia exige un castigo igual al crimen?
¿Cómo puedes creer que es un modo de detener el mal, cuando tú mismo agregas un eslabón al que irán a unirse otros más?
Ya que el vencido aguarda su hora para tomarse el desquite
Si lo suprimes, lo vengará su hermano.
Si lo reduces a la servidumbre, te verás atado al otro extremo de la cuerda.
La violencia es un encadenamiento. El que piensa liberarse por su medio, forja su propia cadena.
Las cadenas de la violencia legítima son de un acero más resistente y de mejor factura que el de cualquier otra.
Solamente la noviolencia es la solución efectiva, ruptura de la cadena y liberación.
Y aún cuando el adversario sea tan tenaz y empecinado como para impedirte arribar a la meta, la lucha te obligará a victorias sobre ti mismo, a experiencias y descubrimientos interiores, cuyo fruto te pertenece. (…)

via: http://www.grupotortuga.com

La Apariencia Corporal

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“Esta apariencia corporal no lo es todo;

la forma engaña, la persona es una máscara;

ocultos en lo profundo del hombre puede haber celestiales poderes.

Su frágil nave porta a través del mar de las edades

un incógnito del Imperecedero.

Un espíritu que es una llama de Dios,

una parte flamígera del Maravilloso,

artífice de su propia belleza y deleite,

habita inmortal en nuestra pobreza mortal.

Este escultor de las formas del Infinito,

este secreto Habitante no-reconocido,

iniciado de sus propios misterios velados,

esconde en una pequeña simiente muda su pensamiento cósmico.

En la fuerza callada de la Idea oculta

determinando forma y acto predestinados,

pasajero de vida en vida, de plano en plano,

cambiando de forma en forma la imagen de su yo,

ve al ícono crecer en virtud de su mirada

y en el gusano prevé al dios que está emergiendo.

SRI AUROBINDO

sri aurobindo

La Nube en el Santuario

“El fin más elevado de la religión es la íntima unión del hombre con Dios, y esta unión es posible incluso aquí abajo; pero sólo lo es por la apertura de nuestro sensorium interior y espiritual que dispone nuestro corazón para recibir a Dios. Este deposito de toda ciencia ha sido confiado a la Comunidad de los Elegidos, que se ha propagado sin interrupcion desde el primer dia de la Creación hasta Hoy”

nubesantuario

Es necesario, mis muy queridos hermanos en el Señor, daros una idea pura de la Iglesia interior, de esta Comunidad luminosa de Dios que se halla dispersa por todo el mundo, pero que está gobernada por una verdad y unida por un espíritu. Esta comunidad de la luz existe desde el primer día de la creación del mundo, y durará hasta el último día de los tiempos. Es la sociedad de los elegidos que conocen la luz en las tinieblas y la separan en lo que tiene de propio. Esta comunidad de la luz, posee una Escuela en la que el Espíritu de sabiduría instruye él mismo a quienes tienen sed de luz; y todos los misterios de Dios y de la naturaleza se conservan en esta escuela para los hijos de la luz. El conocimiento perfecto de Dios, de la naturaleza y de la humanidad, son objeto de enseñanza en esta escuela.

angelesDe ella vienen todas las verdades al mundo; es la escuela de los profetas y de quienes buscan la sabiduría; sólo en esta comunidad se encuentra la verdad y la explicación de todos los misterios. Es la comunidad más interior y posee miembros de diversos mundos; he aquí la idea que de ella se ha de tener. En todo tiempo, lo exterior ha tenido por base un interior, del que lo exterior sólo es su expresión y su plano. Es así que, en todo tiempo, ha habido una asamblea interior, la sociedad de los elegidos, la sociedad de aquellos que tenían más capacidad para la luz y que la buscaban; y esta sociedad interior era llamada santuario interior o Iglesia interior. Todo lo que la Iglesia exterior posee, en símbolos, ceremonias y ritos, es la letra cuyo espíritu y verdad están en la Iglesia interior. Así pues, la Iglesia interior es una sociedad cuyos miembros están dispersos por todo el mundo, pero reunidos en lo interior por un espíritu de amor y de verdad, que en todo tiempo se ocupó en construir el gran templo de la regeneración de la humanidad; por la que el reino de Dios será manifestado.

armonicaEsta sociedad reside en la comunión de los que tienen más capacidad para la luz, o de los elegidos. Estos elegidos están unidos por el espíritu y la verdad, y su cabeza es la Luz misma del Mundo, Jesucristo, el ungido de la luz, el mediador único de la especie humana, el Camino, la Verdad y la Vida, la luz primitiva, la sabiduría, el único medium por el cual los hombres pueden volver a Dios. La Iglesia interior nació inmediatamente después de la caída del hombre, y enseguida recibió de Dios la revelación de los medios por los que la especie humana caída será elevada de nuevo a su dignidad y liberada de su miseria; recibió el depósito definitivo de todas las revelaciones y misterios y la llave de la verdadera ciencia, tanto divina como natural. Pero cuándo los hombres se multiplicaron, la fragilidad del hombre y su debilidad hicieron necesaria una sociedad exterior que mantuviese oculta a la sociedad interior, y que cubriese al espíritu y a la verdad con la letra. Pues, como la colectividad, la masa, el pueblo, no eran capaces de comprender los grandes misterios interiores y como habría sido muy peligroso confiar lo más santo a los incapaces, se envolvieron las verdades interiores en las ceremonias exteriores y sensibles, para que el hombre, a través de lo sensible y exterior que es símbolo de lo interior, se hiciera capaz, poco a poco, de acercarse cada vez más a las verdades interiores del espíritu. Pero el interior siempre ha estado confiado a aquel que, en su tiempo, tenía más capacidad para la luz; y sólo éste era poseedor del depósito primitivo, como el sumo sacerdote en el santuario.

Himno Mariano

Himno Mariano
Qué en María se regocije toda la orden de los profetas,
porque las visiones, en ella encuentran su término,
en las profecías su cumplimiento,
en los oráculos su fuerza y culminación.
Qué en María se regocije toda la orden de los patriarcas:
De ella recibieron su bendición, y los hizo perfeccionados en su Hijo;
Porque  en Él son purificados los Videntes, y las personas justas.
El Árbol de la vida que se escondía en medio del paraíso creció en María.
Su sombra protege el mundo entero, ofrece sus frutos, a lo lejos y de cerca.
María tejió el vestido de Gloria y se lo consagró al Padre Primero.
Y lo que se había escondido desnudo ahora es adornado de belleza y virtud.

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himno del universo Teilhard de Chardin

La Potencia Espiritual de la materia

 

Pierre Teilhard de Chardin

Taurus ediciones, Madrid 1967

La Misa sobre el Mundo

Esta oración se la inspiró a Teilhard la imposibilidad de celebrar la eucaristía al encontrarse en pleno desierto de Ordos, durante una expedición científica. Probablemente fuera el día de la Transfiguración, fiesta por la que sentía una predilección especial.

el ofertorio

No tengo ni pan, ni vino, ni altar. Otra vez,  Señor. Ya no en los bosques del Aisne, sino en la estepas de Asia. Por cual trascenderé los símbolos para sumergirme en la pura majestad de lo Real, y yo, tu sacerdote, te ofreceré el trabajo y la aflicción del mundo sobre el altar de la Tierra entera.

A lo lejos el sol ha terminado de iluminar las fronteras del primer Oriente. Una vez más, bajo el manto ondulante de sus fuegos, la superficie de la tierra se despierta, se estremece, y reanuda su mágico trabajo. Colocaré sobre mi patena, oh mi Dios, la cosecha anhelada de este nuevo esfuerzo. Derramaré en mi cáliz el zumo de todos frutos que hoy habrán madurado.

Mi cáliz y mi patena son las profundidades de un alma pródigamente abierta a todas las fuerzas que, dentro de un instante, se elevarán de todos los puntos del Globo para derramarse hacia el Espíritu. Que vengan pues hacia mí el recuerdo y la mística presencia de aquellos que la luz despierta para una nueva jornada.

Uno a uno, Señor,  veo y amo a todos lo que me has regalado como sostén y como encanto natural de mi existencia. Uno a uno, también, los considero miembros de una familia nueva y muy querida. A mi alrededor se han ido juntando paulatinamente, a partir de los elementos más disparatados, las parentescos del corazón, de la investigación científica y del pensamiento. De modo más impreciso, evoco, sin excepción, a todos los que conforman la hueste anónima, la masa innumerable de los vivientes : los que me rodean y me sustentan, sin que los conozca ; los que vienen  y los que se van ; especialmente los que en la verdad o en el error, en su escritorio, en su laboratorio o en su fábrica, creen en el progreso de las Cosas, y buscarán hoy apasionadamente la luz.

Quiero que en este momento todo mi ser repique al son del murmullo profundo de esta multitud de contornos confusos o definidos cuya inmensidad espanta, estremecido al eco de este Océano humano, cuyas oscilaciones parsimoniosas y monótonas trastornan el corazón de muchos creyentes. Señor, me esfuerzo en fusionar todo lo que a lo largo de esta jornada va a progresar en el Mundo, todo lo que va a disminuir, y también todo lo que va a morir, a fin de convertirlo en la materia de mi sacrificio, el único que te es agradable.

Antiguamente llevaban a tu templo las primicias de  las cosechas o lo mejor de los rebaños. El crecimiento del Mundo conducido por el devenir universal es la ofrenda que ciertamente tu esperas, de la cual tienes una misteriosa necesidad para calmar tu hambre cotidiana, para apagar tu sed.

Recibe, Señor, esta Hostia total que la Creación, muda por tu atractivo,  te presenta en el alba recién estrenada. Sé bien que este pan, nuestro esfuerzo, por si mismo no es más que una inmensa desagregación. Desgraciadamente este vino, nuestro dolor, es apenas una bebida disolvente. Pero tu has colocado en el fondo de esta masa informe,  estoy seguro, y así lo siento , un irresistible y santificante deseo que nos hace gritar a todos, desde el impío hasta el fiel : ¡Señor, haznos uno !

A falta del celo espiritual  y de la sublime pureza de tus santos, me has dado, Dios mío, una simpatía irresistible por todo lo que se mueve en la materia oscura. Me reconozco al punto como un hijo de la tierra más que como un vástago del cielo, y por eso me elevaré esta mañana, en el pensamiento, sobre los altos espacios, cargados de la esperanzas y de las miserias de mi madre ; y allí, con la fortaleza de un sacerdocio que solamente tú, estoy seguro, me has regalado, invocaré el fuego sobre todo lo que en carne humana se apresta a nacer o a morir bajo el sol que asciende.

El fuego más allá del Mundo

El fuego, es el principio del ser. Hemos sido dominados por la ilusión pertinaz de que el fuego nace de las  profundidades de la Tierra y que su lumbre se enciende progresivamente a lo largo del brillante andamiaje de la Vida. Señor, me has concedido la gracia de comprender que esta visión era falsa, y que para descubrirte tenía que invertirla. Al principio existía la potencia inteligente, amante y activa. Al principio estaba el Verbo soberanamente capaz de consolidar y dar consistencia a toda la materia que iría luego a nacer. Al principio no había frío y tinieblas, estaba el Fuego. He aquí la verdad.

Nuestra noche no engendra gradualmente la luz, sino que por el contrario es la luz preexistente la que, paciente e infaliblemente, destierra nuestras sombras. Nosotros, creaturas, somos, por nosotros mismos, la Sombra y el Vacío. Tu eres, Dios mío, el fondo mismo y la estabilidad del Medio eterno, sin duración ni espacio, en el cual, gradualmente, nuestro Universo emerge y culmina, perdiendo los límites por los cuales nos parece tan enorme. Todo es ser y no existe sino el ser está por doquier, más allá de la fragmentación de las creaturas, y de la  oposición de sus átomos.

Espíritu ardiente, tú eres el Fuego fundamental y persona, Manantial real de una unión mil veces más hermosa y deseable que la fusión devastadora imaginada por todos los panteísmos. Dígnate descender una vez más, para darle un alma, sobre la impalpable película de la materia nueva, de la cual se va a hoy a arrebujar el mundo.

Lo se. No sabríamos dictar, ni siquiera anticipar, el menor de tus gestos. Tuyas son todas las iniciativas, comenzando por la de mi oración.

Verbo resplandeciente, Potencia ardiente, Tu que petrificas el Múltiple  para insuflarle tu vida, impone, te lo ruego, sobre nosotros, tus manos santas, tus manos previsoras, tus manos omnipresentes. Manos que no están aquí o allá, como una mano humana, sino que se encuentran fundidas en la profundidad y la universalidad presente y pasada de las Cosas, manos que nos acarician simultáneamente en lo que tenemos de más vasto y de más interior, dentro y en derredor nuestro.

Prepara con tus manos invencibles la gran obra que imaginas y acepta, con suprema condescendencia, el esfuerzo terrestre que te presento en este momento, anudando la totalidad de las cosas en mi corazón. Tú que sabes porqué es imposible que la creatura nazca de otro modo, arregla,  rectifica, refunda, desde sus orígenes, todo lo que ahora está siendo conducido en alas del diseño de una interminable evolución.

Pronuncia ahora sobre mí y por mi boca, la doble y eficaz palabra, sin la cual todo se estremece, todo se separa, en nuestra sabiduría y en nuestra experiencia. Palabras con las que todo se une y todo se consolida hasta perderse de vista en nuestras especulaciones y en nuestra  práctica del Universo.   Sobre toda vida que va hoy a germinar, crecer, florecer y madurar repite ”Este es mi cuerpo”. Y sobre toda muerte que se apresta a morder, herir, cortar, ordena (misterio de fe por excelencia)“Esto es mi sangre”.

El fuego en el mundo

Ya está.

Una vez más el Fuego ha penetrado la Tierra.

No ha caído estrepitosamente, como un rayo sobre las montañas. ¿Acaso el Dueño tiene que forzar las puertas para entrar en su casa ?

Sin seísmos, sin truenos, aparece la llama que ha iluminado todas las cosas por dentro. Desde el corazón del menor de los átomos hasta la energía  de las leyes más universales, ha invadido con total naturalidad, a cada individuo y en su conjunto, cada elemento, cada patrón, cada unión de nuestro Cosmos, tanto que podría creerse que éste se ha incendiado espontáneamente.

En cada nueva Humanidad que se hoy se engendra, el Verbo ha prolongado el acto sin fin de su nacimiento, y por la virtud de su inmersión en el seno del Mundo, las grandes aguas de la Materia, sin un escalofrío, han sido cargadas de vida. En apariencia nada se ha estremecido, bajo la inefable transformación. Sin embargo, misteriosa y realmente, al contacto con la palabra substancial, el Universo, inmensa Hostia, se ha hecho Carne. A partir de entonces toda materia se ha encarnado, Dios, mío, por tu encarnación.

El Universo : hace ya mucho tiempo que había reconocido en nuestros pensamientos y nuestras experiencias humanas las extrañas propiedades que hacen al Universo tan parecido a una carne…

Como la Carne, nos atrae el encanto que flota en el misterio de sus  pliegues y la profundidad de sus ojos.

Como la Carne, se descompone y se disipa bajo el trabajo de nuestros análisis, de nuestras frustraciones y de su propia duración.

Como la Carne,  no se le disfruta verdaderamente sino mediante el esfuerzo infinito por llegar siempre más allá de lo que no es concedido.

Señor, todos al nacer participamos de la herencia de dolor y esperanza que transmiten las generaciones y experimentamos la conjunción desconcertante de proximidad y de distancia. No hay nostalgia más desolada que la que hace llorar al hombre de irritación y de deseo en el regazo de la Presencia que flota impalpable y anónima, en todas las cosas y en su derredor, “¡Ay, si por acaso lo pudiera poseer !”.

Señor, por la Consagración del Mundo, el fulgor y el perfume flotando en el Universo asumen en este momento cuerpo y rostro en Tí. Lo que vislumbraba mi pensamiento titubeante, lo que reclamaba mi corazón por un deseo inverosímil, me lo has regalado con esplendidez. Las creaturas no son no sólo solidarias entre ellas de modo que ninguna pueda existir sin las que la rodean. Están todas consolidadas en un único centro real. En definitiva, una única Vida verdadera recibida en común les otorga su consistencia y su unidad.

Dios Mío, ¡destraba por la audacia de tu Revelación la timidez de un  pensamiento pueril que no se atreve a concebir nada más dilatado, ni más viviente en el mundo, que la perfección miserable de nuestro organismo humano ! En el camino de una comprensión más osada del Universo, los hijos del siglo aventajan habitualmente a los maestros de Israel. Señor Jesús (en quien todas las cosas encuentran su consistencia), revélate por fin a quienes te aman, como el Alma superior y el Solar físico de la Creación.  ¿Él está en tu vida, no lo ves ? Si yo no pudiera creer que tu presencia real anima, aligera, caldea la menor de las  energías que me penetran o me tocan, ¿acaso no moriría yo de frío, aterido en los resquicios de mi ser ?

¡Gracias, Dios mío, por haber conducido mi mirada, de mil maneras, hasta hacerme descubrir la inmensa simplicidad de las Cosas ! Gradualmente las aspiraciones que haz depositado en mí cuando era todavía un niño han ido creciendo irresistiblemente. Me has hecho pasar las órbitas progresivas gracias a la influencia de amigos excepcionales, que se encontraron en puntos claves de la ruta para esclarecer y fortificar mi espíritu. Al despertar de iniciaciones terribles y dulces he llegado a no poder nada ver ni respirar fuera del medio en el cual todo no es nada más que Uno.

Tu Vida acaba de sobrevenir con fuerza desbordante en el Sacramento del Mundo, y por eso gustaré, con una conciencia exasperada, la fuerte y calma embriaguez de una visión de la que no puedo agotar la coherencia y las armonías.

En presencia de y dentro del mundo asimilado por tu carne, devenido tu carne no experimento ni la absorción del monismo ávido de fundirse en la unidad de las cosas, ni la emoción del pagano prosternado a los pies de una divinidad tangible, ni el abandono pasivo del quietista acunado al antojo de las energías místicas.

Tomando de cada una de estas corrientes algo de su energía sin optar por ninguna, tu Presencia universal me dispone en una admirable síntesis en la cual se asocian, corrigiéndose, las tres pasiones más formidables que puedan jamás desencadenarse en un corazón humano.

Como el monista me sumerjo en la Unidad total, pero la Unidad que me recibe es tan perfecta que en ella descubro, perdiéndome, el último acabamiento de mi individualidad.

Como el pagano adoro un Dios tangible,  llego a palpar a ese Dios en toda la superficie y en toda la profundidad del Mundo de la Materia a la que estoy ligado. Pero para atraparlo como yo quisiera (o simplemente para seguir tocándolo) tengo que desplazarme cada vez más lejos, a través y más allá de toda tentativa, sin poder jamás descansarme en nada, transportado incesantemente  por las creaturas, dejándolas por el camino, en continua acogida  y en constante abandono.

Como el quietista, me dejo acunar deliciosamente por la divina Fantasía. Sabiendo, sin embargo que la Voluntad divina no me será revelada en un abrir y cerrar de ojos, sino al llegar al extremo de mi esfuerzo. No tocaré a Dios en la materia, como Jacob, sino cuando haya sido vencido por él.

Me ha sido manifestado el Objeto definitivo, total, sobre el cual se ha despertado mi naturaleza. Las potencias de mi ser se ponen a vibrar espontáneamente siguiendo una Nota Única, increíblemente rica, donde no distingo, unidas sin esfuerzo, las tendencias más opuestas : la exaltación del  obrar y la alegría del padecer ; la voluptuosidad de poseer y la fiebre de desechar ; el orgullo de crecer y el bienestar de desaparecer en alguien más grande que uno mismo.

Rico de la savia del Mundo, asciendo hacia el Espíritu que me sonríe después de cada conquista, vestido con el esplendor concreto del Universo. No sabría decir, perdido en el misterio de la Carne divina, cual es la más esplendorosa de la bienaventuranzas : haber encontrado el Verbo para dominar la Materia, o poseer la Materia para alcanzar y abismarse en la luz de Dios.

Señor, haz que tu habitación bajo las Especies universales se convierta verdaderamente en una Presencia real y no sea solamente querida y acariciada por mí como el fruto de una especulación filosófica. Querámoslo o no, por tu poder y por derecho propio, te has encarnado en el Mundo, y nosotros vivimos adheridos a tí. Pero es necesario, y cuánto, que tú estés próximo de cada uno de nosotros. Por una parte todos estamos siendo conducidos al regazo de un idéntico Mundo. Por otra cada individuo constituye su  pequeño Universo en el cual la Encarnación se realiza independientemente, con intensidad de matices incomunicables. En nuestra plegaria en el altar pedimos, pues, que en la consagración el misterio se haga realidad para nosotros: “Para que sea para nosotros el Cuerpo y la Sangre… » Si creo firmemente que todo a mi alrededor es el Cuerpo y la sangre del Verbo, para mí ( y en cierto modo sólo para mí mismo),  se produce la maravillosa “Diafanía”. Ella hace posible objetivamente que en la profundidad de todo acontecimiento y de todo elemento transparentemos el calor luminoso de un mismo Camino. La luz se apaga, todo se vuelve oscuro, todo se  malogra apenas, desdichadamente, mi fe se debilita,.

En la jornada que comienza, Señor, acabas de descender. Por los mismos acontecimientos que se preparan a nacer ¡todos acogemos aquella infinita diversidad en la graduación de tu Presencia ! Concretamente te harás presente un  poco, mucho, progresivamente, o de ningún modo en idénticas circunstancias que me habrán de comprometer tanto a mí como a mis  hermanos.

Para que  hoy no me pueda dañar ningún veneno, para ninguna muerte me mate, para que ningún vino me aturda, para que en toda creatura te descubra y te sienta, Señor, haz que yo crea.

Comunión

El  Fuego ha descendido en el corazón del Mundo para poseerme y absorberme. Desde luego que no es suficiente que lo contemple y que por una fe cultivada intensifique su lumbre a mi alrededor.  Es necesario que después de haber cooperado, con todas mis fuerzas, a la Consagración que le hace irradiar, acepte también la Comunión que le dará, en mi persona, el alimento que vino a buscar.

Me prosterno, Dios mío,  ante tu Presencia en el Universo inflamado, y, te deseo y te espero bajo los rasgos de todo lo que habré de encontrar, y de todos lo que habrá de suceder, y de todo lo que habré realizar en este día.

Es terrible haber nacido, es decir encontrarse irrevocablemente involucrado, sin haberlo querido, en un torrente de energía formidable que parece querer destruir todo lo que arrastra en su interior.

Dios mío, por una inversión de fuerzas que tú solo puedes hacer, quiero que el miedo que me asalta ante las incontables alteraciones que renovarán mi ser, se cambie en la alegría desbordante de ser transformado en Ti.

Extenderé sin vacilar la mano hacia el pan caliente que me presentas. En este pan, donde has condensado el germen de todo perfeccionamiento, reconozco el principio y el secreto del futuro que me reservas. Estoy seguro de que consumirlo implica abandonarme a las potencias que me desarraigarán dolorosamente de mí mismo para lanzarme al peligro, al trabajo, a la renovación constante de las  ideas, al desapego austero en los afectos. Comerlo es aceptar en todo y sobre todo, un gusto y una afinidad que volverán desde ahora imposibles las alegrías en las que se solazaba mi vida.  Señor Jesús, acepto ser poseído por Tí. Unido a tu Cuerpo seré conducido por su inefable potencia hacia las soledades donde no habría jamás osado subir solo. Instintivamente, como todo Hombre, me gustaría levantar aquí una tienda sobre una cima elegida. Como todos mis hermanos tengo miedo de un futuro sobradamente misterioso y demasiado nuevo hacia el cual me empuja el  tiempo. Me pregunto, ansioso como ellos, donde me conduce la vida…. Pueda esta Comunión del pan, el Cristo revestido de las potencias que dilatan el Mundo, liberarme de mi timidez y de mi falta de desafíos !  Dios mío, me abandono a tu palabra en medio del torbellino de las luchas y de las energías donde se desarrollará mi capacidad para atrapar y saborear tu Santa Presencia.  Aquel que ame apasionadamente a Jesús escondido en las fuerzas que hacen crecer la Tierra, a él la Tierra, maternalmente, lo alzará en sus brazos gigantes, y le hará contemplar el rostro de Dios.

Si tu Reino, Dios mío, fuese de este Mundo, para  poseerte sería suficiente el que me confíe a esa potencia que mientras nos hacer sufrir y morir nos dilata manifiestamente tanto a nosotros como a lo que es más querido que nosotros mismos. El Término hacia el cual se mueve la Tierra está en el más allá, trascendiendo no sólo de cada individuo, sino el conjunto de las cosas. La misión del Mundo no consiste en engendrar en su intimidad una Realidad suprema, sino en perfeccionarse mediante la unión en un Ser preexistente. Por lo cual para llegar al centro refulgente del Universo, al Hombre no le es suficiente vivir de más en más para sí mismo, ni gastar su vida en una causa terrestre, por más grande que esta sea. El Mundo no puede alcanzar su meta, Señor, sino por una especie de inversión, de viraje, de excentricidad, en la que desaparezcan temporalmente tanto los conquistas de los individuos como la misma apariencia de toda recompensa humana. De ese modo mi ser será definitivamente incorporado al tuyo. Es necesario que muera en mí no solamente la mónada, sino el Mundo, es decir que yo pase por la fase desgarradora de una disminución que nada de tangible vendrá a resarcir. Es por eso que tú me ofreces este Cáliz que recoge la amargura de todas las separaciones, de todas las limitaciones, de todos los fracasos estériles.

“Bebed todos de él”

Cómo podría apartar de mí, Señor, este cáliz, una vez que me has hecho gustar el pan, y que se ha deslizado en la médula de mi ser la inextinguible pasión por aferrarte, más allá de la vida, a través de la muerte. La Consagración del Mundo se interrumpiría inmediatamente si en tus escogidos, los futuros creyentes, tu no vigorizaras las fuerzas que inmolan junto a las que vivifican.

Mi Comunión sería incompleta (simplemente no sería cristiana) si, con los progresos que me aporta esta nueva jornada, no recibiera en mi nombre y en nombre del Mundo, como la participación más directa a tí mismo, el trabajo, sordo o manifiesto, de desgaste, de vejez y de muerte que mina incesantemente el Universo, para su salvación o para su condenación. Me abandono perdidamente, oh mi Dios, a las acciones impresionantes de disolución por las cuales hoy tu divina Presencia reemplazará, quiero creerlo ciegamente, mi estrecha personalidad. Aquel que habrá amado apasionadamente a Jesús escondido en las fuerzas que hacen madurar la Tierra, a él la Tierra extenuada lo apretará en sus brazos gigantes y, junto a ella, se despertará en el seno de Dios.

Oración

Jesús, escondido bajo las potencias del mundo te has convertido verdaderamente y físicamente en todo para mí, todo alrededor de mí, todo en mí. Quiero ahora consumir en una misma aspiración la embriaguez de lo que ya poseo y la sed de lo que aún carezco. Yo, tu servidor, te repetiré las palabras inflamadas por las que será reconocido de modo siempre más patente, creo en ello ineluctablemente, el Cristianismo del mañana.

Señor, guárdame en lo más profundo de las entrañas de tu corazón. Y cuando me hayas poseído, quémame, purifícame, inflámame, sublímame, hasta la satisfacción perfecta de tu querer, hasta la más completa aniquilación de mí mismo.

“Tu autem, Domine mi, include me in imis visceribus Cordis tui. Atque ibi me detine, excoque, expurga, accende, ignifac, sublima, ad purissimum Cordis tui gustum atque placitum, ad puram annihilationem meam.”

“Señor”.  ¡Oh, al fin ! ¡Mediante la celebración del doble misterio de la Consagración y de la Comunión universales he descubierto a alguien a quien pueda designar, a corazón pleno, con el nombre de Señor ! Mi amor ha sido tímido y tedioso mientras solamente me he atrevido a ver en tí, Jesús, al hombre de hace dos mil años, el Moralista sublime, el Amigo, el hermano. Amigos, hermanos, sabios, ¿qué es lo más grande que tenemos, lo más exquisito y más cercano a nuestro alrededor ? ¿Acaso el Hombre puede entregarse plenamente a una naturaleza meramente humana ? Desde siempre el Mundo por encima de todo Elemento del Mundo había conquistado mi corazón, y jamás ante ninguna otra persona, hubiera orado con sinceridad. Hace mucho tiempo, inclusive creyendo, me equivocaba no sabiendo lo que amaba. Hoy por la manifestación de los poderes sobrehumanos que te ha conferido la Resurrección, te haces transparente para mí, Maestro, a través de todas las  Potencias de la Tierra, ahora, te reconozco como mi Soberano y me entrego deliciosamente a Tí.

Oh Dios mío, ¡qué extrañas son los caminos de tu Espíritu ! Cuando hace dos siglos se ha dejado sentir en tu Iglesia el encanto nuevo de tu Corazón, parecía que las almas eran seducidas al descubrir en Tu Humanidad abstracta un elemento más determinado, más concreto. Pero ¡ahora estamos ante una repentino giro semántico ! Es evidente que por la “revelación” de tu Corazón has querido, Jesús, dotar a nuestro amor el medio de escapar a lo que había de excesivamente estrecho, demasiado preciso, de muy limitado, en la  imagen que tí nos hacíamos. En el medio de tu pecho solamente contemplo un horno, y cuanto más me detengo en este horno ardiente más me parece que todo a su alrededor, los contornos de tu Cuerpo, se diluyen, que se agrandan más allá de toda medida hasta que no distingo más en tí otros rasgos que la figura de un Mundo llameante.

Cristo glorioso, influencia secretamente difusa en el seno de la Materia y Centro enceguecedor al que entrelazan las fibras innumerables de lo Múltiple. Potencia implacable como el Mundo y cálida como la Vida. Tú, cuya frente es de nieve, los ojos de fuego, los pies más chisporroteantes que el oro en fusión ; tú cuyas manos aprisionan estrellas ; tú que eres el primero y el último, el viviente, el muerto y el resucitado ; Tu que aglutinas en tu unidad exuberante todos los encantos y todos los placeres, todas las fuerzas y todos los estados ; eres Tú a quien mi ser llamaba con un deseo tan inmenso como el universo : Tú eres verdaderamente mi Señor y mi Dios.

Aprisióname en Ti, Señor

¡Ah!, creo (creo inclusive que esta fe ha resultado ser uno de los fundamentos de mi vida íntima), que las tinieblas absolutamente  exteriores a Ti serían pura nada. Nada puede subsistir fuera de tu Carne, al punto de que aquellos mismo que ha sido excluidos de tu amor se benefician aún, para su desgracia, del soporte de tu presencia. Todos estamos irremediablemente en Tí, ¡Medio universal de consistencia y de vida ! No somos cosas totalmente acabadas, pasibles de ser concebidas indiferentemente como próximas o alejadas de Tí, porque en nosotros el sujeto de la unión crece juntamente con la misma unión que nos entrega progresivamente a Tí. Señor, en nombre de aquello que hay de más esencial en mi ser, escucha el deseo de esta cosa que me atrevo a llamar mi alma, por más que cada día más, comprenda cuánto es más grande que yo y para calmar mi sed de existir, a través las zonas sucesivas de tu Substancia profunda, hasta los pliegues más íntimos del Centro de tu Corazón, atráeme.  !

Mas te encuentro profundo, Maestro, en la medida de que tu influencia se manifiesta universal, más contemplo como en cada  instante me abismo en Tí. Todas las cosas conservan a mi alrededor su sabor y sus contornos, pero, a pesar de todo, las veía, por el alma secreta, absorbidas en un Elemento único, infinitamente próximo, e infinitamente distante. Si estuviera aprisionado en la  intimidad envidiosa de  un santuario divino, me sentiría sin embargo vagar libremente  a través del cielo de todas las creaturas. En ese momento sabría que  me aproximo al lugar central donde confluye el corazón del Mundo en la irradiación descendente del Corazón de  Dios.

En este punto de inclusión universal actúa sobre mí, Señor, por medio del fuego conjunto de todas las acciones interiores y exteriores que, si estuviera más lejos de Ti, serían neutras, equívocas y hostiles. Animadas por una Energía “que puede someter todo a sí mismo”,  se convierten en las profundidades síquicas de tu Corazón, en ángeles de operación victoriosa. Por una combinación maravillosa, con tu atractivo, con el encanto de las creaturas y su insuficiencia, con su dulzura y su malicia, su debilidad desencantadora, exalta progresivamente y desengaña mi corazón, enséñale la verdadera pureza, la que no es una separación anémica de las cosas, sino un impulso a través todas las bellezas; revélale la verdadera caridad, la que no es ya el miedo estéril de hacer el mal, sino la voluntad vigorosa de forzar, todos  juntos, las puertas de la vida ; concédele, en fin, concédele sobre todo, por una visión prominente de tu omnipresencia, la  pasión dichosa de descubrir, de hacer y de padecer, siempre un poco más, el Mundo, a fin de penetrar siempre más en ti.

Toda mi alegría y mi éxito, toda mi razón de ser y mis gusto de vivir, Dios mío, están suspendidos a esta visión fundamental de tu conjunción con el Universo. ¡Que otros anuncien, cumpliendo una función más alta, los esplendores del puro Espíritu ! Para mí, dominado por una vocación que se aferra hasta últimas fibras de mi naturaleza, no quiera ni puedo proclamar otra cosa que las innumerables prolongaciones tu Ser encarnado a través de la materia ; no sabría jamás predicar sino el misterio de tu Carne, oh alma que te transparentas en todo lo que nos rodea !

A tu Cuerpo en toda su extensión, es decir al Mundo que, por tu poder y por mi fe, ha resultado ser el crisol magnífico y viviente donde todo desaparece para renacer, por todos los recursos que me ha hecho brotar en mí tu atracción creadora, por mi ciencia excesivamente débil, por mis lazos religiosos, por mi sacerdocio (al cual sobre todo me aferro), por el fondo de mi convicción humana, a este Cuerpo me consagro para vivir  y morir en él, Jesús.

Ordos, 1923

EL PERFUME DE LA VERDAD

EL PERFUME DE LA VERDAD 
Lanza del Vasto. Prefacio a la primera edición del “Mensaje Reencontrado”, (1945)

La conjura de los imbéciles, de los charlatanes y de los sabios ha tenido un éxito perfecto.

Esta conjura tenía por objeto esconder la verdad.

Unos y otros han servido a esta gran causa, cada uno según sus medios: los imbéciles por medio de la ignorancia, los charlatanes por medio de la mentira, los sabios mediante el secreto.

Los imbéciles no quieren que se descubra la verdad. Sospechan, instintivamente, que les molestaría. Si les fuera mostrada, apartarían la mirada; si se les pusiera en la mano, la dejarían caer; si se les forzara a mirarla cara a cara, gritarían horrorizados y correrían a esconderse bajo tierra.

Los charlatanes no quieren que se descubra la verdad, porque arruinaría sus artificios, impediría su provecho y mostraría su vergüenza.

Los Sabios que poseen la verdad no quieren que se descubra. Siempre la han tenido oculta por cuatro razones.

La primera: saben que Saber es poder y quieren apartar de él a los indignos. Porque el Saber en el indigno se vuelve malicia y el Poder, peligro público y plaga. Por esto, las reservas de conocimiento acumuladas durante milenios en los templos de Egipto permanecían inaccesibles a quien no había pasado por todos los grados de purificaciones y pruebas. Más tarde, los filósofos desconocidos, los nobles viajeros, los alquimistas, se transmitieron de la misma manera los restos de la misteriosa herencia, es decir, de boca a oreja o, más bien, por la presencia y el ejemplo, en símbolos y enigmas; siempre bajo el sello del secreto. Si vivieron en la intimidad de las formidables fuerzas de la naturaleza, se guardaron mucho de hacer partícipes de ellas a los atolondrados.

¡Oh, Sabios que sabéis callar! ¿Dónde estáis? Merecéis que todos los seres vivos os proclamen su gratitud, ¡oh, Sabios!

¡Oh, Sabios que sabéis callar!, ahora hemos aprendido el valor de vuestra prudencia, la grandeza de vuestra humildad, la profundidad de vuestra caridad.

Ahora que a los profanos se les ha ocurrido adquirir y propagar tanta ciencia como pueden, ahora que se vanaglorian de sus descubrimientos con el mismo celo que vosotros habéis puesto en esconder los vuestros, hemos visto su resultado.

Sin embargo, ¡cuán pequeña es su ciencia, exterior, superficial, precaria y limitada!, y ya vemos su resultado.

Así, han envenenado las fuentes, minado la tierra, salpicado el cielo, trastornado y pervertido a los pueblos, corrompido la paz, deshonrado la guerra, y han suministrado al hombre de la calle tantos instrumentos de destrucción y de opresión que toda la familia de los seres vivos se ve amenazada, mientras continúa el progreso de este chancro.

La segunda razón de los Sabios para mantener oculta la Verdad, es que conocer es una operación de vida y una manera de nacer. Y nada puede nacer fuera de una envoltura. Una envoltura de carne o de corteza, de tierra o de misterio. Si abrís una semilla, ya no germinará; si abrís un lagarto para ver lo que hay dentro, sólo encontraréis el resto del cadáver y no lo de dentro del lagarto, su interior se ha ido, ya que el lagarto está muerto. De igual modo, la ciencia abierta, propagada y vulgarizada es ciencia muerta y fruto de muerte. Es un desierto de arena y no un puñado de simiente. Al permanecer exterior no puede ser profundizada, sino sólo extendida, y la vida se le escapa. No puede conducir a la conciencia, que es nacimiento a uno mismo, ni a la vida interior. En cambio, el conocimiento de los Sabios es una gaya ciencia que tiene sabor de alegría y soplo de espíritu. Y como todo ser vivo, aunque sea una mosca, defiende su forma y rehusa exhibirse.

La tercera razón de los Sabios para mantener oculta la verdad es su respeto por la dignidad del conocimiento. Ellos saben que ésta es la vía real que lleva al Dios de verdad. Ella ha de conducir a la contemplación, a la admiración de la naturaleza y a la adoración del creador.

Debe aportar la luz a las almas, la exactitud a los pensamientos y la justicia a los actos. Debe dar salud y salvación. Los Sabios la han defendido tanto como han podido contra los hombres vulgares, por temor a que fuera apartada de su fin, desnaturalizada y envilecida, cosa que no han dejado de hacer los hombres vulgares desde que le pusieron la mano encima. Le han dado la vuelta utilizándola. Se han servido de ella en lugar de servirla. Estaba aquí para librarles de sus deseos y ellos la han uncido al yugo de sus tareas, la han forzado a aumentar sus posesiones. Estaba aquí para darles la conciencia y de ella han sacado la máquina. Han cogido el cáliz para hacerse una hucha y el crucifijo para hacerse una maza. Han enganchado la ciencia a sus motores, la han aprisionado en sus bombas. Pero, demasiado astutos, han caído en su propia trampa, dejándose atrapar por el engranaje de la máquina. Ahora, ella les roe poco a poco en tiempo de paz y los devora a grandes bocados en tiempo de guerra. Los Sabios han hecho todo lo posible por evitarlo.

La cuarta razón de los Sabios para mantener oculta la Verdad es que aman la Verdad, y no hay amor sin pudor, es decir, sin velo de belleza. He aquí por qué no quieren descubrirla sino revelarla, es decir, recubrirla de un velo luminoso. Por esto sólo han enseñado con parábolas, para que quienes tienen oídos para no oír permanezcan apartados; pero también para que quienes lo merecen aprendan los tonos y las claves de la música total. Pues sus alegorías, sus fábulas y sus blasones no explican el encadenamiento mecánico de las apariencias, sino las afinidades secretas y las analogías de las potencias y las virtudes, las correspondencias del número con el sonido, de las figuras con las leyes, del agua con la planta, con la mujer y con el alma, del fuego con el león, el hombre armado y el espíritu, de los astros con los ojos, las flores y los cristales de los metales y de las gemas, de la germinación del oro en las minas con la de la verdad en el corazón del hombre. En sus oscuros textos, donde las recetas del Gran Arte están salpicadas de advertencias piadosas, las solemnes sentencias de alabanzas y plegarias, lucen los hilos que tejen el manto del Rey de Reyes.

Al ocultar los Sabios su saber por escrúpulo, los charlatanes se aprovecharon para esconder su ignorancia bajo los mismos signos misteriosos. Los imbéciles los han confundido largo tiempo creyendo tanto en unos como en otros.

Ahora, a medio camino entre los charlatanes y los imbéciles, ha surgido una nueva especie que asegura el triunfo definitivo de la conjura.

Esta nueva especie es la de los universitarios y sabios oficiales, que el día de su advenimiento declararon nulo y sin valor el misterio filosofal, quimera la búsqueda de los antiguos maestros, juego de niños su ciencia, engañabobos su arte. Los imbéciles instruidos por los nuevos sabios, han confundido una vez más a los sabios con los charlatanes, pero esta vez para no creer ni en unos ni en otros.

Sólo creen en la ciencia de los recién llegados, quienes simplemente enseñan que la verdad está en su ciencia y que todo lo que no pueden descubrir ni demostrar no existe.

Ahora bien, no han enseñado, ni descubierto, ni demostrado nada acerca de la vida y de la muerte, del pecado y del juicio. Nada acerca del amor, del dolor y del rescate, acerca de la conducta del hombre y del destino del alma, acerca del sentido, la esencia y la salvación. A medida que descubren nuevas nebulosas o nuevos electrones, nuevas vitaminas o nuevos explosivos, se alejan y nos desvían de lo esencial. Y ahora la verdad está tan bien escondida que ya no se la busca.

Incluso estaría totalmente perdida si no sobrevivieran algunos sencillos de espíritu para quienes la verdad existe. No pueden resignarse a pensar que nadie la tenga o la haya tenido. Recorren el mundo interrogando a la gente, los astros y las hierbas, interrogando el gran libro de la naturaleza y hojeando los textos olvidados, interrogando su corazón y a Dios en la plegaria. Saben que no tienen la verdad, pero saben que ella es. Están tan hambrientos y sedientos de ella que saben seguirla por el rastro y reconocerla por el olor. Ante un hombre difamado, un acontecimiento absurdo, un grimorio ilegible, se paran en seco y exclaman:

¡Aquí está!

Ellos saborearán este libro. Para ellos ha sido escrito, aunque su hermandad sea poco numerosa.

Y tú, Cattiaux, amigo mío, ¿has encontrado la Piedra?

Sentado en la tienda donde pintas y meditas entre filtros y frascos, ¿has encontrado el carbunclo y la violeta?

Sentado entre tu mujer y tu gato, Cattiaux, amigo mío, ¿has encontrado el oro vivo y el elixir?

¿Has visitado el interior de la tierra y, rectificando, encontrado la joya oculta y la verdadera medicina?

No sé ni puedo decir si la substancia de los antiguos textos se oculta en estas páginas. Pero ¿cómo es que en ellas se encuentra su perfume? ¿En qué huevo y en qué alambique, Cattiaux, amigo mío, has destilado la esencia sutil que se llama el Perfume?

¿De dónde viene esta poesía que tiene por nombre Perfume de Verdad?

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LAS SESENTA Y SIETE CELEBRES PREGUNTAS DEL TEÓLOGO ESPAÑOL ZAPATA (1631)

 

LAS SESENTA Y SIETE CELEBRES PREGUNTAS DEL TEOLOGO ESPAÑOL ZAPATA (1631)
Zapata era licenciado en Teología y profesor de la Universidad de Salamanca, en el año de 1629; en cuya época escribió sus célebres sesenta y siete preguntas, para que fueran contestadas por una junta de Doctores, las cuales, después de leidas, fueron quemadas, sufriendo él igual suerte pasados dos años de sufrimientos en tristes calabozos, de donde fue sacado en el año de 1631 para sufrir tan horrible pena.

 

 ILUSTRES Y SABIOS MAESTROS:
1°¿Cómo puedo probar que los judíos, a los que quemamos a centenares, fueron durante cuatro mil años el pueblo preferido de Dios?
2°. ¿Por qué Dios, al que no se puede, sin blasfemia, tener por injusto, ha desdeñado a todo el linaje humano para poner todo su cariño en la insignificante horda judía y más tarde ha abandonado a esta horda, para dar su protección a otra que fue durante doscientos años aun más pequeña y despreciable?
3°. ¿Por qué hizo gran número de milagros incomprensibles en favor de la mísera nación que protegía, antes de la época llamada histórica? ¿Por qué hace ya siglos ha dejado de hacer milagros, con lo que nos priva de ellos a los que formamos actualmente el pueblo de Dios?
4°. Si es en efecto dios el Dios de Abraham, ¿por qué quemáis en la hoguera a los hijos de Abraham? Y si los quemáis, ¿por qué recitáis sus mismas oraciones hasta cuando los estáis quemando? ¿Cómo vosotros,que adoráis el libro de su ley, les dais la muerte por seguir su ley?
5°. ¿Qué he de hacer para conciliar la cronología de los chinos, de los caldeos, de los fenicios, de lose gipcios con la de los, judíos, y como pondré de acuerdo los cuarenta modos diferentes de computar e ltiempo de los distintos comentadores? Si yo dijera que Dios ha dictado el libro de los judíos, se me podría responder que Dios no sabe cronología.
6°. ¿Con qué argumentos podría demostrar que los libros atribuidos a Moisés fueron escritos por él en el desierto? ¿Pudo decir que había escrito al otro lado del Jordán, cuando es evidente que no pasó nunca el Jordán? Se responderá que Dios no sabe geografía.
7°. El libro llamado de Josué, dice que Josué hizo grabar el Deuteronomio en piedra. El Pentateuco nos dice que el pueblo judío estaba en el desierto escaso de alimentos y de vestidos; no es verosímil, por tanto, que tuviera grabadores en piedra, cuando les faltaban sastres y zapateros.
8°. ¿De qué modo se puede refutar a los sabios que encuentran en el Pentateuco nombres de ciudades que no existían en aquel tiempo, preceptos de reyes que gobernaron setecientos años después de la muerte de Moisés, pasajes donde el autor, muy posterior a Moisés, se traiciona y descubre al decir “El lecho de Og,que existe todavía en Ramata… Los cananeos estaban entonces en la región. . .”?, etc. Estos sabios fundan sus reparos en contradicciones y errores que atribuyen a las crónicas judías, y podrían poner en apuro a un licenciado.
9°. El Génesis, ¿ es libro físico o es alegórico? ¿Quitó realmente Dios una costilla al hombre para hacer a la mujer? ¿Por qué se afirma antes que le creó macho y hembra? ¿Cómo creó Dios la luz antes que el Sol, cómo distinguió la luz de las tinieblas, no siendo las tinieblas otra cosa que la privación de la luz? ¿Cómo hizo el día antes de crear el Sol? Hay quien supone que el Génesis se escribió cuando ya tenían los judíos algunos conocimientos de la filosofía errónea de otros pueblos. Si yo defiendo este libro, corro el peligro de que se me diga que ignora Dios la física, como la cronología y la geografía.
10°. ¿Qué puedo decir del Paraíso, en el que había un río que se divide en cuatro: el Tigris, el Eufrates,el Fison (que se cree el Fase) y el Gehón, que baña la Etiopía y que, por consiguiente, no puede ser otro que el Nilo, cuyo origen dista mil leguas del nacimiento del Eufrates. Ello es motivo para insistir en que es Dios un pésimo geógrafo.
11°. Siento vivos deseos de comer de la fruta que producía el árbol de la ciencia, y encuentro extraña la prohibición de comer, porque habiendo dado Dios al hombre la razón, antes debió estimularle a instruirse.¿Le complacía ser servido y admirado por un zafio? Me gustaría también conversar con la serpiente, ya que era animal de tanto ingenio; pero quisiera saber qué lengua hablaba. El emperador Juliano, que era también un gran filósofo, hizo esta misma pregunta al gran santo San Cirilo, quien, no pudiendo dar una respuesta satisfactoria contestó al inteligente emperador: “Tú eres la
serpiente.” No dio prueba San Cirilo con esta impertinencia teológica de ser comedido ni cortés: pero atenúa el atrevimiento el ser posterior a la muerte de Juliano.Afirma el Génesis que la serpiente come tierra; bien sabéis que el Génesis hierra, y que la tierra no es un alimento suficiente.Según parece, iba Dios todas las tardes al Paraíso a pasar un rato con Adán y Eva y con la serpiente. Yo os invitaría de buena gana a asistir a estas tertulias a no estar guardada la puerta del Paraíso por un querubín armado hasta los dientes… Pero ahora caigo en que, según los rabinos, querubín significa buey.¡Extraño portero! Por favor, decidme al menos qué significa realmente querubín.
 26°. ¿Qué explicación puedo dar a la ley que prohíbe comer liebre “porque rumia y no tiene el pie hendido”, siendo cosa bien sabida que las liebres tienen el pie hendido y no rumian? Ya hemos visto que este gran libro ha presentado a Dios como mal geógrafo, mal cronólogo y mal físico; tampoco le acredita de buen naturalista. ¿Cómo justificaré ciertas leyes, entre ellas la que castiga con la pena de muerte al hombre que copula con una mujer en el tiempo en que menstrua. ¿Cómo podré dar a entender que dimanan de Dios mismo estas leyes bárbaras y ridículas?
27°. ¿Qué responderé a los que se extrañen de que haya sido preciso un milagro para atravesar el Jordán, que en su parte más ancha no tiene más de cuarenta y cinco pies y que era vadeable en distintos sitios?
28°. ¿Qué responderé a los que me pregunten cómo se derrumbaron las murallas de Jericó al ruido de las trompetas y por qué las defensas de las demás ciudades no sufrieron nunca el menor daño de los trompetazos?
29°. ¿Cómo excusaré la acción de la cortesana Rahab, que traicionó a Jericó, su patria? ¿Para qué era necesaria esta fea traición, cuando bastaba, tocar las trompetas para apoderarse de la ciudad? ¿Cómo sondearé la profundidad de los designios divinos que han dispuesto que el Salvador Jesucristo naciera de esta cortesana Rahab del incesto que Thamar cometió con Judá, su suegro, y del adulterio de David y Bethsabee? ¡Hasta qué punto son incomprensibles los medios de que se sirve el Señor!
30°. ¿Cómo justificaré todas las expoliaciones belicosas de Josué?
31°. ¿Cómo explicaré la batalla de Josué contra los amorreos en Bethoron en el camino de Gabaón? El Señor envía una espesa lluvia de grandes piedras desde Bethoron hasta Azeca, lugares separados por cinco leguas. Los amorreos quedaron exterminados. La Escritura dice que era la hora del mediodía, y no se comprende por qué Josué ordenó al Sol y a la Luna que se detuvieran en el cielo para darle lugar a concluir con un menguado ejército que ya estaba exterminado. ¿Por qué diría a la Luna que suspendiera su marcha al mediodía y cómo el Sol y la Luna estuvieron todo el día en el mismo sitio?
32°. ¿Qué diré de Jefté, que inmola a su hija y que hace matar a cuarenta y dos mil judíos de la tribu de Afraím que no podían pronunciar Schiboleth?
33°. ¿Debo declarar o negar que la ley de los judíos no anuncia en ninguna parte que haya penas ni recompensas después de la muerte? ¿Cómo se explica que ni Moisés ni Josué hayan hablado de la inmortalidad del alma, dogma conocido de los antiguos egipcios, de los caldeos, de los persas y de los griegos; dogma que no empezó a tener crédito entre los judíos hasta después de Alejandro, y que los saduceos reprobaron siempre porque no se habla de él en el Pentateuco?
34°. ¿Cómo referiré, sin escandalizar a mis oyentes, la historia del levita que, llegado en un asno a Gabaa, ciudad de los benjamistas, inspiró una pasión sodomítica a todos los vecinos? El levita se puso a salvo entregando a los excitados gabaonitas a su mujer, la que murió a la mañana siguiente, víctima de los excesos lujuriosos que tuvo que soportar durante toda la noche. ¿Hubieran muerto también las dos hijas de Lot, si las hubieran aceptado los sodomitas en substitución de los dos ángeles?
35°. Necesito de vuestras enseñanzas para entender el versículo 19 del capítulo primero del libro de los Jueces, que dice así: “Y el Señor fue con Judá y se apoderó de las montañas; pero no pudo exterminar a los habitantes del valle, porque tenían muchos carros armados de hoces.” Mis cortos conocimientos y mis menguadas luces, no me dejan ver cómo el Dios del Cielo y de la Tierra, que había trastocado tantas veces el orden natural de las cosas y suspendido las leyes eternas en favor del pueblo judío, no puede vencer a los habitantes de un valle, porque tienen unos cuantos carros de guerra. ¿Estarán en lo cierto los sabios que han sostenido que en aquellos tiempos miraban los judíos a su Dios como una divinidad local y protectora,que unas veces era más poderosa y otras más débil que los dioses enemigos? Parece dar fuerza a ésta hipótesis esta respuesta de Jefté: “Vosotros poseéis de derecho lo que os ha dado vuestro dios Camos:soportad que tomemos nosotros lo que nuestro dios Adonai nos ha prometido.”
36°. Todavía añadiré que me cuesta trabajo creer que hubiera muchos carros de guerra en un país montañoso, del que dice la Escritura en diferentes pasajes, que representaba gran magnificencia ir montado en un borrico.
37°. La historia de Aod me produce mucha pena. Veo casi constantemente en la esclavitud a los judíos, a pesar de haberles prometido el Señor con juramento, darles todos los países comprendidos entre el Nilo,el mar y el Eufrates. Llevaban diez y ocho años sometidos a un reyezuelo, llamado Eglón, cuando el Señor excitó el furor vengativo de Aod, hijo de Gera, que era ambidiestro. Armóse Aod, hijo de Gera, con un puñal de doble filo y lo ocultó bajo su manto, como algunos siglos después lo hicieron Jacobo Clement yRavaillac. Solicitó el hebreo del reyezuelo una audiencia secreta, con el pretexto de tener que comunicarle un gran misterio de parte del Señor. Eglón accede confiado y Aod le hiere con la mano izquierda,hundiendo su agudo puñal en el vientre del reyezuelo. Dios favoreció esta acción, que a todos los hombres debe parecerles algo fea. Quisiera que se me dijera: ¿qué asesinato debe tener por más divino, este del santo Aod, el del santo David, que hizo matar a Uriach, luego de hacerle cornudo, o el del bienaventurado Salomón, quien, teniendo setecientas mujeres y trescientas concubinas, asesinó a su hermano Adonías porque se atrevió a pedirle una?
38°. Ahora os ruego me digáis: ¿de qué ardid se valió Sansón para coger trescientas zorras, atarlas un asa otras y ponerles fuego bajo el rabo, para que destruyeran la cosecha de los filisteos? Las zorras no suelen abundar sino en terrenos arbolados, y como no había bosques en el terreno donde operaba Sansón, se me hace un poco cuesta arriba creer que fuese fácil coger trescientas zorras, y que pudiera el forzudo hebreo atarlas por la cola. Se dice luego que mató Sansón mil filisteos con una quijada de asno y que de uno de los dientes de esta quijada brotó una fuente. Tratándose de cosas de asnos no podéis negarme vuestras inteligentes lecciones.
39°. Igualmente necesito aclaraciones para entender la complicada historia de Tobías, cegado por los excrementos de una golondrina y curado con la hiel de un pescado. Todo lo que se cuenta de la familia de Tobías es divertido como una novela española, y sólo puede ser comparado con las historias de Judith y de Esther. Y a propósito de Judith, ¿cómo he de interpretar el texto sagrado que dice que esta hermosa hembra descendía de Simón, hijo de Rubén, siendo Simón hermano de Rubén, según el mismo texto sagrado, que no puede mentir?
40°. Al meterme en el Libro de los Reyes he menester imperiosamente de vuestra ayuda para que me aclaréis importantes dudas. Cuando Saúl fue declarado rey, los judíos eran esclavos de los filisteos. Sus vencedores no les consentían tener espadas ni lanzas; hasta las herramientas de trabajo tenían que arreglarlas bajo la vigilancia de los filisteos. Sin embargo, Saúl da una batalla a los filisteos y los vence: y en esta batalla capitanea Saúl a trescientos treinta mil soldados en una región que no puede alimentar a treinta mil hombres.
41°. No sé cómo justificar la acción de Samuel, cuando cortó en pedazos al rey Agag, prisionero de Saúl.
42°. Debemos gran respeto a David, amado de Dios; pero temo que me falte ciencia para justificar por las leyes ordinarias la conducta de este hombre, que se asocia con cuatrocientos perdularios para ir a saquear la casa de Nabal, servidor del rey, y que ocho días después se casa con su viuda; que va a ofrecer sus servicios a Achis, enemigo de su rey y que entra a sangre y fuego en las tierras de los aliados de Achis,sin perdonar a las mujeres, a los ancianos ni a los niños; que cuando sube al trono, toma nuevas concubinas y que, no satisfecho con éstas, quitó Bethsabé a su marido y hace asesinar al esposo deshonrado. Me cuesta gran trabajo admitir que Dios pueda hacer más tarde que en Judea, esta mujer adúltera y homicida, se cuente como una de las abuelas del Ser Supremo.
43°. No se concilian fácilmente las enormes riquezas que se atribuyen a David y a Salomón, con la extremada pobreza del pueblo y el estado miserable de la comarca.
A nuestros oficiales de caballería les llenaría de asombro saber que Salomón disponía de cuatrocientos mil caballos, en una región donde no ha habido jamás, y donde no hay hoy en día más que asnos, como he tenido el honor de decir diferentes veces.
44°. Me acobarda la idea de repasar la historia de las crueldades de los reyes de Judá y de Israel, más adecuadas para escandalizar a los pueblos que para edificarlos. Estos reyes se asesinaban unos a otros, lo que constituye una pésima política, si no me engaño.
45°. Veo al miserable pueblo judío esclavo de los fenicios, de los babilonios, de los persas, de los asirios, y de los romanos, y advierto que me costará trabajo conciliar tanta miseria con las magníficas promesas de sus profetas.
CONTINUARA

Los Siete Santos

LOS SIETE SANTOS DE MARRAKECH         Los siete Santos fueron siete hombres que vivieron en épocas distintas y cuyas vidas fueron diferentes. Su único punto en común es haber sido enterrados en Marrakech (aparte de haber sido Santos , claro ) y fue el Rey Mulay Ismail ( 1672-1727) quien los unificó, movido por el arrepentimiento tras haber desvastado prácticamente la ciudad en su delirio por convertir a Meknes, su propia capital, en una ciudad- palacio al estilo de Versalles.Este Rey, construyó grandes palacios en Meknes con los materiales procedentes , en gran parte, del expolio del Palacio Badi ( llamado por los cronistas de la época “El Incomparable”, uno de los 99 nombres de Allah, lo que da idea de lo impresionante de su belleza ) y cuya demolición ordenada por Mulay Ismael se prolongó durante más de diez años …
Por ello es muy probable que Mulay Ismail quisiese conseguir el perdón instaurando la peregrinación a las tumbas de los siete santos de Marrakech, cada una de las cuales se visita un día diferente de la semana.

1. Sidi ben  AbbasSidi Bel Abbés Sebti, nacido en Ceuta en 1130. Llegó a las afueras de Marrakech y se instala a la edad de 20 años sobre la colina de Guéliz cerca  de una fuente de agua próxima a una gruta; ahí estuvo durante 40 años, sin nunca penetrar en la ciudad. Fue invitado a residir en la ciudad por el Rey Yacoub el Mansour para enseñar el Corán, también fue profesor de cálculo y de gramática. Está enterrado cerca de Bab Taghzout, en el interior de la medina y su tumba se visita los jueves. Es el más venerado de todos los Santos de la ciudad, considerado como el patrón de Marrakech.  Discípulo de Cadi Ayyad, dedica su vida a ocuparse y defender los débiles y los ciegos. El Califa Abdelmumin fue a visitarle y le escucho decir : “todo lo que quiere que se haga para ti, hazlo para tus súbditos”. Sidi Bel Abbas muere  en 1205, pero es en 1605 que el sultán saadien Abou Faris le construye un mausoleo, con la esperanza de curar su epilepsia. Desde entonces no dejó de ser el objeto de atenciones de todos los soberanos, hasta el rey Hassan II que hizo renovar el santuario en 1998. Sidi Bel Abbas estuvo vinculado en una gran amistad con Averroes. Se entierra en el cementerio de Sidi Marouk, cerca de Bab Taghzout. Su Zaouïa forma parte del peregrinaje delRegraga (Tribu), instituido por Moulay Ismaïl. Este Sanctasanctórum es el invocado en los actos esenciales de la vida. Los negociantes de buñuelos le dedican el primer fruto de su trabajo, Al Abbassia, los campesinos, su primera gavilla de trigo. Su evocación precede el ritual del halqa. Se menciona por todos los narradores del lugar Jemaâ El- Fna: “En nombre santo del dueño de Marrakech… etc.”.

2. Sidi Youssef Ben AliAbou Yaakoub Youssef ben Ali, este hombre nacido en Marrakech y de origen yemení, fue un brillante alumno del Cheij Abou Asfour. Fue ejemplo de paciencia y resignación pues padeció la lepra y a causa de esta enfermedad vivió gran parte de su vida refugiado en una cavidad subterránea dedicado a la lectura del Corán y a la oración; falleció en 1196 y su mausoleo está situado fuera de la muralla frente a Bab Aghmat; se venera los martes. Fue el santuario central de la médina durante más de 4 siglos, hasta la creación de la mezquita Mawâssîne. Se restauró y modificó en el  XVI y más tarde a principios del Siglo XIX

3. Qaadi AyyadCadi Ayad, nació en el año 1083  en Yemen, dedicó su juventud al estudio y fue un teólogo muy renombrado. Por mandato de los sultanes de la época desempeñó importantes misiones diplomáticas en Granada. A la llegada de los Almorávides, se exilian en Tadla, luego en Marrakech donde vivirá hasta su muerte en 1149. Su amor por el Profeta expresado en su obra Asl-Shifaa y su rigor ortodoxo le valen su título de santo. Su mausoleo, situado en el interior de la medina, al lado de Bab Aylen, se venera el miércoles

4. Sidi Mohammed ben Slimane ben said A- Jazouli,El viernes, los fieles acuden al Mausoleo de Sidi Ben Sliman El Jazouli, nacido a finales del siglo XIV en la región de Souss. Asistió a la medersade Essaffarine de Fez donde destacó en los hadices. Es el fundador del sufismo marroquí con vistas a una movilización contra la invasión ibérica.Es uno de los grandes representantes del Sufismo. Tuvo un gran número de discípulos en Safi donde convivió con la tribu Chiadma. Luchó en la guerra contra los portugueses. Aprendió los hadices (Dichos del profeta). Hombre político influyente, atrae millares de fieles. Muere  en 1465  en Afoughal. Su cadáver fue trasladado a Marrakech en 1554. Es el autor de la famosa recopilación de oraciones Dalail al-Khayrat (los caminos de los beneficios). Este libro histórico es la referencia innegable de todos los invocaciones de alabanzas sobre el Profeta (saws), de las hermandades sufíes de todo el mundo, en particular la Tariqa Qadiria Boutchichia. Su mausoleo se restauró  varias veces en la época de Moulay Ismail y Sidi Mohammed ben Abdellah. La zaouïa Jazoulia se encuentra al norte de la medina, cerca de la calle Dar-el-Glaoui.

5 – Sidi ben Abdallah EL Ghazouani,llamado  Moul EL Ksour, es originario de la tribu Gazouane. Consolidó el renacimiento sufí iniciado por Sidi Ben Slimane Al Jazouli. Después de haber proseguido sus estudios en Fes, luego en Granada, se instala en Marrakech para completar su formación. Su reputación no tarda en hacerle sombra al sultán Sidi Mohamed Cheikh, que le encarceló en Marrakech. El sultán Watasi lo libera más tarde y le construye unaZaouïa en Fes con el fin de alejarlo y aislarlo. Pero muy rápidamente, el santo hombre vuelve de nuevo a Marrakech. Construye  una Zaouïa en el barrio de El Ksour. Muere en 1528 y está enterrado cerca de la Mezquita Mouassine. Tuvo desacuerdos con el sultán meriní por haber predicho el final de la dinastía. 

6. Abderrahmane souhaili,Sidi Souhaili también llamado Sidi Essoheyli, nació en Málaga y fue conocido por su apertura de espíritu en un momento de fuerte censura religiosa. Fue llamado  por Yacoub Al Mansour. Fue un experto en derecho y sus enseñanzas en Málaga fueron seguidas por gran número de alumnos. Falleció en Marrakech en el año 1185. Se le venera los lunes.Su tumba está situada en la parte externa de la muralla muy cerca de Bab Agnou.Tiene dos importantes obras : Una  sobre los nombres propios de los profetas citados en el Corán, otro sobre la biografía del Profeta Muhammad. Este santo hombre tuvo una vida simple.

7. Sidi Abdelaziz Tebaa Sidi Abdelaziz Tebaa,Abdelaziz Ben Abdellah el Tebaa nació en Marrakech y en su juventud vivió en Fes alojado en la madrasa El Attarin , Youssef.  Fue negociante de seda y se interesó tarde por la vida espiritual. Principal discípulo de Sidi Ben Slimane y heredero de Sidi Ben Soulayman Al Jazouli, propagó la ética del sufismo  en los  artesanos. En Marrakech, se instaló en la Mezquita Ben Youssef y murió allí en 1508. Su tumba, que se venera el sábado, está muy cerca de la Madrasa de Ben Youssef.

Les Sept Saints

Bouchra Bensaber

24 Abril 2006

 

Llamada a los Iniciados

¡Oh, alma ciega!, ármate con la

antorcha de los Misterios, y en la noche

terrestre descubrirás tu Doble luminoso,

tu alma celeste.

Sigue a ese divino guia,

y que él sea tu Genio.

Porque él tiene la clave

de tus existencias pasadas y futuras.

Llamada a los iniciados,

(del Libro de los Muertos).

Del frio y oscuro polvo cosmico, nacen las estrellas, dinamizadoras del calor y la vida.