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La Simbología de los Arcanos | Carl G. Jung


Entender y leer el Tar
ot desde un ángulo psicológico permite una mayor comprensión del proceso interno por el cual atraviesa el consultante en una lectura. La naturaleza polivalente del símbolo –a diferencia del signo lingüístico– ofrece una enorme gama de posibilidades interpretativas en la lectura de Psicotarot, así como en su aplicación en el mundo del arte.

En esta aproximación a los Arcanos Mayores, a través de una óptica afín a la psicología de Carl G. Jung, pretendemos centrar la atención, a modo de ejemplo, en la relación entre ciertos arcanos y los arquetipos desarrollados por Jung. Asimismo, y a partir de un ejemplo práctico como Oráculos, obra sensorial del Teatro de los Sentidos, se esbozan las posibilidades creativas del Tarot, cuyo conocimiento puede ser profundamente fructífero para el artista-creador como mapa mítico y poético de los contenidos del alma individual y colectiva


Orland Verdu. Psico Tarotista y Profesor Universitario

Programa de Radio. Luces en la Oscuridad.

Espero que esto complemente la entrevista, ya que sigo pensando que se incidió en el aspecto futurológico en exceso, como poniéndome a prueba, pero es lo que menos me interesa del Tarot. He de decir, sin embargo, que en las lecturas esa perspectiva o aroma del futuro horizonte se percibe a veces con claridad. Cualquier ser humano con una mínima profundidad puede llegar a “olerlo” por los pasos que va dando en la vida. Si atiende a su intuición y se compromete con ello, uno puede sentir que está en el camino o destino… Pero esto es difícil de explicar para quien vive dormido en los laureles, atiborrado de seguridades y bienestar. La palabra destino tiene que ver con el sentido de “atinar”, “acertar”, como una flecha en su diana. No olviden el origen de las palabras, por impopular que sea, pues revela mucho de su significado último. El positivismo científico arraiga en la decepcionante premisa de negar todo aquello no comprensible, y por cierto que hace bien pues la ciencia ha de demostrar el orden de las cosas, pero no al precio de negar la realidad, como si la incógnita de un problema fuera suficiente para borrar el problema en sí. Esto: la negación, es algo que se observa por todas partes. Y no sólo en el terreno del conocimiento… Pero no sean científicos inquisitoriales… El buen científico siempre será un artista que, guiado por su intuición, intentará demostrar una intuición del alma. Ojo, con caer en la sinfonía desencajada del positivismo, un paradigma que por lo que se intuye en esta entrevista no tiene reparos en autoensalzarse; como si todo en la vida tuviera que ser lógico-matemático. Como si los caminos del alma, fueran “lógicos”. El lenguaje del alma, me temo señores, que es analógico y sigue principios imaginales que poco tienen que ver con la “lógica” del constructivismo, sino con la poesía. No en vano Jung decía que el ánima usa un lenguaje ronco, lírico. ¡Que pena que la poesía se lea tan poco! No es que sea mala, ni haya poco editado, o que se eduque mal, como si pudiera “educarse industrialmente a percibir la belleza”… Se trata sencillamente de que el ser humano no tiene la profundidad necesaria para percibir la belleza de las imágenes, pues la ciencia no repara en la belleza del mundo (belleza hecha de clarooscuros, por cierto) sino en la implacable búsqueda de respuestas que nos dejen tranquilos ante la incertidumbre de no saber. Y eso es la vida, por cierto. Ese es el “milagro”: cómo vivir rodeados del misterio, lo incierto, pero vivos. O rodeados de certezas tranquilizadoras pero muertos. Sólo hay que echar un vistazo al panorama social, político, educativo… para comprender en nivel de profundidad al que el humanoide moderno ha llegado con toda su tecnología y ciencia. Tengamos el valor de mirarnos; no hace ningún mal. Que poco hemos cambiado, en estos siglos. Dios ha muerto, decía Nietzsche. Yo creo que se ha disfrazo de científico, o lo han disfrazado los mismos que necesitan respuestas infalibles y fórmulas de felicidad -de felicidad light, digo. El caso es tener un dogma donde aferrarse. Y conste que la ciencia no es eso. Pero hay quien necesita dogmas para ser feliz. Al fin y al cabo, feliz significa en latín “ignorante”, el que no sabe. Y un ignorante que no sabe (ni quiere saber), se agarra a cualquier Dios, científico o gurú de turno. Yo creo que hay que ser valientes; hay que caminar. Y uno va a una lectura de Tarot a seguir caminando antes del último ocaso, porque la vida es un reto. No un respuesta definitiva a todos los enigmas: sino un reto que se forja con cada imagen del alma. La vida no es tanto un problema matemático, sino una obra de arte.

Orland Verdú

 

Explotando los miedos a través de los oráculos. ( O como nos crean una realidad dolorosa a través de nuestro miedo y encima nos cobran)

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Oraculo de las Pitias en el Templo de Apolo. Delfos.

En la primera antigüedad el hombre estaba conectado a la naturaleza y a su divinidad y conocía los cambios estacionales y humanos. Mas cuando el hombre empezó a desconectarse de su Madre Natural y empezó a asentarse en civilizaciones producto de la domesticación de la agricultura y ganadería, surge en él una necesidad de conocer los cambios y porvenires. Cambios no conocidos ni antes experimentados, la interacción de los humanos viviendo en concentraciones trae nuevas experiencias y muchas veces dolorosas.

Ya cortado el cordón umbilical, esos primeros temores experimentados, el miedo a la sequía, el miedo a las plagas, el miedo a las enfermedades, el miedo a perder, pues antes tenían todo al alcance, el miedo a las invasiones y sobre todo el miedo a lo desconocido nos impulsó a encontrar nuevos caminos de religamiento con la divinidad. Ya nos sentíamos separados de ellas, ya solo pocos miembros tenían esa especial condición, llamados chamanes, hombres medicina, oráculos fueron guiando desde el principio a sus pueblos a través de estos nuevos y dolorosos cambios.

Expulsados de ese paraíso de ser uno con la naturaleza, y forzados a crear sistemas numéricos y escrituras para dejar guardadas las experiencias , las cantidades y las personalidades más prominentes entre ellos, el miedo fue el componente básico para que se fuera generando el Sacerdocio y la Magia propiciadora, y entre los dos, la Adivinación. Comprendiéndose esta en su más estricto sentido lexicológico, significa (percibir el futuro por prácticas religiosas o consulta a los dioses). En la cultura católica y judía se conocen también como profetas.

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En todas las culturas y en todas las eras la humanidad necesito y sigue necesitando guía, a veces una guía interesada y otras una guía natural dependiendo de la evolución como alma del individuo, como medicina preventiva que aleje un posible sufrimiento o dolor evitable o una manera de minimizar riesgos para la consecución de sus éxitos y la conquista del poder.

Mas , los adivinos estuvieron motivados por distintas fuerzas espirituales y como en todo cada uno atraía lo que tenía en su corazón. Su sistemas de creencias en la vida, su violencia interior y como no los complejos de inferioridad que los impulsaban a encontrar poder a cualquier precio les fueron orillando a recibir consejo de entes que no pertenecían a los planos de la divinidad, de ahí el salvajismo innecesario de los sacrificios de sangre practicados en distintas culturas a lo largo de su existencia.

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Pero otros, los pocos mas que los muchos, mediante de conocimientos que se le iban presentando a través de la intuición y los sueños descubrieron que solo a con la humildad como ofrenda diaria ese canal predestinativo alcanzaba la fuente de sabiduría más pura y esencial. La Mente Universal del Altísimo. Maestros y Dioses que por sus mensajes querían lo mejor para los hombres. No a través del poder o de el prestigio y la fama, las riquezas y los placeres, sino de algo más básico y definitivo, El Amor como sustancia primordial y Divina y su compañera femenina La Sabiduría. Espíritu y Alma del Universo siempre juntos y sobre todo como decían los egipcios sabiamente: Un-Nefer. Eternamente Buenos.

Todos ellos, maestros de humanidad y gestión de la existencia a nivel individual y colectivo, a veces en soledad, otras en pequeños grupos de transmisión de ese conocimiento esotérico y secreto destinado al Bien y al alejamiento de los miedos, enseñando al hombre la transcendencia y la liberación fueron apareciendo aquí y allá en todo tiempo y cultura. De ellos, muchas veces crecieron religiones y escuelas  originados desde buenos corazones y en otras pues en corazones más arraigados a las riquezas y al egoísmo, mas en todos perdiendo su esencia verdadera y natural al convertirse en rígidas e inflexibles instituciones gobernadas por burócratas y manipuladores de masas. Asi la esencia pura de la Verdad Inspiradora y Libertadora se contamino con dogmas e interpretaciones restrictivas esclavizando a los fieles con cadenas morales y diezmos.

En este artículo he querido centrarme en los miedos que siguen explotando los que se llaman oráculos, adivinos y profetas y que en realidad han perdido conexión con los planos más elevados del amor y la sabiduría. Personajes que descubrieron el cómo explotar para su propio beneficio esos miedos enraizados en la propia naturaleza civilizada de la sociedad. Y el inmenso negocio lucrativo que extraen de la explotación del mismo la gran mayoría  de ellos y otros por la ignorancia que es el resultado de las tinieblas mismas.

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Se sabe desde hace miles de años, que el hombre crea su realidad, y  tanto lo que amas con el corazón y lo que temes con la mente lo atraes indefectiblemente. Y se sabe también que a través de la sugestión y la seducción soy capaz de transferir mi manera de ver la realidad y mis sistemas de creencias a otros. Con ese conocimiento se modelaron vidas y destinos, se aumentó la tensión existencial y sobre todo el poder de influencia en las personas. Pero aun si cabe más siniestramente se fue llenando el bajo astral, los lugares espirituales de mas baja vibración, de estos espíritus, porque nada se pierde en el Universo. Más, estos pobres y sufrientes seres, a traves de los apegos que su ego fue construyendo esclavizando a sus chispas de Diosm se quedaron trabajando para esa fuerza compensadora de la Creación que es la Destrucción, sirviendo como oponente de esa tercera fuerza Conservadora que sirve desde todos los planos para conservar la belleza. Estos  seres anticonservadores (obstaculizadores de la medicina y la sanación)de la belleza, la salud y la armonia, ejerciendo con todo el derecho de existencia fueron ejerciendo e influenciando desde su vision irreal cargas conscientes de los resentimientos de los humanos .Impulsados y alimentados por los mismos complejos infantiles de inferioridad que los crearon, intentan compensar esa carencia con soberbia, vanidad y orgullo, llenando el mundo que vivimos de sufrimiento, culpa, venganza y dolor, mucho dolor. Asi que nuestro dolor y temor crea un Universo igual a nivel espiritual y nuestro Amor y Libertad  se reune con la Creación misma. La Divinidad no crea Infiernos, solo el hombre como hijos del Creador los crea.

Muchos de los adivinos y oráculos tienen un lenguaje común: El Miedo, siempre te va a pasar algo catastrófico para lo que no hay mas solución que trabajar mágicamente artes oscuras para evitarlo a costes carísimos para el común de los mortales. El Miedo a perder la riqueza, la salud, a tu pareja o a tu hijo son sus herramientas de caza. Al igual que los guías espirituales que aconsejan a los sabios para el bien, estos reciben información espiritual de otro origen, este origen de miedo y dolor donde estan encerrados por si mismos, no por castigo divino sino por su separación del Amor por elección. Y aunque acierten en la información que envuelve al consultante de alguna manera, porque ellos tambien desde ese plano pueden ver el rio de la vida pues estan en un lugar sin tiempo, crean dependencia, miedo y una esclavitud de los sentimientos, porque en su lenguaje todos estamos envueltos de enemigos, envidias y personas que nos quieren hacer daño. Si no funciona un negocio, alguien nos quiere mal. Si nos botan de trabajo en trabajo siempre la culpa es de otros. Y asi enfocan al individuo en la idea despiadada que el es bueno pero los demás son malos y el no triunfa porque los demás no los quieren.

En la Sabiduría del Amor sabemos que todos somos hermanos, todos venimos a vivir experiencias de varios tipos y que nosotros somos responsables de las acciones y de las decisiones que vamos tomando día a día y que al igual que tenemos el poder de equivocarnos tenemos el poder de corregirnos. Por eso en los adivinos y oráculos que trabajan para el bien la información que se transmite aun siendo mala tienen un objetivo bueno. Una solución para los momentos difíciles que todos pasamos en la vida porque el Miedo es el enemigo del Amor y el Amor es Dios.

Soluciones necesitamos, luz y guía para atravesar los oscuros recodos del camino de la vida. Y eso descubrimos los que nos encomendamos al aliento e inspiración realmente divinos. Y nuestra labor es empoderar al hombre que necesita consejo. Devolverle el poder en medio de las circunstancias más adversas.

No dejes que exploten tus miedos, muévete, pues el miedo paraliza, escucha a tu corazón cuando busques guía. El corazón sabe. No tu mente ni tus ojos. Estas poniendo tus ojos en lo que necesitas, y lo que realmente necesitamos solo se puede ver a través de los ojos del corazón. Y sobre todo confía en lo mas sabio de ti.

Se Libre. Encuentra seres de Bien que prediquen con el ejemplo. Pones tu vida en sus manos. Que menos que ponerlas en el Amor y la Sabiduría.

Toni Maya

oraculoEl Oraculo de la pelicula Matrix.

 

“Uranaiya minouye shiradzu”, “El adivino no conoce su propio destino”.

Una vez conocí a un adivino que verdaderamente creía en la ciencia que profesaba. Había aprendido, como estudiante de filosofía china antigua, a creer en la adivinación mucho antes de pensar en practicarla. Durante su juventud sirvió a un rico daimyo, pero después, como miles de otros samurai, se vio reducido a vagabundo desesperado debido a los cambios sociales y políticos de la era Meiji. Fue entonces que se convirtió en adivino -un uranaiya itinerante-, viajando a pie de pueblo en pueblo, regresando a casa raramente más de una vez al año, con las ganancias de sus viajes. Como adivino tenía un éxito tolerable, pienso, principalmente, debido a su perfecta sinceridad y sus modales peculiarmente gentiles que invitaban a la confianza. Su sistema era de la vieja academia clásica: usaba el libro conocido como I Ching junto a un juego de bloques de ébano que podían ordenarse para formar cualquiera de los hexagramas del libro. Siempre comenzaba sus adivinaciones con una muy honesta plegaria a los dioses.
Un adivino nunca conoce su destino.

Un adivino nunca conoce su destino.

El sistema, sostenía, era infalible en manos de un maestro. Confesaba haber hecho algunas predicciones erradas, pero decía que estos errores se debían completamente a su mala comprensión de algunos textos o diagramas. Para hacerle justicia debo mencionar que en mi propio caso (me leyó la suerte cuatro veces), sus predicciones se cumplieron de manera tan acertada que llegué a temerlas. Pueden no creer en la adivinación, denigrarla intelectualmente, pero alguna tendencia de superstición heredada ronda dentro de la mayoría de nosotros y algunas experiencias extrañas pueden apelar fuertemente a esta herencia de manera de inducir la más irracional de las esperanzas o miedos ante la buena o mala suerte prometida por algún adivino. Ver realmente nuestro futuro sería miserable. ¡Imagine el resultados de saber que dentro de los próximos dos meses tendrá lugar una desgracia terrible que no puede prevenirse!

El adivino era anciano cuando lo conocí en Izumo, ciertamente mayor de sesenta años, pero de apariencia mucho menor. Después nos encontramos en Osaka, en Kyoto y en Kobe. Varias veces intenté convencerlo de que pasara los meses de invierno bajo mi techo, pues poseía un extraordinario conocimiento de la tradición que hubiera sido de valor inestimable para mi trabajo literario. Parcialmente debido a que el hábito de vagabundear se había convertido en su segunda naturaleza y en parte debido a un amor por la independencia tan salvaje como el de un gitano, nunca fui capaz de que pasara más de dos días conmigo.

Cada año solía venir a Tokyo, generalmente hacia fines de otoño. Entonces, por varias semanas, recorría la ciudad, distrito por distrito, luego volvía a desaparecer. Durante estos viajes fugaces nunca dejó de visitarme trayendo noticias de la gente y lugares de Izumo, o un raro presente -generalmente de tipo religioso- desde algún famoso lugar de peregrinaje. En estas ocasiones conversábamos varias horas. Algunas veces la conversación era sobre las cosas extrañas que había visto u oído en sus viajes, otras veces hablaba de viejas leyendas o creencias, a veces sobre la adivinación. La última vez que nos encontramos me contó de una ciencia exacta de adivinación china que lamentaba nunca haber podido aprender.

“Cualquiera versado en esa ciencia”, dijo “sería capaz, por ejemplo, no sólo de decir el momento exacto en que cualquier pilar o viga de esta casa se fatigará hasta romperse, además podría decir la dirección en que se romperá y los resultados de su caída. Puedo explicar mejor esto contando una historia”.

“La historia es acerca del famoso adivino chino que en Japón llamamos Shoko Setsu, está escrita en el libro Baikwa-Shin-Eki, que es un clásico de la adivinación: Cuando todavía era un joven, Shoko Setsu obtuvo un alto puesto debido a su virtud y erudición, pero renunció a este retirándose en soledad para intentar tener todo su tiempo dedicado al estudio. Por años vivió solitario en una choza en las montañas, estudiando, sin fogata en invierno, sin abanico en verano; escribiendo sus pensamientos en los muros de la cabaña -pues no tenía papel-, usando un ladrillo por almohada. Un día, en el período de mayor calor del verano, se encontró sobrecogido por un mareo. Decidió recostarse a descansar, con su ladrillo bajo la nuca. Apenas empezaba a conciliar el sueño una rata cruzó corriendo encima de su cara, por lo que despertó sorprendido. Sintiéndose muy enojado tomó el ladrillo y lo arrojó a la rata, pero la rata lo esquivó, escapando intacta, mientras que el ladrillo se rompió. Shoko Setsu miró apenado los fragmentos de su almohada, reprochándose su irreflexiva acción. Entonces, de súbito, percibió en la arcilla ahora expuesta de los trozos de ladrillo, unos caracteres chinos escritos entre la parte superior e inferior. Pensando que esto era muy extraño, recogió las piezas y las examinó cuidadosamente. Encontró siete caracteres a lo largo de la línea de fractura, que habían sido escritos en la arcilla antes de coser el ladrillo. Estos caracteres decían: ‘En el año de la liebre de tierra, en el cuarto mes, en el día diecisiete, a la hora de la Serpiente, este ladrillo, después de servir como almohada, será lanzado contra una rata y se romperá’. La predicción se había cumplido a la hora de la Serpiente el día diecisiete del cuarto mes del año de la liebre de tierra. Fuertemente sorprendido, Shoko Setsu miró otra vez los fragmentos descubriendo el nombre y sello de quien los escribiera. Inmediatamente abandonó su choza, llevando consigo el trozo de ladrillo. Se apresuró hacia el pueblo vecino en busca del hacedor de ladrillos. Encontrándolo en el curso de su trabajo diario, le mostró el trozo de ladrillo y le preguntó por la historia de este. Después de examinar cuidadosamente las marcas, el artesano le dijo: ‘Este ladrillo fue hecho en mi casa, pero los caracteres fueron escritos por un viejo adivino que pidió permiso para escribir en el poco antes que lo cociera, -¿Sabes dónde vive?-, preguntó Shoko Setsu; -Solía vivir no muy lejos de aquí, te puedo mostrar el camino a su casa, pero no sé su nombre’. Una vez en casa del adivino, Shoko Setsu llamó a la entrada y pidió permiso para conocer al anciano. Un estudiante que trabajaba como sirviente, le invitó gentilmente a entrar, guiándolo hasta una habitación donde había varios jóvenes estudiando. Cuando Shoko Setsu se sentó, todos lo saludaron, luego el estudiante que le había recibido hizo una reverencia y dijo: ‘Tenemos la pena de informarle que nuestro maestro ha muerto hace pocos días. Pero le estábamos esperando, pues él predijo que usted vendría este día, a esta misma hora. Usted se llama Shoko Setsu. Nuestro maestro nos dijo que le entregáramos un libro que le será útil. Aquí está el libro, por favor acéptelo’. Shoko Setsu no estaba menos sorprendido que agradado, pues el libro era un manuscrito del tipo más raro y precioso; contenía todos los secretos de la ciencia de la adivinación. Después de agradecer al joven y expresar adecuadamente su pésame por la muerte del maestro, regresó a su choza, donde inmediatamente procedió a evaluar el libro, consultándolo en relación a su propia fortuna. El libro sugirió que en el lado sur del terreno en que habitaba, en un punto especial cerca de una esquina de la choza, le esperaba una gran fortuna. Cavó en el lugar indicado encontrando un jarrón que contenía suficiente oro como para hacer de él un hombre muy rico”.

Mi viejo conocido abandonó este mundo tan solitario como había vivido. Un invierno, mientras cruzaba un área montañosa, fue sorprendido por una tormenta extraviándose. Muchos días después, le encontraron de pie al costado de un pino, con su pequeño atado de cosas al hombro: una estatua de hielo con los brazos cruzados y los ojos cerrados como si meditara. Probablemente, esperando el paso de la tormenta, sucumbió al frío y murió mientras dormía. Al escuchar su extraña muerte recordé el viejo proverbio japonés: “Uranaiya minouye shiradzu”, “El adivino no conoce su propio destino”.

 

 

en In Ghostly Japan, 1899
Traducción: Raimundo Melun

vía Go Ediciones: Una historia de adivinación, por Lafcadio Hearn.

Kib (Guerrero)

Número: 16 • Lechuza, bastón, báculo.
Color: Azul índigo y dorado.
Flor: Cala.
Gemas: Covelita, cuarzo de dos puntas.
Elemento: Fuego.
Dirección: Sur                                                                    .
Mudra: Los brazos en alto formando una “V” para recibir la comunicación galáctica, luego, con las puntas de los dedos tocar el tercer ojo, luego bajar los brazos formando una “V” delante de una con las palmas hacia afuera.

guerrero amarillo KIB

Gobernado por Saturno. Regido por el chakra laríngeo. Dios del fuego, larga vida, prosperidad, alegría, vida metódica, planificada, brillo en la madurez, economista. Guerrero por el Espíritu, a partir del corazón universal. Soltería. Cuestionador, inteligencia, transmite información. Puede adquirir la capacidad de entender y usar la telepatía. Un guerrero es aquella persona que a través de la inteligencia es capaz de armonizar las masas. Fuerza cósmica, habilidad de contactar y comunicar con la conciencia galáctica. Recibe y expresa los poderes del No-temor y de la Inteligencia. Focaliza su voz interior hacia un camino de Punto de Interrogación Cósmico. Avanza en dirección a sus miedos. Es un guerrero de gracia.

Día para Controlar su poder. Respétate a ti mismo y haz lo mismo con los demás. Danza símbolo de la vejez. Habilidad de contactar y comunicarse con la conciencia galáctica (HUNAB KU). Cuestiona la inteligencia.

El Descubridor de Guerrero, o lo que le toca descubrir a ese signo.
Tu signo te indica que ya eres un viajante dedicado a unir el corazón y la mente en devoción hacia lo divino. Has llegado a ese punto en tu vida en que quieres saber la respuesta a una profunda pregunta. Pregúntate que es lo que verdaderamente deseas en este momento; estás en busca de la raíz de la verdad. luego reclama la natural habilidad que tienes de comunicarte con la conciencia cósmica.

Tu signo es el que te cruza el río con su bote, te está llevando de vuelta a las estrellas y te ofrece su ayuda. Tu signo representa un conducto entre el plano Tierra y lo Divino, un sistema de comunicación con el Todo. Ábrete a recibir este gran regalo, se te están ofreciendo transmisiones por la Gracia, y no requiere esfuerzo de tu parte; sencillamente enfoca tu atención en la ayuda que te dispensa tu signo. Que eches raíces en tí y que florezca. Tu signo te pide también que consideres el tema de tener confianza, tener confianza en que puedes captar lo que te dice tu espíritu. La confianza es el acceso a ser guiado divinamente. Tienes confianza en que los demás hallen su camino. ¿Tienes confianza en tus propios dones?. A través de la confianza se te ofrece el don de la conexión mística a la conciencia cósmica. Reclámalo como derecho tuyo.

La Sabiduría y su Sombra: Puedes estar dudando de tu conexión con tu Esencia, con tu voz interna. ¿Acaso estás escuchando el rugir del león y no estás percibiendo los sutiles susurros que vienen de tu ser interno? Si sientes inseguridad respecto a tu conexión con tu guía, enfócate a aquel que te cruza el río. Sana y libera tu miedo y duda. Ten confianza en que puedes recibir enseñanzas clara desde tu ser interno. Tú sabes bien cuando algo te suena como cierto. Usa este reconocimiento con la situación que tienes por delante.

¿Te estás sintiendo separado de la inteligencia galáctica o de ser guiado? Recuerda que la puerta hacia la verdad galáctica no está afuera sino dentro de tí. Ten fe en tu inteligencia mística. Reclama tu derecho a ser guiado momento a momento. Ten confianza en tu voz interna que sabe y siente las señales divinas. Ten confianza en lo que sientes. Ábrete como conducto directo para la recepción de transmisiones cósmicas. Practica la meditación para fortalecer la conexión con el espíritu. Sintonízate cuando estás sintiendo fuertes sensaciones, y el Espíritu te conducirá a tener nuevamente confianza en tu propia intuición cósmica.

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La Montaña I Ching

La Montaña

La Montaña

 

52. Ken / El Aquietamiento (La Montaña)

Arriba Ken, El Aquietamiento, la montaña
Abajo Ken, El Aquietamiento, la montaña


La imagen del hexagrama es la montaña, el más joven de los hijos del cielo y de la tierra. El principio masculino está arriba y sigue en ello su dirección natural; el principio femenino está abajo, conforme al sentido de su movimiento. Entonces, un estado de reposo se ha establecido puesto que el movimiento a alcanzado su fin normal. Aplicado al hombre, se señala aquí el problema que consiste en alcanzar la quietud del corazón. Es sumamente difícil aquietar el corazón. Mientras que el budismo aspira a la quietud es tan sólo un estado de polaridad que siempre tiene por complemento el movimiento.
Tal vez las palabras de este texto contengan indicaciones para el ejercicio del yoga.
EL DICTAMEN

Aquietamiento de su espalda
De modo que él ya no siente su cuerpo.
Va a su patio y no ve a su gente
Ningún defecto.

La verdadera quietud consiste en mantenerse quieto una vez llegado el momento de mantenerse quieto, y en avanzar una vez llegado el momento de avanzar. De esta manera quietud y movimiento están en concordancia con los requerimientos del tiempo y así hay luz en la vida.

El signo representa el fin y el comienzo de todo movimiento. Se menciona la espalda, pues en la espalda se encuentran todos los cordones nerviosos que transmiten el movimiento. Cuando uno consigue que el movimiento de estos nervios espinales se aquiete, desaparece por así decirlo el yo con sus inquietudes. Ahora bien, una vez que el hombre ha logrado aquietarse así en su interior, puede dirigirse hacia el mundo externo. Ya no verá en él la lucha y el torbellino de los seres individuales, y será dueño de la verdadera quietud necesaria para comprender las grandes leyes del acontecer universal y el modo de actuar como corresponde.

El que actúe partiendo de esta posición abisal no cometerá ninguna falta

LA IMAGEN

Montañas, una junto a otra, la imagen del aquietamiento

Así el noble no va en sus pensamientos más allá de su situación.El corazón piensa constantemente. Ésto no puede cambiarse. Empero, los movimientos del corazón, vale decir los pensamientos, han de limitarse a la situación actual de la vida. Todo pensar que trasciende el momento dado tan sólo hiere al corazón**Cf. Goethe: “para calmar las ansias de lo lejano y futuro, ocúpate aquí y ahora, usando tus aptitudes”

 

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LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un seis significa:

Aquietamiento de los dedos de sus pies
Ningún defecto.
Es propicia una constante perseverancia.

 El quedarse quietos los dedos de los pies significa una forma de detenerse aún antes de comenzar uno a moverse. El comienzo es el tiempo en que se cometen pocas faltas. Uno se encuentra todavía en concordancia con el estado de inocencia original. Se aprecian las cosas intuitivamente tales como son, y todavía no influye el ensombrecimiento causado por los intereses y la avidez. Quien se detiene al comienzo, antes de haber abandonado la verdad, encuentra lo debido. Pero hace falta una constante firmeza para no dejarse arrastrar –falto de voluntad propia– por corrientes sin rumbo.

Seis en el segundo puesto significa:

Aquietamiento de sus pantorrillas
No puede salvar a quien él sigue
Su corazón no está contento.

La pierna no puede moverse independientemente, ya que en su movimiento depende del movimiento del cuerpo. Cuando el cuerpo se halla en pronunciado movimiento y la pierna súbitamente se detiene, el movimiento del cuerpo que continúa, provoca la caída del hombre.

Lo mismo le sucede a unhombre que se encuentra en el séquito de una personalidad más fuerte. Se ve arrastrado. Aun cuando él se detenga en la mala senda de la injusticia, no podrá sin embargo retener al otro, pues su movimiento es muy fuerte. Allí donde el amo empuja hacia delante, su servidor no podrá salvarlo por buenas que sean sus intenciones.

Nueve en el tercer puesto significa:

Aquietamiento de sus caderas
Rigidez en su sacro.
Peligroso
Se sofoca el corazón

Se trata en este caso de una quietud forzada. El corazón, sumido en inquietud, ha de ser dominado con violencia. Pero el fuego, violentamente rechazado, se convierte en un humo acre que se extiende en forma asfixiante.
Por eso no se debe proceder con violencia en los ejercicios de meditación y concentración. Antes bien ha de desarrollarse la quietud a partir de un estado de recogimiento interior. Cuando se pretende obtener quietud a la fuerza con violencia y con ayuda de una rigidez artificial, la meditación conducirá a graves perturbaciones.

Seis en el cuarto puesto significa:

Aquietamiento de su tronco.
Ningún defecto.

El mantener quieta la espalda, tal como quedó expresado en las palabras que acompañan este hexagrama en su totalidad significa que uno olvida su yo. Es este el escalón más elevado de la quietud.Aquí este grado de quietud no se ha alcanzado todavía. Por cierto uno ya está en condiciones de aquietar su yo, junto con los pensamientos y las emociones. Sin embargo, todavía no se libera totalmente del yo. De todos modos, el aquietamiento del corazón cumple una importante función, que, con el tiempo, conduce a la completa conmoción de los impulsos egoístas. Aun cuando uno todavía no se haya liberado de todos los peligros de la duda y la inquietud, esta disposición de ánimo no implica una falta, ya que está en camino hacia aquella otra, más elevada.

Seis en el quinto puesto significa:

Aquietamiento de las mandíbulas.
Las palabras guardan orden
Desaparece el arrepentimiento.

En una situación peligrosa, sobre todo no estando uno a la altura de esa situación, es muy frecuente que se recurra a palabras y bromas impertinentes. Pero cuando se habla sin cautela y se cae fácilmente en situaciones que obligarán más tarde a arrepentirse en más de un sentido. Empero, cuando al hablar se guarda reserva, las palabras adquieren una modalidad cada vez más sólida y todo motivo de arrepentimiento desaparece.

O Al tope un nueve significa:

Aquietamiento magnánimo.
¡Ventura!

Aquí se da la cabal consumación del esfuerzo por conquistar la quietud. Se ha alcanzado la quietud, no en pormenores y de un modo mezquinamente delimitado; es más bien una estoica resignación general en cuanto al mundo entero, lo que confiere quietud y ventura frente a todos los aspectos en particular.

Abate Soderini: El I Ching y la circulación de la energía

El I Ching y la circulación de la energía

Existe una discusión abierta al respecto de la secuencia u ordenamiento de los hexagramas del I Ching.

Voy a reflexionar un poco al respecto, una reflexión a vuelo de pájaro.

Esto que voy pensando me surge de una lectura. Es un diálogo entre Octavio Paz y Joung Kuon Tae, alguien lo tituló I Ching y la creación poética.

El ordenamiento actual de los hexagramas es una recreación, hay varios ordenamientos. Algunos son matemáticos, por la secuencia de aparición de las líneas yin y yang. Se ordenan en bloque o en círculo, he visto un ordenamiento tridimensional en el Yi Globe, y seguro hay más que no conozco.

El ordenamiento de la Edición de Palacio sigue una secuencia que no es fácil de entender para una mente matemática, racional. Esa que busca un orden lógico explícito. Y sin embargo guarda una lógica que no es una lógica formal, sino una lógica ontológica, una lógica del ser, una hermenéutica del ser.

Se adapta a cada condición, a cada individualidad, a cada lógica de cada hombre que lo usa.

Si pensamos que la vida es lógica, que el mundo es aprensible por la razón,  el I Ching no nos sirve.

Parece que fuese cíclico, pero el I Ching no es cíclico en su aplicación, es laberíntico.

El laberinto es personal, hay un laberinto para cada hombre. Cada uno con su propio laberinto, y el I Ching como hilo de Ariadna nos guía en él. Entramos y salimos de nuestro laberinto con su ayuda.

¿Imaginan acaso que el I Ching es algo que aplicamos en forma mecánica pasando de un hexagrama al siguiente y que después del 64 volvemos al 1? ¡Eso no existe!

Si fuese posible reproducir por medio de los hexagramas el camino que cada uno de nosotros realiza en su vida, el dibujo sería algo peculiar para cada uno. Algo único. Algo como el dibujo de la estructura de aspectos de una carta natal.

No solo hay que calcular la cantidad de combinaciones posibles al saltar de un hexagrama al otro, también la cantidad que son posibles al saltar de una dimensión del ser a otra u otras. Hay múltiples dimensiones del ser, y el I Ching se puede leer en todas ellas.

Me ha sucedido que al hacer una consulta y meditar sobre la respuesta he encontrado la clave en otra dimensión que no era la que tenía en mente al hacerla. Al menos no la tenía conscientemente en mente, seguro que más profundo o más alto o hacia la derecha o la izquierda o en algún ángulo inverosímil había algo que hacía contacto y yo no advertía..

Hay profundidades, hay alturas en el I Ching. El I Ching no es plano, es una malla tridimensional que se curva sobre sí misma, tiene infinitos recorridos. Uno para cada uno de los seres.

Tiempo laberíntico

El ordenamiento que usamos es intuitivo, producto de una intuición genial, de alguien que en la oscuridad encontró luz.

Yo lo veo en su celda, que no imagino incómoda y pobre, sino una celda acorde a su dignidad y a la dignidad del tirano que lo tenía encerrado. Porque la dignidad era importante en esas épocas, se sabía que todo vuelve, y que el trato que doy a mis enemigos será el que me darán a mí.

Entonces se cuidaba de no cometer abusos desmesurados con un igual, no como ahora que los hombres lo han olvidado.

Entonces ahí está el rey Wen, rodeado de sus libros, sus pinceles y sus tintas, no tiene con quién compartir sus comprensiones, sueña y se desvela y está solo. Todo eso crece en él hasta que se desborda y en una gran síntesis de comprensión brota el ordenamiento del Rey Wen.

Pájaro de fuego de ardiente plumaje

Es el que usamos para entrar y salir del laberinto. Es un ordenamiento que sigue el camino que todos debemos recorrer, cada hexagrama es un hito, pero llegar a cada hito y dejarlo atrás es un recorrido personal y laberíntico.

No sé ustedes, pero para mí la cuestión de la posibilidad de vivir muchas vidas para recorrer el camino es algo que sin entender bien cómo, ni porqué ni para qué, me suena verdadero. Me suena como suena una música bien ejecutada.

Entonces el tiempo no es un estorbo, algo que hay que usar bien porque se pierde. El tiempo es abundante, es creativo, nos recrea una y otra vez en la materia.

Tanto que sea una vida y múltiples dimensiones como una dimensión y múltiples vidas. Lo podemos pensar de ambas maneras y no importa mucho.

En realidad, no importa. Es impenetrable, es misterioso.

Publicado en Córdoba, Argentina, por Marta Ortiz

vía Abate Soderini: El I Ching y la circulación de la energía.