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La Gran Invocacion Completa

GRAN INVOCACION I
Que las Fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.
Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.
Que el espíritu de colaboración una a los hombres de buena voluntad donde quiera que estén.
Que el olvido de agravios, por parte de todos los hombres, sea la tónica de esta época.
Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes Seres.
Que así sea y cumplamos nuestra parte.

GRAN INVOCACION II
Que surjan los Señores de la Liberación.
Que traigan ayuda a los hijos de los hombres.
Que aparezca el Jinete del Lugar secreto, y con su venida, salve.
Ven, oh Todopoderoso.

Que las almas de los hombres despierten a la Luz.
Que permanezcan con intención masiva.
Que el Señor pronuncie el fíat:
¡Ha llegado a su fin el dolor!
Ven, oh Todopoderoso.
Ha llegado, para la Fuerza Salvadora, la hora de servir.
Que se difunda por el mundo, oh Todopoderoso.

Que la Luz, el Amor, el Poder y la Muerte,
Cumplan el propósito de Aquel Que Viene.
La Voluntad de salvar está presente.
El Amor para llevar a cabo la tarea, está ampliamente difundido.
La Ayuda activa de quienes conocen la verdad también está presente.
Ven, oh Todopoderoso, y fusiona a los tres.
Construye una muralla protectora.
El imperio del mal debe terminar ahora.

GRAN INVOCACION III
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,
Que afluya luz a las mentes de los hombres,
Que la Luz descienda a la Tierra.

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que afluya amor a los corazones de los hombres,
Que Cristo retorne a la Tierra.

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,

que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres,

el propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
Que se realice el Plan de amor y de Luz,
Y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder, restablezcan el Plan en la Tierra.

gran invocacion people

Oración Esenia de Agradecimiento

“Madre Tierra,

yo te ofrezco mi agradecimiento con todo mi corazón,

y a través de él del corazón de todos los hombres y las mujeres.

Que todos los seres que llevas en tu seno

protejan, nutran y bendigan todo lo que crece.”

“Madre Tierra,

elimina todas mis enfermedades

y mis faltas según tu voluntad,

para que pueda recibir la bendición del espíritu divino

y trasmitirla a todos los seres vivientes,

según tu voluntad,

que es UNA con la del Padre

Soberano Celestial..

MADRETIERRA

“Con amor y gratitud,

te ofrezco mi amoroso agradecimiento lleno de luz.

A la Madre Tierra, gracias;

al agua de la vida, gracias;

al precioso aire, gracias;

al fuego sagrado, gracias;

a los minerales, gracias;

a las plantas, gracias;

a los animales, gracias;

a la humanidad que camina por el sendero de la evolución, gracias;

a todos los ángeles, gracias;

a la inteligencia cósmica que creó mi pensamiento, gracias;

al océano de amor que creó mi sensibilidad, gracias;

a la vida universal que impregnó mi futuro con la semilla de la individualidad, gracias;

a todos los seres del mundo, doy las gracias en Él,

la única Fuente que unifica a todos los seres en su origen y propósito”.

Rubio ángel de la noche.-William Blake

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Para ver el mundo en un grano de arena,

Y el Cielo en una flor silvestre,

Abarca el infinito en la palma de tu mano

Y la eternidad en una hora.

Aquel que se liga a una alegría

Hace esfumar el fluir de la vida;

Aquél quien besa la joya cuando esta cruza su camino

Vive en el amanecer de la eternidad.

Tú, rubio ángel de la noche

Ahora, cuando el sol descansa sobre las montañas, la luz

abrillanta la antorcha del amor; tu radiante corona

¡ ponla y sonríe sobre nuestro lecho nocturno !

Sonríe a nuestros amores,

y mientras echas las azules cortinas del cielo,

esparce tu helada de plata sobre cada flor que cierra sus dulces ojos

con oportuno sueño.

Deja que tu viento del este duerma sobre el lago;

habla el silencio con tus parpadeantes ojos,

Y lava la oscuridad con plata. Pronto, muy pronto,

te retiras, entonces el lobo se enfurece,

y el león se queda a través del bosque pardo,

Las pelajes de nuestros rebaños están cubiertos con tu sagrada helada,

protégelos con tu influencia.

El árbol que mueve algunos a lágrimas de felicidad,

en la Mirada de otros no es más que un objeto Verde

que se interpone en el camino.

Algunas personas Ven la Naturaleza como algo Ridículo y Deforme,

pero para ellos no dirijo mi discurso;

y aun algunos pocos no ven en la naturaleza nada en especial.

Pero para los ojos de la persona de imaginación,

la Naturaleza es imaginación misma.

Así como un hombre es, ve.

Así como el ojo es formado, así es como sus potencias quedan establecidas.

“No poseo nombre:

pero nací hace dos días.”

¿Cómo te llamaré?

“Soy feliz.

Me llamo alegría.”

¡Que el dulce júbilo sea contigo!

¡Bonita alegría!

Dulce alegría, de apenas dos días,

te llamo dulce alegría:

así tú sonríes,

mientras yo canto.

¡Que el dulce júbilo sea contigo!

Cuando los verdes bosques ríen con la voz del júbilo,

y el arroyo encrespado se desplaza riendo;

cuando ríe el aire con nuestras divertidas ocurrencias,

y la verde colina ríe del estrépito que hacemos;

cuando los prados ríen con vívidos verdes,

y ríe la langosta ante la escena gozosa;

cuando Mary y Susan y Emily

cantan “¡ja, ja, ji!” con sus dulces bocas redondas.

Cuando los pájaros pintados ríen en la sombra

donde nuestra mesa desborda de cerezas y nueces,

acercaos y alegraos, y uníos a mí,

para cantar en dulce coro el “¡ja, ja, ji!”

Tigre, tigre, que te enciendes en luz

por los bosques de la noche

¿qué mano inmortal, qué ojo

pudo idear tu terrible simetría?

¿En qué profundidades distantes,

en qué cielos ardió el fuego de tus ojos?

¿Con qué alas osó elevarse?

¿Qué mano osó tomar ese fuego?

¿Y qué hombro, y qué arte

pudo tejer la nervadura de tu corazón?

Y al comenzar los latidos de tu corazón,

¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?

¿Qué martillo? ¿Qué cadena?

¿En qué horno se templó tu cerebro?

¿En qué yunque?

¿Qué tremendas garras osaron

sus mortales terrores dominar?

Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas

y bañaron los cielos con sus lágrimas

¿sonrió al ver su obra?

¿Quien hizo al cordero fue quien te hizo?

Tigre, tigre, que te enciendes en luz,

por los bosques de la noche

¿qué mano inmortal, qué ojo

osó idear tu terrible simetría?

¡ Despierta, despierta, mi pequeño !

Tú eras la única alegría de tu madre;

¿Por qué lloras en tu sueño tranquilo?

¡Despierta! Tu padre te protege.

Oh, ¿que tierra es la Tierra de los Sueños?

¿Cuáles son sus montañas, y cuáles sus ríos?

¡Oh padre! Allí vi a mi madre,

Entre los lirios junto a las bellas aguas.

Entre los corderos, vestida de blanco,

Caminaba con su Thomas en dulce deleite.

Lloré de alegría, como una paloma me lamento;

¡Oh! ¿Cuándo volveré allí?

Querido hijo, también yo junto a ríos placenteros

He caminado la noche entera en la Tierra de los Sueños;

Pero por serenas y cálidas que fuesen las anchas aguas,

No pude llegar hasta la otra orilla.

¡Padre, oh padre! ¿Qué hacemos aquí

En esta tierra de incredulidad y temor?

La Tierra de los Sueños es mucho mejor, allá lejos,

Por sobre la luz del lucero del alba.

William Blake

(1757-1827)

vía Poesía: William Blake.

Dios deseado y deseante. Juan Ramón Jimenez.

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TAL COMO ESTABAS

En el recuerdo estás tal como estabas.
Mi conciencia ya era esta conciencia,
pero yo estaba triste, siempre triste,
porque aún mi presencia no era la semejante
de esta final conciencia

Entre aquellos geranios, bajo aquel limón,
junto a aquel pozo, con aquella niña,
tu luz estaba allí, dios deseante;
tú estabas a mi lado,
dios deseado,
pero no habías entrado todavía en mí.

El sol, el azul, el oro eran,
como la luna y las estrellas,
tu chispear y tu coloración completa,
pero yo no podía cogerte con tu esencia,
la esencia se me iba
(como la mariposa de la forma)
porque la forma estaba en mí
y al correr tras lo otro la dejaba;
tanto, tan fiel que la llevaba,
que no me parecía lo que era.

Y hoy, así, sin yo saber por qué,
la tengo entera, entera.
No sé qué día fue ni con qué luz
vino a un jardín, tal vez, casa, mar, monte,
y vi que era mi nombre sin mi nombre,
sin mi sombra, mi nombre,
el nombre que yo tuve antes de ser
oculto en este ser que me cansaba,
porque no era este ser que hoy he fijado
(que pude no fijar)
para todo el futuro iluminado
iluminante,
dios deseado y deseante.

Juan Ramón Jimenez

El crisol radiante que esconde el tesoro deseado Cartas de Sergio Etcheverry

“Ante todo pídele con una oración muy constante que lleve a su término toda obra buena que comiences” (San Benito de Nursia, Regla).

Elevamos una plegaria, sólo eso, una plegaria y todo se formó. El Señor lo enseñó, así como una sola palabra creó la naturaleza toda una plegaria bien elevada obra maravillas. A Su tiempo todo sobrevino: El llamado, el posterior viaje, la llegada y el encuentro con quienes debían estar allí convocados bajo la excusa de “otro” curso espiritual más.

Cuando el Sol marcó el día indicado, navegamos hacia la playa, adonde en ciertos instantes eternos de nuestras vidas los hombres somos conducidos por el brillo inconfundible de la santa leche de la Virgen. El lugar había sido previamente marcado por obra del Espíritu de la gracia que conduce los buenos pasos; Y cuáles son los verdaderos buenos pasos sino aquellos que unen a la tierra con el cielo.

Así fue todo ese día. Con la simpleza de las cosas santas, que no se piensan… ya que la verdadera conciencia es el proceso de ser invadido por Dios. Entonces, la plegaria elevada se manifestó en sustancia y todo se materializó. El Sol, el mar, nuestros amigos de allá y de aquí, el “lecho nupcial” para coronarla boda entre lo de arriba y lo de abajo, lo invisible y lo visible: “La bendición de Dios es lo que envía el agua de vida, y su amor es lo que encarna el fuego santo”. (Louis Cattiaux, El Mensaje Reencontrado, libro IV, 37′). Así la bendición se materializa por el agua que todo lo fertiliza y el fuego es el nitro de vida que todo lo anima.

Pero: ¿Cuál es la vía de iluminación que, cómo una estrella, separa la oscuridad y te conduce a ese tesoro deseado?
Esa luz no es distante. Está encarnada en tu propia alma y en su fuego vivo, que se expande mediante el bendito arte de orar. La oración, como arte de lo secreto, es el puente vibracional que une al fuego celestial con el fuego encarnado. Es el espíritu, compuesto de agua y de aire, el que restablece el enlace que hemos perdido desde la caída con el misterio supremo del fuego viviente de la comunión divina. Nos enseñó Cattiaux: “Sin la bendición de Dios, somos totalmente impotentes para manifestar aquí abajo la vida del Señor de resurrección. La luz de Dios primero fecundará nuestras tinieblas interiores, después, nuestras tinieblas manifestarán la luz de Dios”. (Mensaje Reencontrado, libro XXXVII, 54-54′).

El espíritu une los extremos visibles (tierra/sal) e invisibles (cielo/fuego). Es así que la fuerza de la oración reside en los medios que unen el Cielo y la Tierra, es decir el Aire y el Agua donde se expande el Espíritu Santo. El espíritu es una fuerza universal y el alma es personal en cada criatura. La unión de estos principios genera la vida que anima tu existencia. No hay retorno al Paraíso sin recuperar, paso a paso, la memoria de nuestro espíritu que lleva a la verdadera Obra. La oración consciente despierta la voz de nuestros guías celestiales que resonarán en el oído del corazón y despertarán los instintos aún “dormidos” del Arte divino que conduce al Uno.

Es cierto y muy verdadero, la oración despierta nuestra memoria del Paraíso y nos acerca a su excelsa vibración. Como una campana resonante de luz, atraviesa el eje de nuestra existencia, destilando la oscuridad y coagulando en nuestro cuerpo el verdadero espíritu del amor de nuestro único Señor. Esta memoria de la eternidad nos es muy esquiva, pero cuando en un instante de vida se manifiesta fulgurante, por decisión divina, la paz ordena nuestro ser y produce efectos casi inconcebibles. Así, cuando Dios nos invade, el todo se nos revela y derrama una gota del perfume de su piedra de luz.

Una mañana en Santa María de los Buenos Aires, arrodillado frente a mi cuaderno de oraciones, una voz habló en el secreto de mi oído divino: “Aunque te parezca una locura, en verdad no existe la oración por sí misma. Aquí abajo sólo existen los orantes que corporizan su espíritu, lo inflaman en sus corazones, lo beben como el elixir de la vida y lo proyectan a los cielos surcando los astrales donde todo es creado”. Cattiaux, acompañado de su inseparable gato, dice: “El fin es como el principio pero el medio nos ilumina. «La Plegaria. La Estrella. La Piedra»”. (El Mensaje Reencontrad, libro I, 2′) Y pensé, la Plegaria es oración encarnada, la Estrella es el medio vibrante que la ilumina, recoge y proyecta al éter y la Piedra el cuerpo sagrado del Uno.

Vivimos una realidad de la que pocos son conscientes. El fuego que derrama el cielo contiene la semilla universal de la fe que Dios siembra en cada una de sus criaturas, la oración es el cuerpo místico que reúne a cada una de ellas con los destellos de la vida eterna. La vida es una cadena áurea de resonancias: aprende a tocar diversas campanas de luz en la correcta afinación y los Cielos se te irán abriendo, astral tras astral. Ora con simpleza en el secreto de tu corazón y el Padre te hará revelar por sus enviados alguno de sus infinitos nombres que develan los misterios del arcano viviente.

Es tiempo de Iluminatio frente a tanta ceguera. Sólo muy pocos entre millones y millones de seres humanos tomaron conciencia del poder inconmensurable de la oración y del secreto. Sólo algunos, verdaderamente muy pocos, recibieron la llave para comprender las leyes de la vida, la muerte y el camino del retorno. No lo olvides,la fe y la piedad de Dios son universales, el verdadero conocimiento es secreto, personal, revelado y sólo conduce al Uno.

Cada día aquí recibirás la fuerza divina del spiritus mundi con cada respiración. Inspírate, haz crecer tu fuego, tu conciencia se elevará y tendrás más piedad de todos tus hermanos y habrá actos de tu vida que dejarás de hacer. Recordarás que hay obligaciones, recompensas y castigos.

Amplificando tu conciencia puedes elevarte fuera del alcance de las flechas de tus actuales enemigos. Es el resultado de subir, pero nunca olvides que aún tus pies apoyan la sal terrae. La oración es una coraza de fuego que, mediante la iniciación, se materializa después de haber purgado tus errores y sus consecuencias. Así, la piedad de Cristo libera a sus hijos de las oscuras redes de la confusión. Todo es causal, aún lo inexplicable de estas redes que todo lo cubren aquí abajo. Pero pese a todo eso la oración muestra los signos donde se reflejan los elementos de la verdad y abre tus ojos para lentamente vayas comprendiendo. Todo tiene un por qué, sólo es nuestra memoria perdida del Paraíso la verdadera causa de nuestra incomprensión. Hay un agente especial para cada paciente.

Todo reside en cómo comenzar. Tu espíritu y tu mente emocional deben nutrirse en el amor de Dios, que te hará brillar de fulgurante fuego, para dar el primer salto al peldaño de la escalera que conduce a la salvación. El amor es el verdadero fuego secreto de la oración. Ese Fuego interior es verdadera emanación de la energía primordial si se la evoca, invoca o convoca, siguiendo los disciplinados pasos de la tradición.

Así el buscador del deseado tesoro, con práctica y humildad, guiado por el santo temor, se convierte en un resonador del fuego primordial de la Santísima, Perfectísima y Eterna Trinidad. Ese fuego contiene los 4 principios que todo lo transforman, todo lo disuelven y todo lo coagulan.
Lentamente el eje de tu existencia se irá templando como una copa de cristal. Dime la calidad del cristal y te diré qué calidad de vibración puede resonar… Es uno de los misterios del don de la templanza.
La copa debe ser finísima para resonar y a la vez resistente para que el intenso fuego no la quiebre o dañe al vibrar. Esto se alcanza a través de la iniciación.

Recuerda: María es la puerta que conduce al Hijo viviente, que su leche purísima de fuego eterno nos alimente a cada momento. Que la piedad del Niño nos preserve de este tránsito en la materia.

La perseverancia es el secreto que coagula en dones espirituales el misterio de la fe.
Toma una copa con vaso circular y colócala sobre una piedra. Pon tu dedo índice sobre el borde y recorre su superficie completando el círculo una vez. La copa casi no vibrará.
Ahora moja la yema de tu dedo con una gota de aceite de oliva bendito (porta el Azufre /Fuego). Vuelve a repetir una vez la operación. El dedo se desplazará con mayor facilidad pero notarás que girando una sola vez la copa no resonará.
Ahora con perseverancia gira una y otra vez la yema de tu dedo sobre el borde de la copa. Una vibración comenzará a surgir, la copa temblará.
El dedo es la oración, la fuerza con que gira es la fe y su continuidad la perseverancia, la copa eres tú.
Dime qué calidad de copa eres y te diré la calidad de tu resonancia.

“Ante todo pídele con una oración muy constante que lleve a su término toda obra buena que comiences” (San Benito de Nursia, Regla). Así es, lo de arriba es igual a lo de abajo.

Bendiciones
Sergio Etcheverry

El crisol radiante que esconde el tesoro deseado Cartas de Sergio Etcheverry.

Himno Mariano

Himno Mariano
Qué en María se regocije toda la orden de los profetas,
porque las visiones, en ella encuentran su término,
en las profecías su cumplimiento,
en los oráculos su fuerza y culminación.
Qué en María se regocije toda la orden de los patriarcas:
De ella recibieron su bendición, y los hizo perfeccionados en su Hijo;
Porque  en Él son purificados los Videntes, y las personas justas.
El Árbol de la vida que se escondía en medio del paraíso creció en María.
Su sombra protege el mundo entero, ofrece sus frutos, a lo lejos y de cerca.
María tejió el vestido de Gloria y se lo consagró al Padre Primero.
Y lo que se había escondido desnudo ahora es adornado de belleza y virtud.

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Mantente erguido y sonríe

Mantente erguido

En la dicha o en la angustia,

en miseria o en riqueza,

en salud o enfermedad,

mantente erguido y sonríe.

 

Ante quienes se abalanzan,

o se echan al vacío,

o se hieren mutuamente,

mantente erguido y sonríe.

Y si avanzan a codazos,

y ávidos tienden la mano

o se ocultan al acecho,

mantente erguido y sonríe.

 

Ante aquellos que disputan,

ante aquellos que se injurian,

y los cierran los puños,

y los que apuntan sus armas,

mantente erguido y sonríe.

 

En el día de la ira

y de la desbandada,

cuando todo cae y arde,

solo en medio del pavor,

mantente erguido y sonríe.

 

Ante justos cuellitiestos,

ante jueces implacables

y afanosos personajes,

mantente erguido y sonríe.

 

Cuando oigas tu alabanza,

o te escupan en la cara,

mantente erguido y sonríe.

 

Y si estás entre los tuyos,

mantente erguido y sonríe.

Y delante de tu amada,

mantente erguido y sonríe.

 

En los juegos y en las danzas,

mantente erguido y sonríe.

 

En vigilias y en ayunos,

mantente erguido y sonríe.

 

Solo, en el alto silencio,

mantente erguido y sonríe.

 

Y ya al borde del gran viaje,

aun cuando lloren tus ojos,

mantente erguido y sonríe.

 

 

(Lanza del Vasto, Umbral de la vida interior, Sígueme, Salamanca, 1976, p. 69-70)