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EL PENSAMIENTO POSITIVO, UN MÉTODO MUY POBRE – OSHO

La técnica del Pensamiento Positivo no es una técnica que te transforma. Simplemente es reprimir los aspectos negativos de tu personalidad. Es un método de elección. No puede ayudar a tu consciencia; va en contra de la consciencia. La consciencia siempre está sin escoger.
El Pensamiento Positivo significa simplemente empujar lo negativo en el inconsciente y condicionar la mente consciente con pensamientos positivos. Pero el problema está en que el inconsciente es mucho más poderoso, nueve veces más poderoso que la mente consciente. Así que si una cosa se vuelve inconsciente, se vuelve nueve veces más poderosa de lo que fue antes. Puede que no se muestre de la manera antigua, pero encontrará nuevas maneras de expresarse.
Por lo tanto, el pensamiento positivo es un método muy pobre, sin ningún entendimiento profundo, y continúa dándote ideas incorrectas sobre ti.

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El Pensamiento Positivo viene de la Ciencia Cristiana. Ahora se habla más de forma filosófica, pero la base sigue siendo la misma – que si piensas negativamente, eso te va a pasar a ti; si piensas positivamente, eso te va a pasar a ti. Y en Estados Unidos, ese tipo de literatura es muy leída. En ningún otro lugar del mundo el Pensamiento Positivo ha tenido algún impacto – debido a que es infantil.

“Piense y Hágase Rico” – todo el mundo sabe que es simple tontería. Y es dañino, y peligroso también.
Las ideas negativas de tu mente tienen que ser liberadas, no reprimidas por las ideas positivas. Tienes que crear una consciencia la cual no sea positiva ni negativa. Esta será la consciencia pura.
En esa consciencia pura, vivirás la vida más natural y dichosa.

Si reprimes alguna idea negativa porque te está hiriendo… Por ejemplo: si estás molesto, y lo reprimes e intentas hacer un esfuerzo para cambiar la energía en algo positivo – sentir amor hacia la persona por el cual has estado sintiendo enojo, sentir compasión – sabes que te estás engañando a ti mismo.
En el fondo aún hay ira; es sólo que lo estás encubriendo. En la superficie puede que sonrías, pero tu sonrisa solo se limitará a tus labios. Será un ejercicio de los labios; no estará conectado contigo, con tu corazón, con tu ser. Entre tu sonrisa y tu corazón, tú mismo has puesto una gran barrera – el sentimiento negativo que has reprimido.

Y no es un solo sentimiento; en la vida tú tienes miles de sentimientos negativos. No te gusta una persona, no te gusta muchas cosas; no te gustas a ti mismo, no te gusta la situación en la que estás. Todo esta basura se junta en tu inconsciente, y en la superficie nace un hipócrita, que dice… “Yo amo a todo el mundo, el amor es la clave de la bienaventuranza.”
Pero no puedes ver ninguna felicidad en la vida de esa persona. Él está cargando todo el infierno dentro de sí mismo.

Él puede engañar a otros, y si él continúa engañando lo suficiente, puede engañarse a sí mismo también. Pero no será un cambio. Simplemente está desperdiciando la vida – que es inmensamente valiosa porque no la puedes recuperar.
El Pensamiento Positivo no es más que la filosofía de la hipocresía – como para darle el nombre correcto. Cuando tienes ganas de llorar, te enseña a sonreír. Puedes arreglártelas si lo intentas, pero esas lágrimas reprimidas saldrán en algún momento, en alguna situación. La represión tiene un límite. Y la canción que estabas cantando no tenía ningún significado en absoluto; no la estabas sintiendo, no nacía de tu corazón.
Solo era porque la filosofía dice que siempre hay que escoger lo positivo.
Estoy absolutamente en contra del Pensamiento Positivo. Te sorprenderá saber que si no eliges, si permaneces en una consciencia sin elección, tu vida empezará a expresar algo que está más allá de lo positivo y lo negativo, que es más alto que los dos. Por lo que no vas a ser un perdedor. No será positivo, no será negativo, será existencial.
– Osho –

Los Políticos. El síndrome de la Notoriedad.

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ALGO de verdad debe de haber en esa imagen de los políticos siempre vestidos de cartón,  yendo de acá para allá apresuradamente, comiendo menús de lujo sin que les aprovechen, consumiéndose en eternas reuniones,  mintiendo en mitines y declaraciones de prensa, y siempre rodeados por un enjambre de personas que revolotean a su alrededor haciéndoles la pelota, y siempre pendientes de que sus propios compañeros no les apuñalen por la espalda.

No parece una opción de vida muy saludable,  pero lo cierto es que hay una inacabable lista de candidatos a asumirla.

Alguna substancia altamente adictiva debe contener eso que llaman notoriedad, y esos infelices están enganchados a ella como el yonki a la heroína, y ya se sabe, uno se mete en estas cosas básicamente porque tiene la autoestima por los suelos.

Nosotros somos los culpables, admitámoslo. Nosotros proveemos la substancia al regalarles una atención exagerada a través de los medios, y también al contemplarles devotamente cuando les pillamos en una terraza de bar, entrando en una tienda o paseando por la calle, y ya no digamos si además les aplaudimos, jaleamos o tiramos de la manga de la chaqueta suplicando un selfie.

Si en lugar de eso les miráramos con lástima por su adicción, quizá se verían como lo que realmente son, unos pobres diablos que se arruinan la vida a cambio de que la gente les reconozca, y a la larga superarían el mono.

Y quizá no esté de más recordar que los que mandan de verdad no salen nunca por la tele.

Y volviendo a Zhuangzi, que vivía en un tiempo no tan diferente al nuestro:

Estaba Zhuangzi pescando en el río Pu, cuando el rey de Chi despachó a dos de sus altos dignatarios para que le comunicaran su intención: “¡Es mi deseo confiarle la carga de este mi país!” Zhuangzi, sin soltar la caña ni tornar la cabeza, les dijo:

-”Tengo oído que en Chu hay una tortuga prodigiosa, que murió tres mil años ha. Vuestro rey la guarda en el salón noble de su palacio, envuelta en un paño y dentro de un cofre de bambú. Esa tortuga ¿quiso morir para que sus huesos fueran venerados, o hubiese preferido seguir viva aún arrastrando su cola por el fango?”

-Hubiese preferido seguir viva arrastrando su cola por el fango -respondieron los dos dignatarios.

-Idos ya -dijo Zhuangzi-. También yo prefiero arrastrar mi cola por el fango.

——————–

Zhuanzi (-369 a -286) fue uno de los maestros que, gozando de una gran reputación en su tiempo, escogieron una vida retirada, entendiendo que su incorporación al sistema implicaba la renuncia a sus ideas fundamentales. Pertenece a la tradición taoísta de los yinshi, o sabios ocultos. El tiempo les da la razón.

Via:www.jmromero.com

Articulo: Notoriedad vs. Recogimiento

El Maestro

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Érase una vez un maestro que hablaba a un grupo de gente y su
mensaje resultaba tan maravilloso que todas las personas que estaban
allí reunidas se sintieron conmovidas por sus palabras de amor. En
medio de esa multitud, se encontraba un hombre que había escuchado
todas las palabras que el maestro había pronunciado. Era un hombre
muy humilde y de gran corazón, que se sintió tan conmovido por las
palabras del maestro que sintió la necesidad de invitarlo a su hogar.
Así pues, cuando el maestro acabó de hablar, el hombre se abrió
paso entre la multitud, se acercó a él y, mirándole a los ojos, le dijo: «Sé
que está muy ocupado y que todos requieren su atención. También sé
que casi no dispone de tiempo ni para escuchar mis palabras, pero mi
corazón se siente tan libre y es tanto el amor que siento por usted que
me mueve la necesidad de invitarle a mi hogar. Quiero prepararle la
mejor de las comidas. No espero que acepte, pero quería que lo
supiera».
El maestro le miró a los ojos, y con la más bella de las sonrisas, le
contestó: «Prepáralo todo. Iré». Entonces, el maestro se alejó.
Al oír estas palabras el corazón del hombre se sintió lleno de júbilo. A
duras penas podía esperar a que llegase el momento de servir al
maestro y expresarle el amor que sentía por él. Sería el día más
importante de su vida: el maestro estaría con él. Compró la mejor
comida y el mejor vino y buscó las ropas más preciosas para
ofrecérselas como regalo. Después corrió hacia su casa a fin de llevar a
cabo todos los preparativos para recibir al maestro. Lo limpió todo,
preparó una comida deliciosa y decoró bellamente la mesa. Su corazón
estaba rebosante de alegría porque el maestro pronto estaría allí.
El hombre esperaba ansioso cuando alguien llamó a la puerta. La
abrió con afán pero, en lugar del maestro, se encontró con una anciana.
Ésta le miró a los ojos y le dijo: «Estoy hambrienta. ¿Podrías darme un
trozo de pan?».
El se sintió un poco decepcionado al ver que no se trataba del
maestro. Miró a la mujer y le dijo: «Por favor, entre en mi casa».

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La sentó en el lugar que había preparado para el maestro y le ofreció la comida
que había cocinado para él. Pero estaba ansioso y esperaba que la mujer
se diese prisa en acabar de comer. La anciana se sintió conmovida por la
generosidad de este hombre. Le dio las gracias y se marchó.
Apenas hubo acabado de preparar de nuevo la mesa para el maestro
cuando alguien volvió a llamar a su puerta. Esta vez se trataba de un
desconocido que había viajado a través del desierto. El forastero le miró
y le dijo: «Estoy sediento. ¿Podrías darme algo para beber?».
De nuevo se sintió un poco decepcionado porque no se trataba del
maestro, pero aun así, invitó al desconocido a entrar en su casa, hizo
que se sentase en el lugar que había preparado para el maestro y le
sirvió el vino que quería ofrecerle a él. Cuando se marchó, volvió a
preparar de nuevo todas las cosas.
Por tercera vez, alguien llamó a la puerta, y cuando la abrió, se
encontró con un niño. Éste elevó su mirada hacia él y le dijo: «Estoy
congelado. ¿Podría darme una manta para cubrir mi cuerpo?».
Estaba un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero
miró al niño a los ojos y sintió amor en su corazón. Rápidamente cogió
las ropas que había comprado para el maestro y le cubrió con ellas. El
niño le dio las gracias y se marchó.
Volvió a prepararlo todo de nuevo para el maestro y después se
dispuso a esperarle hasta que se hizo muy tarde. Cuando comprendió
que no acudiría se sintió decepcionado, pero lo perdonó de inmediato.
Se dijo a sí mismo: «Sabía que no podía esperar que el maestro viniese a
esta humilde casa. Me dijo que lo haría, pero algún asunto de mayor
importancia lo habrá llevado a cualquier otra parte. No ha venido, pero
al menos aceptó la invitación y eso es suficiente para que mi corazón se
sienta feliz».

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Entonces, guardó la comida y el vino y se acostó. Aquella noche soñó
que el maestro le hacía una visita. Al verlo, se sintió feliz sin saber que
se trataba de un sueño. «¡Ha venido maestro! Ha mantenido su
palabra.»
El maestro le contestó: «Sí, estoy aquí, pero estuve aquí antes.
Estaba hambriento y me diste de comer. Estaba sediento y me ofreciste
vino. Tenía frío y me cubriste con ropas. Todo lo que haces por los
demás, lo haces por mí».
El hombre se despertó con el corazón rebosante de dicha porque
había comprendido la enseñanza del maestro. Lo amaba tanto que había
enviado a tres personas para que le transmitiesen la lección más
grande: que él vive en el interior de todas las personas. Cuando das de
comer al hambriento, de beber al sediento y cubres al que tiene frío,
ofreces tu amor al maestro.

Libro: La Maestria del Amor
Dr. Miguel Ruiz

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tres dedos y un puño. Cuento Zen

“Un monje zen vivía con su hermano tuerto e idiota. Un día que tenía que conversar con un famoso teólogo, venido de lejos para verle, se vio obligado a ausentarse.

Le dijo entonces a su hermano:

-¡Recibe y trata bien a este erudito! ¡Sobre todo no le digas una sola palabra y todo irá bien!

El monje abandonó entonces el monasterio. A su regreso, fue a ver rápidamente a su visitante:

-¿Te ha recibido bien mi hermano? -le preguntó.

Lleno de entusiasmo el teólogo exclamó: Tu hermano es una persona muy notable. Es un gran teólogo. El monje, sorprendido, farfulló: -¿Cómo?… ¿mi hermano, un … teólogo? -Hemos tenido una conversación apasionante –prosiguió el erudito-, expresándonos sólo mediante gestos. Yo le he ensañado un dedo, el ha replicado mostrándome dos. Entonces yo le he respondido, como es lógico, mostrándole tres dedos, y él me ha dejado asombrado mostrándome un puño cerrado que ponía fin al debate… Con un dedo, yo le he indicado la unidad de Buda. Con dos dedos, él ha ampliado mi punto de vista recordándome que Buda era inseparable de su doctrina. Encantado por la réplica, con tres dedos, yo le he dado a entender: vida y su doctrina en el mundo. Entonces él me ha dado esta réplica sublime mostrándome su puño: Buda, su doctrina, el mundo, forman un todo. A esto se llama rizar el rizo.

Algún tiempo más tarde, el monje fue a ver a su hermano tuerto:

-¡Cuéntame lo que pasó con el teólogo!

-Es muy sencillo –dijo el hermano-. Él me provocó mostrándome un dedo para hacerme observar que yo no tenía más que un ojo. Al no querer ceder a la provocación, yo le repliqué que él tenía la suerte de tener dos. Se obstinó, sarcástico: “de todos modos, sumando los de los dos, hacen tres ojos”. Fue la gota que colmó el vaso. Mostrándole mi puño cerrado, le amenacé con dejarle tieso en el acto si no ponía fin a sus malintencionadas insinuaciones.”

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Una historia de adivinación, por Lafcadio Hearn

Una vez conocí a un adivino que verdaderamente creía en la ciencia que profesaba. Había aprendido, como estudiante de filosofía china antigua, a creer en la adivinación mucho antes de pensar en practicarla. Durante su juventud sirvió a un rico daimyo, pero después, como miles de otros samurai, se vio reducido a vagabundo desesperado debido a los cambios sociales y políticos de la era Meiji. Fue entonces que se convirtió en adivino -un uranaiya

 

itinerante-, viajando a pie de pueblo en pueblo, regresando a casa raramente más de una vez al año, con las ganancias de sus viajes. Como adivino tenía un éxito tolerable, pienso, principalmente, debido a su perfecta sinceridad y sus modales peculiarmente gentiles que invitaban a la confianza. Su sistema era de la vieja academia clásica: usaba el libro conocido como I Ching junto a un juego de bloques de ébano que podían ordenarse para formar cualquiera de los hexagramas del libro.

Siempre comenzaba sus adivinaciones con una muy honesta plegaria a los dioses.

El sistema, sostenía, era infalible en manos de un maestro. Confesaba haber hecho algunas predicciones erradas, pero decía que estos errores se debían completamente a su mala comprensión de algunos textos o diagramas. Para hacerle justicia debo mencionar que en mi propio caso (me leyó la suerte cuatro veces), sus predicciones se cumplieron de manera tan acertada que llegué a temerlas. Pueden no creer en la adivinación, denigrarla intelectualmente, pero alguna tendencia de superstición heredada ronda dentro de la mayoría de nosotros y algunas experiencias extrañas pueden apelar fuertemente a esta herencia de manera de inducir la más irracional de las esperanzas o miedos ante la buena o mala suerte prometida por algún adivino. Ver realmente nuestro futuro sería miserable. ¡Imagine el resultados de saber que dentro de los próximos dos meses tendrá lugar una desgracia terrible que no puede prevenirse!

 

El adivino era anciano cuando lo conocí en Izumo, ciertamente mayor de sesenta años, pero de apariencia mucho menor. Después nos encontramos en Osaka, en Kyoto y en Kobe. Varias veces intenté convencerlo de que pasara los meses de invierno bajo mi techo, pues poseía un extraordinario conocimiento de la tradición que hubiera sido de valor inestimable para mi trabajo literario. Parcialmente debido a que el hábito de vagabundear se había convertido en su segunda naturaleza y en parte debido a un amor por la independencia tan salvaje como el de un gitano, nunca fui capaz de que pasara más de dos días conmigo.

 

Cada año solía venir a Tokyo, generalmente hacia fines de otoño. Entonces, por varias semanas, recorría la ciudad, distrito por distrito, luego volvía a desaparecer. Durante estos viajes fugaces nunca dejó de visitarme trayendo noticias de la gente y lugares de Izumo, o un raro presente -generalmente de tipo religioso- desde algún famoso lugar de peregrinaje. En estas ocasiones conversábamos varias horas. Algunas veces la conversación era sobre las cosas extrañas que había visto u oído en sus viajes, otras veces hablaba de viejas leyendas o creencias, a veces sobre la adivinación. La última vez que nos encontramos me contó de una ciencia exacta de adivinación china que lamentaba nunca haber podido aprender.

 

“Cualquiera versado en esa ciencia”, dijo “sería capaz, por ejemplo, no sólo de decir el momento exacto en que cualquier pilar o viga de esta casa se fatigará hasta romperse, además podría decir la dirección en que se romperá y los resultados de su caída. Puedo explicar mejor esto contando una historia”.

 

“La historia es acerca del famoso adivino chino que en Japón llamamos Shoko Setsu, está escrita en el libro Baikwa-Shin-Eki, que es un clásico de la adivinación: Cuando todavía era un joven, Shoko Setsu obtuvo un alto puesto debido a su virtud y erudición, pero renunció a este retirándose en soledad para intentar tener todo su tiempo dedicado al estudio. Por años vivió solitario en una choza en las montañas, estudiando, sin fogata en invierno, sin abanico en verano; escribiendo sus pensamientos en los muros de la cabaña -pues no tenía papel-, usando un ladrillo por almohada. Un día, en el período de mayor calor del verano, se encontró sobrecogido por un mareo. Decidió recostarse a descansar, con su ladrillo bajo la nuca. Apenas empezaba a conciliar el sueño una rata cruzó corriendo encima de su cara, por lo que despertó sorprendido. Sintiéndose muy enojado tomó el ladrillo y lo arrojó a la rata, pero la rata lo esquivó, escapando intacta, mientras que el ladrillo se rompió. Shoko Setsu miró apenado los fragmentos de su almohada, reprochándose su irreflexiva acción. Entonces, de súbito, percibió en la arcilla ahora expuesta de los trozos de ladrillo, unos caracteres chinos escritos entre la parte superior e inferior. Pensando que esto era muy extraño, recogió las piezas y las examinó cuidadosamente. Encontró siete caracteres a lo largo de la línea de fractura, que habían sido escritos en la arcilla antes de coser el ladrillo. Estos caracteres decían: ‘En el año de la liebre de tierra, en el cuarto mes, en el día diecisiete, a la hora de la Serpiente, este ladrillo, después de servir como almohada, será lanzado contra una rata y se romperá’. La predicción se había cumplido a la hora de la Serpiente el día diecisiete del cuarto mes del año de la liebre de tierra. Fuertemente sorprendido, Shoko Setsu miró otra vez los fragmentos descubriendo el nombre y sello de quien los escribiera. Inmediatamente abandonó su choza, llevando consigo el trozo de ladrillo. Se apresuró hacia el pueblo vecino en busca del hacedor de ladrillos. Encontrándolo en el curso de su trabajo diario, le mostró el trozo de ladrillo y le preguntó por la historia de este. Después de examinar cuidadosamente las marcas, el artesano le dijo: ‘Este ladrillo fue hecho en mi casa, pero los caracteres fueron escritos por un viejo adivino que pidió permiso para escribir en el poco antes que lo cociera, -¿Sabes dónde vive?-, preguntó Shoko Setsu; -Solía vivir no muy lejos de aquí, te puedo mostrar el camino a su casa, pero no sé su nombre’. Una vez en casa del adivino, Shoko Setsu llamó a la entrada y pidió permiso para conocer al anciano. Un estudiante que trabajaba como sirviente, le invitó gentilmente a entrar, guiándolo hasta una habitación donde había varios jóvenes estudiando. Cuando Shoko Setsu se sentó, todos lo saludaron, luego el estudiante que le había recibido hizo una reverencia y dijo: ‘Tenemos la pena de informarle que nuestro maestro ha muerto hace pocos días. Pero le estábamos esperando, pues él predijo que usted vendría este día, a esta misma hora. Usted se llama Shoko Setsu. Nuestro maestro nos dijo que le entregáramos un libro que le será útil. Aquí está el libro, por favor acéptelo’. Shoko Setsu no estaba menos sorprendido que agradado, pues el libro era un manuscrito del tipo más raro y precioso; contenía todos los secretos de la ciencia de la adivinación. Después de agradecer al joven y expresar adecuadamente su pésame por la muerte del maestro, regresó a su choza, donde inmediatamente procedió a evaluar el libro, consultándolo en relación a su propia fortuna. El libro sugirió que en el lado sur del terreno en que habitaba, en un punto especial cerca de una esquina de la choza, le esperaba una gran fortuna. Cavó en el lugar indicado encontrando un jarrón que contenía suficiente oro como para hacer de él un hombre muy rico”.

 

Mi viejo conocido abandonó este mundo tan solitario como había vivido. Un invierno, mientras cruzaba un área montañosa, fue sorprendido por una tormenta extraviándose. Muchos días después, le encontraron de pie al costado de un pino, con su pequeño atado de cosas al hombro: una estatua de hielo con los brazos cruzados y los ojos cerrados como si meditara. Probablemente, esperando el paso de la tormenta, sucumbió al frío y murió mientras dormía. Al escuchar su extraña muerte recordé el viejo proverbio japonés: “Uranaiya minouye shiradzu”, “El adivino no conoce su propio destino”.

en In Ghostly Japan, 1899

Traducción: Raimundo Melun

vía Go Ediciones: Una historia de adivinación, por Lafcadio Hearn.

El Pozo de Agua: El Hombre superior y el hombre inferior como aspectos de la personalidad

El Hombre superior y el hombre inferior como aspectos de la personalidad

Cuando nos familiarizamos con el  I Ching, aprendemos a identificar a través de su lectura distintos aspectos de nuestra personalidad. Las acciones que reflejan nuestras facetas internas y estados de consciencia, son descritas como las acciones del Hombre Superior y el Hombre Inferior. De esta forma los hexagramas, muestran nuestro estado de conciencia y las formas en que nos relacionamos con las circunstancias de nuestras vidas a través de metáforas e imágenes de incalculable resonancia poética que reflejan leyes universales.

“El Hombre Superior”, “El Gran Hombre” ó “El Noble” representa la mayor expresión y potencialidad de nuestros dones. Es quien realiza las acciones correctas, acordes a los tiempos del cielo y las leyes universales. Estando a la altura de las circunstancias realiza en cada caso lo que requiere la situación. Esto lo logra entregándoce a la situación sin resistencias.

En el “Discurso sobre la teología natural de los chinos” Leibniz expresa:

“…Al Perfeccionar la propia naturaleza, se alcanza el estado de Jen, que expresa la condición humana en la plenitud de sus facultades creadoras, en su máxima expresión, donde la superioridad moral supone la comunión con el Cielo, la Tierra y toda la naturaleza, pues se trata de la más pura manifestación del principio común a todos, productor constante. El hombre noble no solo posee entonces una armonía interna que se vuelca hacia el exterior, sino también realiza en su vida y a su nivel la obra creadora del principio supremo. No es un instrumento, sino que, al reproducirlo en si mismo, obra en virtud de este”

Por todo esto el Hombre Superior, es el hombre capaz de autocrítica, quien puede modificarse a si mismo y evolucionar. Busca su destino construyéndolo desde un rol activo; tiene como meta lograr lo mejor para si mismo y para los demás. Representa el accionar y la manifestación de la esencia divina que llevamos dentro.

El Hombre inferior, los Inferiores o los vulgares, están representados por las dudas, miedos, reacciones intempestivas y emocionales que nos ocasionan dificultades o nos retrasan en el desarrollo de nuestro ser. Son las manifestaciones del ego y la soberbia, como principio de aislamiento y una mirada sesgada por la fragmentación.

Es el hombre (o nuestras zonas) débil, que no se encuentra a la altura de la circunstancia, y como lógica consecuencia no sabe como resolverla o termina provocando que está se malogre. Es quien carece de autocrítica, con tendencia acomodaticia, por lo tanto incapaz de modificarse. Manteniéndose en la interminable rueda de acción y reacción. Provocando, aunque no sea consciente de eso, la repetición de situaciones.

Por ejemplo:

Si observamos La Desintegración (hexagrama 23) el I Ching nos plantea como lo vulgar corroe la integridad del noble socavándolo internamente hasta derrumbarlo.

Si lo llevamos al plano de nuestra personalidad hablamos tanto de nuestros temores, posibles auto boicot, o cuando la duda nos carcome. Obviamente en medio de este tironeo interno no es bueno movernos. La situación es pasajera, y justamente en las características de los trigramas se encuentra la clave de como superar esta instancia: Deteniéndonos para aquietarnos, por lo menos hasta que el panorama se aclare.

Es por eso que tomar el I Ching como herramienta nos permitirá integrar, a través de su lectura, estas áreas de nuestra personalidad. Alineándonos con el “Gran Hombre”  que todos llevamos dentro.

Hasta la Próxima.

Laura Paradiso

vía El Pozo de Agua: El Hombre superior y el hombre inferior como aspectos de la personalidad.

Anales de la Creación – Biblioteca Digital Mundial

  • La portada de esta obra de autor desconocido lleva el título Traducción del texto completo de los «Anales Yao de la Creación»>
  • En este texto bilingüe, el texto en dongba está en color y el texto en chino está en negro. Los glifos dongba son caracteres antiguos que se utilizaban para registrar el dialecto de la nacionalidad naxi occidental, concentrada alrededor del río Li en Yunnan.
  • Se desarrollaron aproximadamente en el siglo VII. LosAnales de la Creación reflejan el conocimiento de los pueblos naxi en lo referente al mundo natural y a los orígenes de la humanidad, y muestran las incesantes migraciones del pueblo naxi a lo largo de su historia y la lucha de sus antepasados contra la naturaleza.
  • Esta obra representa de manera vívida, en imágenes claras, a Chaozeng Li’en, el ancestro de los pueblos naxi, y a su esposa, Chenhong Baobai.
  • La obra está rebosante de admiración hacia la sabiduría y el heroísmo de los antepasados, entrelazada con descripciones de amor fiel. A la vez que registra la historia y la cultura tradicional naxi, el libro también refleja la vida social, la filosofía religiosa y las costumbres matrimoniales de la época. La obra, que ciertamente puede considerarse una épica heroica, no es solo representativa de la literatura dongba, sino también un importante clásico de la religión dongba y tiene, además, gran valor histórico.

Anales de la Creación – Biblioteca Digital Mundial.

La rueda de las armas afiladas

El nombre de este texto es “La rueda de las armas afiladas que golpea eficazmente el corazón del enemigo”.

Te rindo homenaje de corazón, Yamantaka; tu ira se opone al Gran Señor de la Muerte [1].

(1) En la jungla de plantas venenosas se pavonean los pavo reales,
aunque cerca de ahí se encuentren bellos jardines medicinales.
Las masas de pavo reales no encuentran los jardines placenteros,
pero florecen con la esencia de las plantas venenosas.

(2) De manera similar los valientes bodisatvas [2]
permanecen en la jungla de los intereses mundanos.
Sin importar cuan gozoso sea el placer de este mundo, estos valientes nunca se ven atraídos por los placeres,
y florecen en la jungla del sufrimiento y el dolor.

(3) Pasamos toda nuestra vida en busca de entretenimiento,
pero temblamos de temor ante el mero pensamiento de dolor;
así, siendo cobardes somos aún miserables.
Pero los valientes bodisatvas aceptan el sufrimiento con alegría
y obtienen de su valor un gozo real y duradero.

(4) Hoy [3] el deseo es aquí [4] la jungla de plantas venenosas.
Sólo los valientes, como los pavoreales, pueden florecer con ese alimento.
Si seres cobardes, como los cuervos, lo probaran, por ser codiciosos podrían perder la vida [5].

(5) ¿Cómo puede alguien que se atesora a sí mismo más que a los demás tomar la lujuria
y demás venenos peligrosos como alimento?
Si, como los cuervos, tratara de utilizar los engaños [6]
de otro, probablemente perdería la oportunidad de liberarse.

(6) Y así los bodisatvas son equiparables a pavo reales:
Se alimentan de los engaños (las ilusiones), esas plantas venenosas
transformándolas en la esencia de la práctica,
florecen en la jungla de la vida cotidiana.
Siempre aceptan, cualquier cosa que se les presenta,
mientras destruyen el veneno del deseo aferrado.

(7) El deambular incontrolado por los ciclos de existencia
es causado por nuestro aferramiento al ego como algo real.
Esta actitud ignorante anuncia al demoniode la
preocupación egoísta por nuestro bienestar solamente;
buscamos alguna seguridad para nuestros propios egos;
queremos solamente placer y evitamos cualquier dolor.
Pero ahora debemos abandonar cualquier compulsión egoísta
y gustosamente tomar las dificultades por el bienestar de los demás.

(8) Todos nuestros sufrimientos provienen de nuestros hábitos
de engaños egoístas que atendemos y actuamos.
Como todos compartimos este trágico infortunio, que brota de nuestras maneras estrechas y auto centradas,
debemos tomar todos nuestros sufrimientos y las miserias de otros
y extinguir nuestros deseos de preocupación egoísta.

(9) Si el impulso de buscar nuestro propio placer,
surgiera ahora, debemos dejarlo de lado y en su lugar,
complacer a otros; porque aún si los seres queridos se levantaran en nuestra contra,
debemos culpar a nuestro auto-interés y sentir que es nuestra deuda.

(10) Cuando nuestros cuerpos duelen y padecemos gran tormento
de temibles enfermedades que no podamos soportar,
es la rueda de las armas afiladas regresando sobre nosotros
en un círculo completo, por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta hoy hemos lastimado los cuerpos de otros;
de hoy en adelante tomemos las enfermedades que ellos tengan.

(11) Deprimidos y abatidos, cuando sentimos angustia mental,
es la rueda de las armas afiladas regresando sobre nosotros
en un círculo completo, por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta hoy hemos perturbado profundamente las mentes de otros;
de hoy en adelante tomemos este sufrimiento nosotros.

(12) Cuando el hambre o la sed violentas nos abruman,
es la rueda de las armas afiladas regresando sobre nosotros
en un círculo completo, por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora nos hemos quedado con lo que tenemos sin compartirlo;
hemos pillado, incitado y robado a la gente.
De hoy en adelante tomemos de ellos el hambre y la sed.

(13) Cuando carecemos de cualquier libertad y debemos obedecer órdenes,
es la rueda de las armas afiladas regresando sobre nosotros
en un círculo completo, por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos despreciado a aquellos que están más abajo
y los hemos usado como sirvientes para nuestros propósitos egoístas.
De ahora en adelante ofrezcamos nuestros servicios a otros
con humilde devoción de cuerpo y vida.

(14) Cuando escuchemos solamente lenguaje abusivo y detestable,
es la rueda de las armas afiladas regresando sobre nosotros
en un círculo completo,por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos dicho muchas cosas sin pensar; hemos calumniado
y causado que muchas amistades terminen.
De hoy en adelante censuremos toda afirmación desconsiderada.

(15) Cuando nacemos en condiciones opresivas y miserables,
es la rueda de las armas afiladas regresando sobre nosotros
en un círculo completo, por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos tenido siempre una perspectiva negativa;
hemos criticado a otros, viendo sólo sus fallas.
De ahora en adelante cultivemos sentimientos positivos
y veamos lo que nos rodea como inmaculado y puro.

(16) Cuando somos separados de los amigos y de aquellos que pueden ayudarnos,
es la rueda de las armas afiladas regresando sobre nosotros
en un círculo completo, por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos tomado los amigos y buenos sirvientes de otros,
al quererlos para nosotros mismos.
De ahora en adelante nunca causemos que los amigos se separen.

(17) Cuando los puros y supremos gurus nos encuentran desagradables,
es la rueda de las armas afiladas regresando sobre nosotros
en un círculo completo, por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora nos hemos apartado de las enseñanzas y de los gurus,
prefiriendo la guía de amigos que nos mal aconsejan;
de ahora en adelante terminemos nuestras relaciones dependientes
con aquellos que nos pueden apartar del sendero.

(18) Cuando hemos sido culpados por las fechorías de otros,
y falsamente acusados de fallas que no son nuestras,
y si somos siempre objeto de abuso verbal,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos despreciado y menospreciado a nuestros gurus;
de ahora en adelante nunca acusemos a otros falsamente
y démosles crédito completo por las virtudes que poseen.

(19) Cuando las cosas que requerimos para consumo y uso diario,
se destruyen, gastan y estropean,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos sido descuidados con las posesiones de otros;
de ahora en adelante, démosles lo que necesiten.

(20) Cuando nuestras mentes están oscurecidas y nuestros corazones infelices, cuando nos aburre el actuar virtuoso y el vicio nos emociona,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos llevado a otros a cometer actos no virtuosos.
De ahora en adelante, no volvamos a proveer las condiciones que los animen
a seguir sus características negativas.

(21) Cuando nuestras mentes están perturbadas y sentimos gran frustración porque las cosas no salen como deseamos,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos realizado interferencias perturbadoras,
cuando otros estaban enfocados en actos virtuosos.
De ahora en adelante, dejemos de ocasionar dichas interferencias.

(22) Cuando nada de lo que hacemos complace a nuestros gurus,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos fingido acciones piadosas con nuestros gurus,
pero fuera de su presencia hemos regresado a la negatividad.
De ahora en adelante tratemos de ser menos hipócritas
y tomemos las enseñanzas sinceramente y de corazón.

(23) Cuando otros encuentran errores en todo lo que hacemos,
y la gente parece ansiosa por culparnos sólo a nosotros,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros, en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos sido desvergonzadamente desinteresados por los demás, hemos pensado que nuestras acciones no tenían la menor importancia.
De ahora en adelante, detengamos nuestro comportamiento ofensivo.

(24) Cuando nuestros sirvientes y amigos están enfadados por nuestros hábitos y después de un tiempo no pueden permanecer en nuestras casas,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos forzado nuestros malos hábitos sobre otros,
de ahora en adelante cambiemos y mostremos sólo amabilidad.

(25) Cuando todos los que están cerca se convierten en nuestros enemigos, es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos guardado rencores y enojo
con pensamientos y métodos maliciosos para causar dolor a otros;
de ahora en adelante tratemos de afectarlos menos,
sin pretender ser bondadosos cuando albergamos sentimientos bajos.

(26) Cuando sufrimos de enfermedades e interferencias similares,
especialmente cuando la gota ha hinchado nuestras piernas,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora sin vergüenza y sin auto control,
hemos robado y dado mal uso a lo que otros han dado,
de ahora en adelante no volvamos a tomar nada
que se ofrezca a las Tres Joyas de Refugio [7], como si fuera nuestro.

(27) Cuando ataques y enfermedades nos golpean sin aviso,
es la rueda de las armas afiladas regresando,
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos roto nuestros votos y palabra de honor [8],
de ahora en adelante evitemos tales acciones no virtuosas.

(28) Cuando nuestras mentes se nublan cuando estudiamos,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora habíamos pensado que el estudio del Darma
carecía de primordial importancia y podía ser ignorado;
de hoy en adelante construyamos los hábitos de la sabiduría
para escuchar y pensar en lo que el Buda enseñó.

(29)Cuando el sueño nos abruma al hacer prácticas virtuosas,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos acumulado las causas para los obstáculos,
entorpeciendo nuestra práctica de actos virtuosos,

(No hemos tenido respeto por las enseñanzas,
nos hemos sentado sobre los libros
y hemos dejado textos en el piso,
hemos visto con desprecio a aquellos con un profundo entendimiento).
De ahora en adelante, por el bien de nuestra práctica de Darma,
aceptemos gustosamente todo los sufrimientos que enfrentemos.

(30) Cuando nuestra mente divaga y corre hacia los engaños,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos rechazado meditar con dedicación
sobre los defectos impregnados en este mundo transitorio.
De ahora en adelante, trabajemos para renunciar a esta existencia
(y ver la naturaleza impermanente de las cosas).

(31) Cuando todos nuestros asuntos tanto religiosos como mundanos,
enfrentan problemas y caen en la ruina,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora habíamos creído que la causa y el efecto [9] podían ser ignorados de ahora en adelante practiquemos con paciencia y fuerza.

(32) Cuando los ritos que realizamos nunca parecen ser fructíferos,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora habíamos confiado en los dioses de este mundo,
y en acciones poco hábiles para darnos alivio.
De ahora en adelante, tomemos otra dirección,
dejando nuestra acciones no virtuosas atrás.

(33) Cuando ninguno de los deseos que hacemos se realizan,
Aún cuando hemos hecho plegarias a las Tres Preciosas Joyas,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora habíamos tenido un compromiso imperfecto con el Buda
cuyas enseñanzas merecen total confianza.
De ahora en adelante pongamos nuestra exclusiva confianza,
En el Buda, en sus enseñanzas y en su comunidad.

(34) Cuando el prejuicio, la polio o los ataques nos imposibilitan y
fuerzas externas y males surgen sobre nosotros,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos acumulado grandes cantidades de acciones negativas, rompiendo nuestros votos y ofendiendo a los protectores de la práctica desde la devoción al gurú hasta el tantra [10],
De ahora en adelante borremos todas las visiones con prejuicios.

(35) Cuando no tenemos control de hacia donde viajar
y siempre divagamos como abandonados sin hogar,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos interrumpido a excelentes gurus
forzándolos a salir de sus hogares y asientos,
de ahora en adelante, no causemos más perturbaciones,
desalojándolos cruelmente de donde radican.

(36) Cuando la cosecha de nuestros campo,
está continuamente con plaga, sequía e inundaciones,
granizo, insectos y hielo,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora habíamos fallado en cumplir nuestras promesas,
de ahora en adelante, mantengamos nuestros votos éticos puros.

(37) Cuando siendo pobres, estamos llenos de codicia y deseo,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos sido avaros y reacios para compartir,
las ofrendas que hemos hecho a las Tres Joyas han sido escasas.
De ahora en adelante ofrezcamos con un corazón generoso.

(38) Cuando nuestros cuerpos son feos y otros nos atormentan,
burlándose de nuestros defectos y nunca mostrando respeto,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos hecho imágenes [11] faltas de belleza,
ventilando nuestro enojo hemos mostrado escenas desagradables,
de ahora en adelante, imprimamos libros
y hagamos hermosas estatuas.
Que no tengamos un mal genio sino un buen humor.

(39) Cuando el enojo y el apego nos perturban y nos molestan,
sin importar cuanto intentemos reprimirlo,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos tenido una perspectiva incorrecta,
apreciándonos obstinadamente sólo a nosotros mismos.
De ahora en adelante desarraiguemos completamente el interés personal.

(40) Cuando el éxito en nuestra práctica siempre nos rehuye,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora, muy adentro, nos hemos aferrado a nuestro ego,
totalmente inmersos en caminos auto centrados.
De ahora en adelante, dediquemos todas las acciones virtuosas
a que otros prosperen.

(41) Cuando nuestra mente está descontrolada aunque actuemos con gran virtud, es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora, nos hemos involucrado en ambiciones mundanas,
que apunta al éxito de nosotros mismos en esta vida.
De ahora en adelante trabajemos con un esfuerzo unipuntual
para alimentar el deseo de ganar la lejana orilla de la libertad.

(42) Cuando después de hacer una acción virtuosa
sentimos profundo arrepentimiento o dudamos de su efecto,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos sido inconstantes y movidos por intereses básicos,
hemos cortejado sólo a aquellos con poder y riqueza.
De ahora en adelante actuemos con completa conciencia,
poniendo mucho cuidado en la manera de hacer amigos.

(43) Cuando aquellos con gran ambición,
retribuyan una amistad confiable,
seduciéndonos con su retorcida intriga,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora por la ambición hemos actuado con arrogancia.
De ahora en adelante, apaguemos nuestro orgullo auto centrado.

(44) Cuando la fuerza de atracción o de repulsión,
colorea todo lo que escuchamos y decimos,
es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos ignorado lo que ha causado todos nuestros problemas. De ahora en adelante abandonemos los impedimentos,
notando su surgimiento y examinándolos bien.

(45) Cuando no importa cuan bien intencionadamente actuamos hacia otros, ellos siempre producen una respuesta hostil.
Es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
Hasta ahora hemos retribuido el amor y la bondad amorosa con malicia.
De ahora en adelante, aceptemos los favores de otros,
tanto gentilmente como con el más humilde respeto.

(46) En resumen, cuando sufrimientos desafortunados,
que no hemos deseado se estrellan contra nosotros como un rayo,
esto es igual, que el herrero que ha tomado su vida
con una espada fabricada por él mismo.
Es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado [12].
De ahora en adelante tengamos siempre cuidado y conciencia
de nunca actuar de formas no virtuosas.

(47) Todos los sufrimientos que hemos soportado,
en las vidas que hemos tenido en los tres estados inferiores [13],
así como el dolor del presente y del futuro
son iguales al caso del forjador de flechas,
que después fue muerto por una flecha que él fabricó.
Nuestro sufrimiento es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
De ahora en adelante tengamos siempre cuidado y conciencia
de nunca actuar de formas no virtuosas.

(48) Cuando los problemas y preocupaciones de la vida familiar nos afligen, esto es igual al caso del hijo que fue cuidado con amor
para luego matar a sus padres.
Nuestro sufrimiento es la rueda de las armas afiladas regresando
sobre nosotros en un círculo completo,
por las acciones dañinas que hemos realizado.
De ahora en adelante es adecuado en todas nuestras vidas
vivir puramente como monjes y monjas.

(49) Y es cierto lo que he dicho sobre el interés auto centrado,
reconozco claramente a mi enemigo ahora,
reconozco claramente el bandido que saquea,
el mentiroso que seduce fingiendo ser parte de mí.
¡Oh! Que alivio haber conquistado esta duda.

(50) De tal forma Yamantaka haz girar con gran poder
la rueda de las armas afiladas de buenas acciones ahora.
Tres veces gíralas en redondo [14], en tu aspecto iracundo,
tus piernas separadas para los dos grados de verdad,
con tus ojos abriéndose brillantes por la sabiduría y los medios (hábiles).

(51) Exhibiendo tus colmillos de los cuatro grandes oponentes[15]
devora al enemigo: ¡nuestra cruel auto preocupación!
Con tu poderoso mantra [16] de interés por los demás,
demuele a este enemigo que me incita desde adentro.

(52) Corriendo frenéticamente por la enredada jungla de la vida,
somos perseguidos por armas afiladas de acciones dañinas que hemos realizado, regresando sobre nosotros; estamos fuera de control.
Este estafador, villano mortal: el egoísmo dentro de nosotros,
engañándonos a nosotros y a otros también,
captúralo, captúralo, feroz Yamantaka,
haz venir a ese enemigo, tráelo ahora.

(53) Golpéalo, golpéalo, arranca el corazón
de nuestro aferramiento al ego, ¡de nuestro amor por nosotros mismos!
¡Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta!
¡Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final!

(54) ¡Hum!¡Hum! Muestra todos tus poderes, o poderoso protector.
¡Dza!¡Dza! Amarra a este enemigo; no lo dejes suelto.
¡P’at!¡P’at! [17] Libéranos con tu poder; o gran señor por sobre la muerte. ¡Corta!¡Corta! Rompe el nudo del auto interés que nos ata por dentro.

(55) Aparece Yamantaka, oh iracundo protector;
tengo más peticiones que hacerte aún.
Este saco de cinco venenos, [18] errores y engaños,
nos arrastra hacia abajo en las arenas movedizas del diario enredo de la vida, ¡córtalo, córtalo, hazlo jirones!

(56) Somos arrastrados a los sufrimientos de renacimientos miserables,
pero sin prestar atención al dolor, vamos tras su causa.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(57) Tenemos grandes expectativas de logros rápidos,
pero no queremos trabajar en las prácticas que estos involucran.
Tenemos muchos bonitos proyectos que planeamos cumplir,
pero ninguno de ellos acaba siendo realizado.
Pero sin prestar atención al dolor, vamos tras su causa.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(58) Nuestro deseo de ser felices es fuerte todo el tiempo,
Pero no recolectamos mérito para cosechar este resultado,
tenemos poca resistencia a las dificultades y el sufrimiento,
pero empujamos sin piedad para obtener las cosas que queremos.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(59) Comparativamente fácil desarrollamos nuevas amistades,
pero como somos insensibles, ninguna de ellas dura,
estamos llenos de deseo de comida y finas ropas,
pero al no poder ganárnoslas, robamos y planeamos estratagemas.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(60) Somos expertos en alabar a otros para obtener favores,
pero siempre nos quejamos, estamos tristes y deprimidos.
No podemos soportar apartarnos del dinero que hemos juntado;
cual avaros lo acumulamos y sentimos que somos pobres.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(61) Hemos hecho muy poco para beneficiar a cualquiera,
pero siempre les recordamos todo lo que por ellos hemos hecho.
Nunca hemos logrado nada en nuestra vida,
pero alardeamos y presumimos, estamos llenos de orgullo.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(62) Tenemos muchos grandes maestros y profesores para guiarnos,
pero evadiendo nuestro deber, ignoramos lo que ellos enseñan.
Tenemos muchos discípulos, pero nunca los ayudamos,
no podemos molestarnos en darles consejo.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(63) Prometemos hacer muchas acciones heroicas
pero en la práctica les damos a otros tan sólo una ayuda mínima.
Nuestra fama espiritual se ha esparcido a lo largo y a lo ancho,
pero internamente, todos nuestros pensamientos son repulsivos
no sólo para los dioses, sino para los demonios y los espíritus también.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(64) Hemos leído muy poco, escuchado sólo unas pocas enseñanzas,
pero hablamos con autoridad pomposamente sobre el vacío.
Nuestro conocimiento de las escrituras es penosamente inexistente,
pero embaucadoramente inventamos cosas y decimos lo que queremos.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(65) Tenemos muchos asistentes y gente a nuestro alrededor,
pero nadie nos obedece ni presta atención a lo que decimos.
Sentimos que tenemos amigos en posición de poder,
pero si necesitamos ayuda, nos quedamos solos.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(66) Ganamos estatus noble y rangos prestigiosos,
pero nuestro conocimiento es más pobre que el de un espíritu.
Somos considerados grandes gurus, pero incluso los demonios
no albergan tal odio ni deseo aferrado,
o una perspectiva tan estrecha como la que parecemos tener.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(67) Hablamos de teorías y de las más avanzadas enseñanzas,
pero nuestra conducta cotidiana es peor que la de un perro.
Somos educados, inteligentes y versados en grandes conocimientos,
pero lanzamos por los aires cualquier base ética.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(68) Tenemos deseos egoístas y horrible enojo,
que nos pudre por dentro, aunque nunca lo admitiríamos;
no obstante sin provocación criticamos a otros
y creyendo tener la razón los culpamos de fallas que nosotros poseemos.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(69) Vestimos ropas de color azafrán, pero buscamos nuestra protección
y refugio en espíritus y dioses de este mundo,
hemos prometido mantener votos solemnes de moral estricta,
pero nuestras acciones van de acuerdo a senderos malignos.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(70) Nuestro placer y felicidad proviene de los Budas,
los gurus, las enseñanzas y aquellos que viven unidos a ellas,
pero hacemos ofrendas a fantasmas y espíritus.
Toda nuestra guía proviene de las enseñanzas,
Pero engañamos a quienes nos dan consejo.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(71) Buscamos tener casas en reclusión monástica,
pero atraídos por las distracciones nos aventuramos al pueblo,
Escuchamos discursos que nos enseñan la más noble práctica,
pero perdemos todo nuestro tiempo adivinando la fortuna con los dados.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

(72) Renunciamos a nuestros votos monásticos, el verdadero camino para ganar la liberación,
Preferimos casarnos, tener hijos y hogares.
Lanzamos por los aires esta rara oportunidad para ser felices,
Y perseguimos más sufrimiento, más problemas e infortunios.
Pisotéalo, pisotéalo, baila sobre la cabeza
de este concepto traicionero de la preocupación egoísta.
Arranca el corazón de este carnicero auto centrado
que sacrifica nuestra oportunidad de obtener la liberación final.

Sigue en…

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La piedra “linga” de Shiva

Como ha señalado A. Bharati, la forma itifálica, como parte de una fi­gura representada en una postura de yoga, sería incoherente si se in­terpretara como condición «priápica». La representación itifálica de la for­ma erecta indica lo contrario en este contexto. Significa la «retención seminal» y representa a Shiva como «control completo de los sentidos y su­prema renuncia carnal». El yogui no niega el sexo, sino que transforma el impulso sexual y lo aparta de la procreación y el placer hacia la sabidu­ría intuida, hacia la libertad y la beatitud. El dios asceta, cuya simiente se eleva, cuyo linga se eleva, es uno con el dios, aunque esté en el polo opuesto, que es el portador de las semillas. Uno crea el mundo de placer y dolor, el otro libera de ellos. Su polaridad no es la de eros y tánatos, la del amor y la muerte, sino la del deseo y la liberación. Entre estos dos polos Shiva despliega la senda del yoga, de la que él es el Señor. En este diámetro de su dominio sin límites el dios actúa en to­dos los puntos. Allí, en uno de sus modos, es el Tiempo Kala, y, siendo el Tiempo, que consume la vida, es la Muerte Kala. Antiguamente, una parte de su papel se delegó en una diosa que se parecía a él. Pero el dios que se muestra como Tiempo-y-Muerte no sería Shiva si no dominara el tiempo y la muerte y superara a los dos. Una leyenda habla de Shiva escapando del linga en el que había estado in­manente. El Señor salvó de la muerte al joven Markandeya, su devoto, que estaba condenado a morir a los dieciséis años. Cuando la Muerte se apro­ximó al muchacho, que estaba adorando el litiga, Shiva apareció y desvió su amenazante figura. Shiva bendijo a Markandeya, que tuvo siempre dieciséis años y fue un joven inmortal. Y cuando el sabio Sveta, a quien había atado la Muerte, pronunció el nombre de Rudra, la Muerte le preguntó: «¿Dónde está tu Rudra […] ¿Está en el linga?». Shiva apareció y la Muerte liberó a Sveta.

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