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IZURAN: La puerta del invierno

En este artículo Josué Cabrera nos habla de una efeméride del antiguo calendario bereber; las Tawwurt n Tgrəst (= puerta o solsticio del invierno). Es una de las Cuatro Puertas del ciclo solar que viene marcada por las tres noches más largas del año, las de mayor apartamiento del Sol hacia el Sur en el horizonte. Normalmente, estos días coinciden con el 21, 22 y 23 de diciembre del calendario gregoriano.

Durante este período de tiempo, Magheq, el Sol, permanece como inmóvil en su desplazamiento horizontal, saliendo y ocultándose por los mismos puntos en su recorrido matutino y crepuscular. A partir de estas tres noches, Magg (el Sol de Invierno) comienza nuevamente a viajar hacia el Norte, los días empiezan a crecer y las noches menguan paulatinamente.

Para nuestros antepasados, el cielo marcaba las condiciones de vida en la Tierra. Las estaciones, las mareas, las lluvias, incluso el comportamiento vegetal y animal parecían seguir las directrices de las divinidades o astros. Este gran descubrimiento, surgido en los albores de la humanidad, sirvió a las sociedades primigenias como método de previsión de acontecimientos futuros, asegurando así la supervivencia de las mismas. Al igual que entre otras tribus arcaicas, el Solsticio de Invierno o Renacimiento del Sol fue una efeméride que desempeñó un papel de vital importancia en la organización social, agrícola y ganadera de nuestro pueblo, el amazighe insular. Los diferentes calendarios que poseían, adquirían cierta autonomía en función de la actividad que se pretendía controlar, si bien, en muchos casos, las mismas referencias astronómicas servían para marcar ciclos distintos. La Puerta del Invierno no sería una excepción, ya que la apertura de la misma suponía la llegada del frío intenso y las diversas enfermedades que le son asociadas. Éstas causarían, en muchos casos, bajas no sólo entre la población humana sino que también afectaría al ganado, especialmente el nuevo. La escasez de ciertos alimentos recolectados en verano, especialmente gramíneos y frutales, sería también un factor altamente condicionante de la supervivencia. No obstante, la puerta que dejaba escapar circunstancias adversas al abrirse, también permitía la entrada de dicha y prosperidad a través de las lluvias fertilizantes que potenciaban la germinación de los cereales y las legumbres, así como el crecimiento de abundantes pastos para alimentar al ganado.

Toda una serie de ritos y actos propiciatorios se llevaban acabo en estas fechas con la intención de atraer la buena fortuna y apartar la desgracia del pueblo y de la tierra. Una costumbre, originalmente celebrada con motivo del Solsticio de Invierno y festejada aún hoy entre las poblaciones amazighes del norte de África, es la de la noche de Yennayer. Una cena copiosa se sirve esa noche con motivo de alejar ritualmente, por medio de un acto de magia simpática, la escasez de alimentos hasta la próxima cosecha.

Las características de los alimentos ingeridos serán las que rijan la calidad de los campos de cultivo durante su desarrollo hasta el momento de la recolección, evitando así, por ejemplo, la ingesta de alimentos amargos para prevenir una cosecha ‘amarga’ o mala e incentivando el uso de comidas que ganen volumen al hervirlas, de modo que favorezcan una siega voluminosa o abundante. En esta cena festiva participan también los invitados de honor que entran por esta Puerta del Año… los espíritus de los antepasados y los genios guardianes. Éstos tienen la misión de infundir fecundidad a la tierra en este período del año hasta el momento de la cosecha, por lo que se les recibe con gran gozo, renovando con ellos los pactos establecidos por generaciones, sirviéndoseles platos de comida en la mesa junto al resto de los comensales. Otras ofrendas alimenticias son también dispuestas junto a los tres teniques del hogar, junto al molino de piedra y junto al telar. Estos tres elementos esenciales del hogar amazighe se caracterizan por ser instrumentos que producen una transformación de la materia prima en otra más elaborada y a esas fuerzas de naturaleza iniciática que ponen en marcha el proceso de mutación, a esas que conectan el mundo visible con el invisible, les son rendidas ciertas ofrendas en momentos críticos de cambio como éste.

Otra costumbre bien repartida entre varias tribus amazighes del Continente es la del reemplazo de los tres teniques del hogar, en esta noche festiva, por otros tres teniques nuevos. Según Jean Servier, podría tratarse de un viejo rito que marcaría el momento en que el pueblo amazighe semi-nómada regresa de la trashumancia e inaugura su ciclo sedentario.
El brezo es una especie
vegetal de especial significación
en el animismo amazighe.
Así mismo, se encuentra extendida en buena parte de la Tamazgha la costumbre de barrer el hogar antes de la noche de Yennayer, no barriéndose más durante los primeros días subsiguientes. Éste es un acto que va más allá de la limpieza física de la casa, es un gesto ritual que pretende apartar mágicamente del seno familiar a las fuerzas fatídicas que se cuelan con la apertura de la Puerta del Invierno. Es una preparación para recibir una nueva etapa, un nuevo ciclo lleno de promesas de abundancia y prosperidad. Por esta misma razón, se evita seguir barriendo una vez creado este ambiente mágico, para no dispersar con la escoba de brezo la buena fortuna evocada. Con esta misma doble finalidad, protectora y limpiadora a la vez, se adornan también los hogares con ramas verdes de árboles de hoja perenne, como el brezo, la retama y el pino. Los augurios y presagios también forman parte importante de esta noche.

Es costumbre extendida que la matriarca de la familia disponga en el tejado de la casa cuatro o doce recipientes de barro o bien tortas de masa de pan y que sobre cada uno de estos receptáculos deposite un montoncito de sal. Cada montoncito representará las próximas cuatro o doce lunaciones a partir de la luna nueva entrante. Al día siguiente, la matriarca vaticinará la humedad y la lluvia que habrá durante los meses siguientes en función de la disolución de los cristales de sal con el sereno de la noche. Con esta breve explicación de una de las muchas costumbres ancestrales de nuestro pueblo, tristemente olvidada con el transcurso del tiempo y la aculturación sufrida tras la colonización castellana, les deseo a todas y a todos… ¡Una feliz apertura de la Puerta de Invierno, un próspero nuevo ciclo entrante y que la llama de nuestra identidad amazighe, humana, terrenal y espiritual no se apague nunca o, en el mejor de los casos, que renazca con fuerza como renace Magheq, nuestro Sol, en este gran día!

Tihulawen ăggôtnen! (muchos saludos)
Autor: Josué Cabrera González (Estudiante de antropología)

Portal sobre la cultura bereber o amazigh de las Islas Canarias. Site sur la culture berbère ou amazigh des Îles Canaries.

Origen: IZURAN: La puerta del invierno

Cantos Chamanicos Mazatecas de Maria Sabina

Sabina, la sabia y promotora chamánica más famosa de todo México, tenía sus cantos especiales que a manera de sugerentes oraciones utilizaba para internar a sus pacientes en un particular estado de trance. Hay quienes afirman que su lirismo era poéticamente envidiable. Las traducciones que encuentras –como por ejemplo las de Miguel Leon Portilla, Álvaro Estrada o el libro de María Sabina, Soy la mujer remolino, de las editoriales Almadía y Zare Books–, intentan ejemplificarnos algunas de sus más bellas letras. Aquí algunos de sus cantares curativos, grabados por el legendario Gordon Wasson en su visita a Huautla (a mediados de los años 50’s) por medio del sello Folkways Records:

Via: www.masdemx.com

Cantos de María Sabina
Soy mujer que mira hacia adentro
Soy mujer luz del día
Soy mujer luna
Soy mujer estrella de la mañana
Soy mujer estrella dios
Soy la mujer constelación guarache
Soy la mujer constelación bastón
Porque podemos subir al cielo
Porque soy la mujer pura
Soy la mujer del bien
porque puedo entrar y salir del reino de la muerte

***

Soy una mujer que llora
Soy una mujer que escupe
Soy una mujer que ya no da leche
Soy una mujer que habla
Soy una mujer que grita
Soy una mujer que da la vida
Soy una mujer que ya no pare
Soy una mujer que flota sobre las aguas
Soy una mujer que vuela por los aires

***

Soy una mujer que ve en la tiniebla
Soy una mujer que palpa la gota de rocio posada sobre la yerba
Soy una mujer hecha de polvo y vino aguado

Soy una mujer que sueña mientras la atropella el hombre
Soy una mujer que siempre vuelve a ser atropellada
Soy una mujer que no tiene fuerza para levantar una aguja
Soy una mujer condenada a muerte

Soy una mujer de inclinaciones sencillas
Soy una mujer que cría víboras y gorriones en el escote
Soy una mujer que cría salamandras y helechos en el sobaco
Soy una mujer que cría musgo en el pecho y en el vientre
Soy una mujer a la que nadie besó jamás con entusiasmo
Soy una mujer que esconde pistolas y rifles en las arrugas de la nuca

***

Soy mujer que hace tronar
Soy mujer que hace soñar
Soy mujer araría, mujer chuparrosa
Soy mujer águila, mujer águila dueña
Soy mujer que gira porque soy mujer remolino
Soy mujer de un lugar encantado, sagrado
Porque soy mujer aerolito.

“La sabiduría se le presentó así:
– Varios años, no sé cuántos, mi hermana María Ana se enfermó. Sentía dolores en el vientre que hacían que se doblara y gimiera de dolor. Cada vez, yo la veía más grave. Llamé a varios curanderos, pero fue inútil, ellos no podían curar a mi hermana. Viéndola así tendida, la imaginé muerta. No, eso no debía ser. Ella no debía morir. Yo sabía que los angelitos tenían el poder. Yo los había comido de niña y recordaba que no hacían mal. Yo sabía que nuestra gente los comía para sanar sus enfermedades. Entonces, decidí: en esa misma noche yo tomaría los hongos santos. Así lo hice. A ella le di tres pares. Yo comí muchos, para que me dieran poder inmenso. No puedo mentir: habré comido treinta pares de “derrumbe”. Cuando los angelitos estaban trabajando dentro de mi cuerpo, recé y le pedí a Dios que me ayudara a curar a María Ana. Me acerqué a la enferma. Los angelitos guiaron mis manos para apretarle las caderas. Suavemente le fui dando masaje donde ella decía que le dolía. Yo le hablaba y comencé a cantarle; sentí que hablaba cada vez con mayor facilidad y sentí que le cantaba bonito. Decía lo que los angelitos me obligaban a decir. Seguí apretando a mi hermana, en su vientre y en sus caderas; finalmente le sobrevino mucha sangre. Agua y sangre como si estuviese pariendo. Nunca me asusté porque sabía que Dios la estaba curando a través de mí. Los angelitos aconsejaban y yo ejecutaba. Atendí a mi hermana hasta que la sangre dejó de salir. Luego dejó de gemir y durmió. Mi madre, que aún no se devolvía a la distancia, se sentó junto a ella para acompañarla.
Yo no pude dormir. Los angelitos seguían trabajando en mi cuerpo. Tuve una visión: Aparecieron unos personajes que me inspiraban respeto. Yo sabía que eran los Seres Principales de que hablaban mis antepasados. Ellos estaban sentados detrás de una mesa sobre la que había muchos papeles escritos. Yo sabía que eran papeles importantes. Los Seres Principales eran varios, como seis u ocho. Algunos me miraban, otros leían los papeles de la mesa. Yo sabía que no eran de carne y hueso. Yo sabía que no eran seres de agua o tortilla. Sabía que eran una revelación de los angelitos. De pronto escuché una voz: una voz dulce pero autoritaria a la vez. Como la voz de un padre que quiere a sus hijos, que los cría con fuerza, una voz sabia que dijo: -Estos son los Seres Principales… Yo sentí una felicidad infinita. En la mesa de los Seres Principales apareció un libro, un libro abierto que iba creciendo hasta ser del tamaño de una persona. En sus páginas había letras. Era un libro blanco, tan blanco que resplandecía.
Uno de los Seres Principales habló y me dijo: -María Sabina, éste es el Libro de la Sabiduría. Es el Libro del Lenguaje. Todo lo que en él hay escrito es para ti. El Libro es tuyo, tómalo para que trabajes… Yo exclamé emocionada: -¡Es para mí!. ¡Lo recibo! Y los Seres Principales luego desaparecieron y me dejaron sola frente al Libro inmenso. Yo sabía que era el Libro de la Sabiduría. El Libro estaba ante mi, podía verlo pero no tocarlo. Intenté acariciarlo pero mis manos no tocaron nada. Me limité a contemplarlo y, al momento, empecé a hablar. Entonces supe que estaba leyendo el Libro Sagrado del Lenguaje. Mi Libro. Yo, que no leía, estaba leyendo el Libro de los Seres Principales. Ya no era una simple aprendiz. Yo había vislumbrado la perfección. La había rozado de alguna manera, y como premio, como un nombramiento se me había otorgado leer el Libro sin saber leer. Cuando se toman los angelitos se puede ver a los Seres Principales. De otra manera, no. Y es que los angelitos dan sabiduría porque hacen humilde: igualan con lo más mínimo del universo. El Lenguaje está en el Libro. El Libro lo otorgan los Seres Principales. La sabiduría es el lenguaje. “En esa misma velada, luego que el Libro desapareció, tuve otra visión: Vi al Supremo Señor de los Cerros, al Chicon Nindó. Vi que era un hombre a caballo que venía hacia mi choza… su cabalgadura era hermosa: un caballo blanco, tan blanco como la espuma. Un caballo hermoso. El personaje detuvo su cabalgadura a la puerta de mi choza. Yo lo podía ver a través de las paredes, yo estaba dentro de la casa pero mis ojos tenían el poder… el personaje esperaba a que yo saliese. Y con decisión salí a su encuentro. Me paré junto a él. Sí, era el Chicon Nindó, el que es dueño de las montañas. El que tiene poder para encantar a los espíritus… Me paré junto a él y me acerqué más. Vi que no tenía rostro aunque usaba un sombrero blanco. Su rostro era como una sombra. Era un ser como cubierto por un halo. Enmudecí. No dijo una palabra. Desapareció por el camino rumbo a su morada: el gran Cerro de la Adoración. Entré a la casa y tuve otra visión: Vi que algo cayó del cielo con gran estruendo, como un rayo circular. Era un objeto luminoso que cegaba. Vi que caía por un boquete que había en una pared. Lo que cayó se fue convirtiendo en una especie de ser vegetal, también cubierto por un halo como el Chicon Nindó. Era como una mata con flores de muchos colores; en la cabeza tenía gran resplandor. Su cuerpo estaba cubierto de hojas y tallos. Ahí estuvo parado, en el centro de la choza; yo lo miré de frente. Sus brazos y sus piernas eran como ramas y estaba empapado de frescura, y detrás de él apareció un fondo rojizo. El ser vegetal fue perdiéndose en ese fondo rojizo hasta desaparecer completamente. Al esfumarse la visión yo sudaba, sudaba, mi sudor no era tibio, sino fresco. Me di cuenta que lloraba y mis lágrimas eran de cristal, las que, al caer en el suelo, producían tintineos. Seguí llorando pero silbé y aplaudí y bailé. Bailé, porque ya sabía que ahora yo era la Payasa Grandiosa. Ya era sabia.”
(Waldemar Verdugo Fuentes,)
Via:http://www.tradicionperenne.com/CHAMANISMO/maria_sabina.htm

 

Yo Soy La Materia

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Isis Madre

“Soy el fuego que quema y el agua que derriba;

el amor que inicia y la verdad que pasa.

Todo lo que se impone y lo que renueva,

todo lo que desencadena y todo lo que une:

Fuerza, Experiencia, Progreso.

Yo soy la Materia.

Porque, en mi violencia,

me sucede que mato a mis amantes,

porque quien me toca no Sabe nunca qué

potencia va a desencadenar,

los sabios me temen y me maldicen.

Me desprecian con palabras

como a una mendiga, a una bruja o a una prostituta.

Pero sus palabras están en contradicción con la vida,

y los fariseos queme condenan

languidecen en el espíritu en que se confinan.

Mueren de inanición,

y sus discípulos les abandonan,

porque yo soy la esencia de todo lo que se toca,

y porque los hombres no pueden pasarse sin mí.

Tú, que has comprendido que el Mundo

—el Mundo amado de Dios—

tiene un alma que rescatar,

más todavía que los individuos,

abre ampliamente tu ser a mi inspiración;

recibe el Espíritu de la Tierra que hay que salvar.

La Palabra suprema del enigma,

la palabra deslumbradora inscrita sobre mi frente

y que en adelante te abrasará los ojos,

aunque los cierres, helas aquí:

“No hay nada que sea precioso,

sino lo que eres tú en los demás y los demás en ti”.

Arriba todo no es más que una sola cosa.

¡Arriba todo no es más que una sola cosa!”

Vamos, ¿no sientes mi soplo que te desarraiga y te arrebata?…

Arriba, Hombre de Dios, y date prisa.

De acuerdo con la forma en que uno se entrega,

el torbellino arrastra hasta las profundidades sombrías

o eleva hasta el azul de los cielos.

Tu salvación y la mía dependen de este primer instante.”

Theilard de Chardin

EL PENSAMIENTO POSITIVO, UN MÉTODO MUY POBRE – OSHO

La técnica del Pensamiento Positivo no es una técnica que te transforma. Simplemente es reprimir los aspectos negativos de tu personalidad. Es un método de elección. No puede ayudar a tu consciencia; va en contra de la consciencia. La consciencia siempre está sin escoger.
El Pensamiento Positivo significa simplemente empujar lo negativo en el inconsciente y condicionar la mente consciente con pensamientos positivos. Pero el problema está en que el inconsciente es mucho más poderoso, nueve veces más poderoso que la mente consciente. Así que si una cosa se vuelve inconsciente, se vuelve nueve veces más poderosa de lo que fue antes. Puede que no se muestre de la manera antigua, pero encontrará nuevas maneras de expresarse.
Por lo tanto, el pensamiento positivo es un método muy pobre, sin ningún entendimiento profundo, y continúa dándote ideas incorrectas sobre ti.

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El Pensamiento Positivo viene de la Ciencia Cristiana. Ahora se habla más de forma filosófica, pero la base sigue siendo la misma – que si piensas negativamente, eso te va a pasar a ti; si piensas positivamente, eso te va a pasar a ti. Y en Estados Unidos, ese tipo de literatura es muy leída. En ningún otro lugar del mundo el Pensamiento Positivo ha tenido algún impacto – debido a que es infantil.

“Piense y Hágase Rico” – todo el mundo sabe que es simple tontería. Y es dañino, y peligroso también.
Las ideas negativas de tu mente tienen que ser liberadas, no reprimidas por las ideas positivas. Tienes que crear una consciencia la cual no sea positiva ni negativa. Esta será la consciencia pura.
En esa consciencia pura, vivirás la vida más natural y dichosa.

Si reprimes alguna idea negativa porque te está hiriendo… Por ejemplo: si estás molesto, y lo reprimes e intentas hacer un esfuerzo para cambiar la energía en algo positivo – sentir amor hacia la persona por el cual has estado sintiendo enojo, sentir compasión – sabes que te estás engañando a ti mismo.
En el fondo aún hay ira; es sólo que lo estás encubriendo. En la superficie puede que sonrías, pero tu sonrisa solo se limitará a tus labios. Será un ejercicio de los labios; no estará conectado contigo, con tu corazón, con tu ser. Entre tu sonrisa y tu corazón, tú mismo has puesto una gran barrera – el sentimiento negativo que has reprimido.

Y no es un solo sentimiento; en la vida tú tienes miles de sentimientos negativos. No te gusta una persona, no te gusta muchas cosas; no te gustas a ti mismo, no te gusta la situación en la que estás. Todo esta basura se junta en tu inconsciente, y en la superficie nace un hipócrita, que dice… “Yo amo a todo el mundo, el amor es la clave de la bienaventuranza.”
Pero no puedes ver ninguna felicidad en la vida de esa persona. Él está cargando todo el infierno dentro de sí mismo.

Él puede engañar a otros, y si él continúa engañando lo suficiente, puede engañarse a sí mismo también. Pero no será un cambio. Simplemente está desperdiciando la vida – que es inmensamente valiosa porque no la puedes recuperar.
El Pensamiento Positivo no es más que la filosofía de la hipocresía – como para darle el nombre correcto. Cuando tienes ganas de llorar, te enseña a sonreír. Puedes arreglártelas si lo intentas, pero esas lágrimas reprimidas saldrán en algún momento, en alguna situación. La represión tiene un límite. Y la canción que estabas cantando no tenía ningún significado en absoluto; no la estabas sintiendo, no nacía de tu corazón.
Solo era porque la filosofía dice que siempre hay que escoger lo positivo.
Estoy absolutamente en contra del Pensamiento Positivo. Te sorprenderá saber que si no eliges, si permaneces en una consciencia sin elección, tu vida empezará a expresar algo que está más allá de lo positivo y lo negativo, que es más alto que los dos. Por lo que no vas a ser un perdedor. No será positivo, no será negativo, será existencial.
– Osho –