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Rumi-Cuando muera – YouTube

Cuando muera, cuando mi ataúd sea llevado, no debes pensar jamás que extrañaré este mundo.

No derrames lágrimas, no lo lamentes o te sientas mal.
No estoy descendiendo en un monstruoso abismo.

Cuando veas, que mi cuerpo sea transportado, no llores mi partida.
Yo no parto, estoy llegando al Amor Eterno.

Cuando me dejes en la tumba, no digas adiós.
Recuerda que una tumba, es solo un telón antes del paraíso.

Solo me verás, descendiendo en una tumba.
Ahora, aguarda mi ascenso.
¿Cómo puede haber un final, cuando el sol se pone o la luna desciende?

Parece el final.
Se parece a un atardecer, pero en realidad, es un amanecer.
Cuando la tumba te encierre, es cuando tu alma se libera.

¿Has visto alguna vez, la caída de una semilla en la tierra, y no crecer con una nueva vida?
¿Por qué dudaría del crecimiento de una semilla llamada humano?

¿Has visto alguna vez, bajar un cubo en un aljibe, y volver vacío?
¿Por qué lamentarse por un alma, cuando ésta puede regresar como José desde el aljibe?

Cuando por última vez tu boca se cierre, tus palabras y tu alma
pertenecerán al mundo sin lugar ni tiempo.
RUMI

¿Qué pasa con el alma al morir? – M. Newton

 

almas santuario

¿Qué pasa con el alma al morir?

 

Al morir, nuestras almas se liberan del cuerpo del cual han sido huéspedes. Si el alma es adulta y tiene experiencia de muchas vidas anteriores, sabe inmediatamente que ha sido liberada y que ahora se dirige a su hogar.  Estas almas avanzadas no necesitan que alguien salga a recibirlas. Sin embargo, la mayoría de las almas con las que he trabajado reciben la bienvenida por parte de guías, justo afuera del plano astral de la tierra. Un alma joven o un infante que ha fallecido podrá encontrarse algo desorientada hasta que alguien se acerque a ella, al nivel terrenal. Estas son almas que optan por permanecer en la escena de su muerte por un rato. No obstante, la mayoría desea retirarse al instante. El tiempo no tiene significado en el mundo del espíritu.

 

Un alma que recién ha salido del cuerpo que le sirvió de morada y que ahora opta por brindar consuelo a alguien en pena o que tiene otras razones para permanecer un rato cerca del lugar de su muerte, no experimenta sensación de pérdida de tiempo. Éste se convierte, contrario al tiempo linear, en tiempo presente para el alma.

 

A medida que se alejan de la Tierra, las almas experimentan la presencia de una luz que se hace cada vez más brillante a su alrededor. Algunas verán momentáneamente una oscuridad grisácea y se sentirán atravesando un túnel o portal. La diferencia entre estos dos fenómenos depende de la velocidad de salida del alma, que en respuesta experimentará alguno de ellos.

 

La sensación de arrastre por parte de nuestros guías puede ser suave o ruda, dependiendo de la madurez del alma y su capacidad para asimilar cambios repentinos. En las primeras etapas de su salida, todas las almas encuentran una “ligera nubosidad” a su alrededor, la cual se aclara rápidamente y les permite ver en la vasta distancia. Este es el momento en el que

el alma promedio ve una forma espiritual de energía acercándose a ellas. Esta forma puede ser uno o dos compañeros espirituales, pero generalmente es nuestro guía. Incluso en ocasiones en que somos recibidos por un cónyuge o un amigo que murió antes que nosotros, nuestro guía se encuentra cerca de manera que puede tomar el control del proceso de transición. En todos mis años de investigación, nunca he tenido un caso en el cual sea una figura religiosa mayor, como Jesús o Buda, la que de la bienvenida. No obstante, la esencia del amor de los grandes maestros se encuentra presente en los guías personales que nos son asignados.

 

Cuando las almas logran reorientarse en este lugar que llaman hogar, su terrenidad ha cambiado. Ya no son humanas en la forma en que concebimos al ser humano, con características emocionales, temperamentales y físicas determinadas. Por ejemplo, ellas no sufren por su reciente muerte física en la forma en que sus seres queridos lo hacen. Son nuestras almas las que nos hacen humanos en la Tierra, pero sin nuestros cuerpos dejamos de ser Homo Sapiens. El alma tiene tal poder que se encuentra más allá de cualquier descripción.

 

Tiendo a pensar en las almas como inteligentes formas lumínicas de energía. Justo después de la muerte, las almas repentinamente se sienten diferentes porque no se encuentran limitadas por un cuerpo físico, con cerebro y sistema nervioso central. A algunas les toma más tiempo ajustarse a esta nueva situación.

 

La energía del alma es capaz de dividirse en partes idénticas, similar a un holograma. Puede vivir existencias paralelas en otros cuerpos, aunque esto es mucho menos común de lo que se sugiere en ciertas lecturas. Sin embargo, debido a la capacidad dual de todas las almas, parte de energía de luz queda atrás, en el mundo del espíritu. Así, es posible ver su madre regresando de una vida, aún cuando ella hubiese muerto hace treinta años terrenales y reencarnado de nuevo.

 

El período de orientación con nuestros guías, que toma lugar antes de unirnos a nuestros grupos de almas, varía entre almas e incluso entre las diferentes vidas para una misma alma. Este es un buen momento para recibir consejos y brindar la oportunidad de ventilar las frustraciones que hayamos tenido en la vida que acaba de terminar. La orientación, con el tacto gentil de nuestros perceptivos y solícitos guías, pretende ser una sesión inicial para entender lo que ha ocurrido.

 

 

El encuentro podrá ser prolongado o breve, dependiendo de las circunstancias que rodean el éxito o el fracaso en el logro de nuestra misión en la vida. También se revisa asuntos específicos relacionados con el karma que, no obstante, serán discutidos de manera más profunda en el seno del grupo. La energía que retorna de algunas almas no podrá llegar al grupo de almas en ese mismo instante, ya que éstas son almas que se encuentran contaminadas por sus cuerpos físicos y se han involucrado en malas acciones. Existe una

diferencia entre hacer daño sin el deseo premeditado de lastimar a alguien y la maldad intencional. Los grados de daño ocasionado a otros, desde el perjuicio hasta la malevolencia, son evaluados cuidadosamente.

 

Aquellas almas que han sido asociadas con el mal son llevadas a centros especiales que algunos de mispacientes llaman “unidades de cuidado intensivo”. En estos lugares, según me confían, su energía es remodelada y restaurada. Dependiendo de la naturaleza de sus transgresiones, estas almas podrían volver rápidamente a la Tierra, a una nueva vida, donde tendrían la opción de elegir ser víctimas de malos actos perpetrados por otros. No obstante, si sus acciones fueron constantes y definitivamente crueles sobre un gran número de vidas, se percibirá claramente un patrón de mal comportamiento. Algunas almas podrían pasar un

largo período en existencia espiritual solitaria, posiblemente más de mil años terrestres. Un principio fundamental en el mundo del espíritu es que las malas acciones, sean intencionales o no, en el ámbito de las almas debe ser enmendado de alguna manera en una vida futura. Esto no es considerado como castigo o siquiera penitencia, sino más bien como una oportunidad de crecimiento para el karma. No existe un infierno para las almas, excepto quizás en la Tierra.

 

Algunas vidas son tan difíciles que el alma regresa exhausta a su hogar. A pesar del proceso de renovación de energía iniciado por nuestros guías, quienes combinan su energía con la nuestra en el umbral, es posible que aún tengamos un flujo bajo de energía. En estos casos puede requerirse más descanso y soledad que celebraciones de bienvenida. De hecho, muchas almas que desean descanso, lo reciben antes de reunirse con sus grupos. Nuestros grupos de almas podrán ser ruidosos o intensos, pero respetan todo aquello por lo que

hemos pasado durante una encarnación. Todos los grupos dan la bienvenida a sus amigos a su propio modo, con profundo amor y camaradería.

 

El regreso al hogar es una celebración de alegría, especialmente cuando es después de una vida física donde no hubo mucho contacto con nuestros compañeros espirituales. Muchos de mis pacientes me dicen que sus almas son bienvenidas con abrazos, risas y mucho humor, el cual veo que es una señal característica de la vida en el mundo del espíritu. Los grupos más efusivos, que han planeado elaboradas celebraciones para el alma que regresa, posiblemente suspendan todas sus otras actividades. Uno de mis pacientes me relató lo siguiente, con relación a su regreso al hogar:

 

Después de mi última vida, mi grupo organizó una fiesta de locura con música, vino, bailes y cantos. Lo arreglaron todo para que pareciera un festival clásico romano, con salones en mármol, togas y todos los muebles exóticos predominantes en nuestras muchas vidas juntas en el mundo antiguo. Melissa (una compañera espiritual primaria) me esperaba justo enfrente, recreando la época en que mejor la recordaba y luciendo tan radiante como siempre.

 

 

 

El número de miembros por grupo puede variar entre tres y veinticinco, pero un grupo promedio tiene alrededor de quince. En ocasiones, almas de grupos cercanos pueden desear hacer contacto entre sí. Esta actividad a menudo implica la presencia de almas más antiguas que han hecho muchos amigos de otros grupos, con quienes ha interactuado durante cientos de vidas pasadas. Unos diez millones de televidentes en los Estados Unidos de América vieron el especial Sightings, producido por Paramount en 1995, el cual presentó un segmento sobre mi trabajo. Aquellos que vieron este programa especial sobre la vida después de la muerte recordarán a una de mis pacientes llamada Colleen, quien habló sobre una sesión que tuvimos

juntos. Ella describió su retorno al mundo del espíritu después de una vida pasada encontrándose en un espectacular baile de gala en el siglo XVII. Ella observó más de un centenar de personas que se acercaban para celebrar su regreso. El tiempo y lugar que ella había amado fue pródigamente reproducido, con lo cual Colleen pudo comenzar su proceso de renovación con mucha elegancia.

Así que, volver al hogar puede tener lugar en dos tipos de escenario. Unas pocas almas podrían recibir brevemente al alma que llega al umbral y luego dejar que el guía la lleve a través del proceso de orientación preliminar. Más usualmente, el comité de bienvenida espera hasta que el alma regresa a su grupo espiritual.

 

Este grupo puede encontrarse aislado en un salón, reunido alrededor de los escalones de un templo, sentado en un jardín, siempre unido y visible, de lo contrario el alma que regresa podría observar confundida muchos grupos en una atmósfera demasiado abierta. Almas que transitan por otros grupos, en camino a su propio grupo, a menudo observarán que otras almas con las que han interactuado en vidas pasadas las mirarán y reconocerán su retorno con una sonrisa o un saludo.

 

La forma en que el alma ve su entorno en el grupo depende de cuan avanzada sea, aunque los recuerdos de un ambiente de salón de clases son siempre muy claros. En el mundo del espíritu, el lugar educacional depende del nivel de desarrollo del alma. Pero el hecho de que un alma haya estado reencarnándose en la Tierra desde la Edad de Piedra no garantiza grandes logros. En mis conferencias a menudo recuerdo a un paciente a quien le tomó cuatro mil años de vidas pasadas para lograr dominar los celos. Puedo dar fe que hoy en día no es una persona que se deje dominar por tales sentimientos, sin embargo ha progresado muy poco en

su lucha contra su propia intolerancia. Tal como sucede en las aulas de clase terrestres, a algunas almas les toma más tiempo asimilar ciertas lecciones. Por otra parte, las almas más avanzadas son almas antiguas, tanto en conocimiento como en experiencia.

 

 

Fragmento del Libro “ El destino de las Almas del autor Michael Newton

 

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Entrevista a Brian Weiss: “Somos seres espirituales viviendo una experiencia humana”

 

“Jung se anticipó a su tiempo: comprendía lo misterioso, lo espiritual, lo intuitivo”, dice Weiss.

Brian Weiss

Hasta que esa extraña idea de la regresión a las vidas pasadas se le metió en la cabeza, Brian Weiss era, según los rígidos cánones academicistas, occidentales y machistas, un hijo soñado. El alumno perfecto. Un ciudadano modelo. El profesional envidiado por el resto de sus colegas.

Graduado magna cum laude en la Escuela de Medicina de la Universidad de Columbia, con un posgrado en la Universidad de Yale, Weiss fue uno de los jefes de psiquiatría más jóvenes del prestigioso hospital Mount Sinai, de Miami.

A simple vista, hay que admitirlo, es todo un catedrático. No obstante, cuando el diálogo cobra vida y entra en acción, sus modales, que han olvidado la solemnidad absurda pero que conservan la cortesía y el refinamiento, invitan a que uno se olvide por completo de que se está frente al controvertido doctor de trascendencia internacional, que decidió suspender la lista de espera de su consultorio cuando ésta ya superaba los cinco años.

“Era poco sensato planificar una visita médica con tanta anticipación”, aclara el autor de best sellers como Lazos de amor, El mensaje de los sabios o A través del tiempo, con millones de copias vendidas en todo el mundo.

Weiss, de 59 años, casado con su eterna Carole y dos hijos, no se comporta con la arrogancia de sus diplomas. Sin necesidad de fruncir de ceño en señal de jactancia, sus observaciones inspiran, acaso más por la sensibilidad que por la agudeza de las mismas, un respeto próximo al afecto.

“He recorrido un largo camino desde el día en que, médico de formación clásica, profesor de psiquiatría y escéptico empedernido, me di cuenta de que la vida humana es algo más maravilloso y profundo de lo que me había hecho creer incluso mi rigurosa formación médica”, cuenta este hombre que, si bien ha sido bautizado como el gurú de la reencarnación en Occidente, aún conserva la vestimenta arquetípica del académico contemporáneo: la camisa tiesa, abotonada casi hasta el tope, un discreto chalequito de fina trama y los pantalones pinzados que se prolongan en un reluciente par de zapatos náuticos. Todo eso, claro, en perfecta armonía con el puntilloso corte de pelo y los inexorables lentes de diseño italiano.

Su mensaje, certero como un rayo, saldrá disparado reiteradamente en dirección opuesta al del tradicional discurso cientificista: “Si una persona evoluciona en un ser más cariñoso, más compasivo y menos violento, es que ha tomado la dirección adecuada. Y aquí, lo que importa, no es la velocidad sino la dirección del camino que se elige.”

De temperamento decididamente sosegado, su semblante parece imperturbable. “Estuve meditando esta mañana”, confiesa Weiss, como develando un secreto.

Más seguidor de Carl Jung que de Sigmund Freud, a pesar de que utiliza muchas técnicas del maestro vienés en sus tratamientos -la hipnosis, por ejemplo-, advierte que las psicoterapias, al no tener raíces espirituales, no sirven para liberar la verdadera naturaleza de los seres humanos.

Y convencido de que cada vez que creamos grupos, nosotros y ustedes, estamos generando violencia, potencialmente, recuerda que sólo existe un grupo: el espíritu humano.

“Todo está conectado. Las almas no tienen raza, religión, sexo o nacionalidad; son almas, una forma pura de energía amorosa. Tenemos que aprender esto y enseñárselo a los chicos”, propone, apoyándose en una cita del místico cristiano Pierre Teilhard de Chardin: “No somos seres humanos atravesando una experiencia espiritual; somos seres espirituales viviendo una experiencia humana”.

Según su experiencia, la psicología sólo funciona si el terapeuta logra conectarse con el paciente en un plano de verdadero afecto. “Lo que cura -insiste Weiss- es la relación, no la técnica.” Y resalta: “Puede que Freud no considerase sus teorías definitivas, pero para sus discípulos son dogmas de fe. Jung, en cambio, era un inconformista que se anticipó a su tiempo; comprendía lo misterioso, lo espiritual, lo intuitivo, pero lo rodeaban personas ávidas de dogmas.”

-En sus libros, usted también suele hablar de la intuición, algo que casi hemos olvidado de utilizar en nuestra vida diaria.

-La arremetida contra la mente comienza desde que somos muy pequeños. Se nos educa con valores familiares, sociales, culturales y religiosos que reprimen nuestros conocimientos innatos. Y si nos resistimos a esa acometida, se nos amenaza con el miedo, la culpa, el ridículo, la crítica y la humillación. O, también, pueden acecharnos el ostracismo, la retirada del amor o los abusos físicos y emocionales. Nuestros padres y profesores, nuestra sociedad y cultura pueden enseñarnos falsedades peligrosas. Y a menudo lo hacen. El mundo actual es una clara prueba de ello, pues se encamina a tropiezos y golpes, imprudentemente, hacia una destrucción irreversible. Pero si se lo permitimos, los chicos pueden enseñarnos la salida.

-¿Es cierto que las mujeres son más intuitivas que los hombres?

-Es así, están más abiertas a todos estos conceptos: espiritualidad, inspiración… Las madres siempre se han basado en su intuición. Por eso, creo que los científicos de hoy están equivocados. Si la ciencia y la tecnología, que se nos están escapando de las manos, no comienzan a desarrollarse en el contexto de nuestra sabiduría intuitiva, entonces estamos frente a un peligro. Porque, mal empleados, pueden destruir el mundo.

-¿Y por qué cree que a la comunidad científica le cueste tanto aceptar esas facultades que todos llevamos dentro?

-Porque existe un descreimiento generalizado sobre todo aquello que no puede verse o demostrarse por métodos científicos convencionales. Y eso está mal, es erróneo. Nos enseñaron que todo eso es supersticioso, o no científico, o inferior. Y no es así. Tenemos sentidos más allá de los cinco sentidos. Y uno de ellos es la intuición. No sólo en el arte, los grandes descubrimientos científicos también surgen intuitivamente, y no necesariamente desde de la lógica pura. El mismo Einstein lo decía. Tiene que haber un balance entre lo racional y lo intuitivo. Algo que, en mi caso, tardó años en llegar. Hasta que conocí a Catherine. Además, para recuperar ese equilibrio, no podemos olvidar que el amor es el componente fundamental de la naturaleza, que conecta y une a todas las cosas y las personas. Y la energía del amor es, en potencia, más fuerte que cualquier bomba y más sutil que cualquier hierba. Lo que sucede es que aún no hemos aprendido a aprovechar esa energía tan básica y tan pura.

-¿Podríamos decir, entonces, que intuición y poesía son casi sinónimos?

-Sin duda están emparentados. Los griegos hablaban de las musas. Los poetas, los músicos y los artistas en general trabajan mejor cuando se dejan llevar por el cerebro derecho, es decir, por la intuición, lo espiritual, lo no lineal; y no siempre ocurre lo mismo cuando se guían por el cerebro izquierdo, el lógico, el racional. Le hemos dado una excesiva importancia a la razón, a un punto tal que casi hemos negado nuestra intuición, que era, precisamente, el sentido predominante del hombre.

Cuando conoció a Catherine, la paciente cuya historia se cuenta en su primer libro Muchas vidas, muchos maestros, Weiss ya había publicado más de cuarenta trabajos científicos y colaboraciones en publicaciones médicas, y había adquirido reconocimiento internacional en psicofarmacología y química cerebral. Con voz tenue, explica que durante más de un año había intentado aliviar los ataques de pánico de su paciente por medios de técnicas psiquiátricas convencionales hasta que, durante una sesión de hipnosis, bien freudiana, todo cambió.

La memoria de Catherine, en lugar de revolver por los cajones de su infancia, fue incluso mucho más lejos de lo que un escritor de cuentos fantásticos hubiera imaginado jamás: Catherine, ese mojón fosforescente en el camino de Weiss, se vio a sí misma, en otro cuerpo, 4.000 años atrás.

“Como hasta ese día era totalmente incrédulo a todos aquellos campos faltos de rigor científico, como la parapsicología, y además no sabía nada sobre las vidas pasadas o la reencarnación, ni me interesaba saberlo, al principio no consideré la vivencia de Catherine como una regresión -explica Weiss-. De todas formas, continuamos con la hipnosis en las sesiones siguientes porque notaba una clara mejoría en sus síntomas.”

A partir de entones, Weiss comenzó a investigar y a documentarse sobre el tema durante 15 largos años de silencio profesional. “Sabía que con tan sólo inferir algo, mis colegas me tomarían por demente”, recuerda, esbozando una sonrisa con un leve toque de picardía.

Pero cuando por enésima vez se convenció de que sus hallazgos eran efectivamente ciertos, decidió publicar, no sin un cierto grado de resquemor, cada detalle de las regresiones de sus pacientes. Y de las propias.

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-¿Cómo definiría a la reencarnación?

-Es el concepto de que poseemos un alma inmortal, que puede llamársele también conciencia o espíritu, que abandona nuestro cuerpo en el momento de la muerte física para luego renacer en una nueva criatura para continuar en esa nueva vida con las lecciones que eventualmente la lleven a una realización espiritual plena.

-¿Y realmente cree que la realización espiritual plena sea posible?

-Sí. Lo que ocurre es que nuestros valores están todos revueltos, desordenados. Nos preocupamos demasiado por la impresión que le causamos a los demás o sobre cuánto dinero tenemos. Y todo eso es un tremendo error. Porque la felicidad viene desde adentro de uno. De saber disfrutar el momento presente. Sabemos que el amor puede curar, y que el estrés puede matar. Pero poco hacemos para aliviar nuestra mente. No es necesario ser rico para ser feliz. En mi consultorio he atendido infinidad de gente increíblemente rica, pero infelices. Y su tristeza se disipaba cuando comenzaban a cultivar sus valores humanos, a preocuparse por los demás.

Estamos atrapados en las preocupaciones de nuestra mente sobre el futuro, o lamentando el pasado. Aunque somos conscientes de que ni los lamentos ni las preocupaciones pueden modificar ni el pasado ni mejorar el futuro. Una cosa es planear, organizarse, eso está bien. Pero no preocuparse. Ese sentimiento se ha vuelto un hábito de lo más negativo. Lo mismo que con el pasado. Hay personas que se la pasan rumiando sobre sus errores, preguntándose una y otra vez por qué no hice esto o aquello.

-¿No cree que las psicoterapias pueden caer en ese rumiar constante, que termina volviéndose negativo?

-Entiendo que este no es puntualmente un tema sencillo. Es bueno ver el pasado y reconocerlo. Pero es cierto también que ese proceso, que puede ser muy doloroso, tiene un límite. Lo que yo le digo a mis pacientes es que aprendan de su pasado y que luego déjenlo ir. Ahora esté aquí, en el momento presente, que es el único lugar en el que va a encontrar la felicidad. Si seguimos varados en el pasado jamás seremos felices. Eso les digo.

-Entre tanto dolor y sensación de soledad, los psicofármacos son presentados como la solución a los problemas existenciales del hombre moderno.

-Existen muchas razones que explican ese fenómeno. La propaganda y la presión de la industria farmacéutica es enorme. Y, además, persuaden a los médicos para que receten sus productos de maneras subrepticias y a veces no tan solapadamente. Por otra parte, la tendencia de las universidades es a enseñar cada vez más a que el tratamiento pasa por la medicación. Pero sabemos que con las pastillas no alcanza. Porque cada depresión, ansiedad o cualquier síntoma, forma parte de un cuadro holístico, donde intervienen la mente, el cuerpo y el espíritu.

Las pastillas son una opción que no tienen por qué contraponerse con otras formas curativas. Pero de nada sirven sin la compasión y el entendimiento de que esa persona que está sufriendo es un ser humano y no un sistema bioquímico con bajos niveles de cierta sustancia. Y en algunos casos, aún siendo compasivo y con un buen tratamiento ni siquiera es necesario recurrir a la medicación. O, si se receta, se hace por menos tiempo y con dosis más bajas.

 -¿Cuál es la crítica más dura que tiene para hacerle a los médicos que ejercen la medicina “tradicional”?

-Bueno, generalmente son ellos los que me critican a mí.

-Bueno, a cada cual su turno. Pero con espíritu constructivo.

-Mi principal crítica es que los médicos necesitan abrir más su corazón y darse cuenta de que son sanadores. Y para eso, es preciso estar conectado intuitivamente con cada paciente, tener compasión y preocuparse sinceramente por esa otra persona. Y esto es bueno no sólo para el paciente, los médicos se sentirán mucho más satisfechos también. El paciente no es un hígado, un corazón o una vesícula. Les recordaría a los médicos que cada paciente es un ser humano, un alma al que deben acercarse con compasión y con el corazón abierto.

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Dos preguntas más

 -¿Cómo definiría las almas gemelas (soul mate)?

-Por empezar, tenemos más de una. Y por eso almas gemelas no es imperiosamente un término romántico. Es gente con la que hemos vivido en otras vidas, y existe una forma de reconocimiento de sus almas que nos parecen familiares. O en la mirada, o al tocar las manos, ciertas cosas que nos hacen acordar. Un alma gemela no significa alguien con quien vamos a compartir el resto de nuestra vida. A veces, se trata de una persona que se cruza en camino tal vez por uno o dos meses solamente, pero su sola presencia nos ayuda a cambiar nuestras vidas y a evolucionar. Creo que en una dimensión mayor estamos conectados a cada una de las almas del planeta, e incluso de más allá. Todos estamos interconectados. Pero a la vez existen pequeños grupos de familias de almas, gente que ha vivido junta en varias ocasiones. Y a eso llamo almas gemelas. Este no es el único lugar o planeta donde existen almas. Existen también otras dimensiones donde también viven almas; los físicos están escribiendo sobre este tema.

-¿A su esposa Carole ya la conocía de otras vidas?

-Sí. A pesar de que nunca me encontré con ella en las regresiones. Sí, en cambio, encontré a mi hijo en una de mis propias regresiones. Pero sé, y ella también, que ya habíamos estado juntos antes. Nos conocimos de muy jóvenes; yo tenía 18 años y ella 17. Fue instantáneo. Ninguno de los dos estaba buscando una relación seria, éramos los dos todavía muy jóvenes. Si mi hija, que ahora tiene 22 años, hubiera tenido una relación tan seria como la mía cuando yo tenía 17 años, le hubiera dicho todavía eres una niña. En mi caso, y en el de mi mujer, fue algo muy especial, de reconocimiento, el sentido de familiaridad, de conexión, podíamos terminar las oraciones que el otro estaba diciendo, compartíamos los pensamientos… Yo no tenía ni idea de qué se trataba todo eso en aquel entonces, sólo sabía que era muy fuerte. Hasta que años más tarde, comprendí. Ahora sé de qué se trataba, y se trata, todo eso. Así que no tengo que hallarla en mis regresiones. Sé que somos el uno para el otro.


Por Ignacio Escribano

vía :::Entrevista a Brian Weiss: “Somos seres espirituales viviendo una experiencia humana” – CAMINOS AL SER:::.

Entidades Astrales Parasitarias

Es importante que abandonemos la ignorancia, el miedo y la preocupación si queremos abordar este tema. Se hace absolutamente necesario usar la inteligencia y contar con la ayuda de un experto si queremos enfrentar un problema de esta categoría.

Cuando los seres que habitan en el llamado “Plano Astral” logran penetrar el campo energético de los seres humanos, con o sin autorización, esto se pueden fundir en forma parcial o total en la mente sub consciente e inconsciente de las personas. Estos seres se abastecen en forma parasitaria en nuestro aparato sensorio – motor y emocional.

 

 

Una intrusión astral no necesariamente implica una posesión, pero esta tampoco debemos descartarla. Cualquier ser humano podría llevar una vida absolutamente normal sin darse cuenta nunca en forma consciente de que “Su espacio esta siendo usado por una o varias entidades adheridas a él”. Hay distintos nombres que le podemos dar a estas entidades: Entidades Astrales Parasitarias (EAPs), Seres Interdimensionales (Demonios), Fantasmas, Seres desencarnados y Otros. De acuerdo a muchos factores podremos clasificarlos de diferentes tipos.

La más común la tenemos en las entidades humanas desencarnadas, en pocas palabras personas que quedaron atrapadas en un estado intermedio o “Bajo Astral”.

Podemos hablar de “Entidades Demoniacas” (Seres Interdimensionales), pero este tema es muy complejo y para que el lector comprenda esto requeriría de un estudio muy especial. Después de la muerte física el“Cuerpo Astral” se separa del cuerpo físico. En este cuerpo astral también llamado “Cuerpo Sutil”; el ser se dirige hacia la luz y esta “Siempre estará presente”. Los “Espíritus Guías” se acercan para recibir el espíritu del difunto recién llegado, el difunto reconocerá estos “Espíritus Guías” por la vibración de sus almas. Si la entidad que se acerca a recibir no tiene una forma definida, “Los ojos serán la clave para que se efectúe el reconocimiento”. Esto es importantísimo, ya que muchas entidades cuyo propósito no es el de guiar al recién llegado, siempre estarán a la espera de poder engañar a los ilusos.

 

Estas entidades parasitarias están siempre atentas para atrapar a aquellos que no posean el conocimiento suficiente para defenderse. Según William Baldwin los ojos de dichas entidades son negros por la ausencia de luz.

Hay que pasar por un portal o una especie de barrera que hay que atravesar para entrar de lleno en la luz. Si el espíritu del difunto penetra mas allá de ese portal, avanzará a la llamada: “Quinta Densidad” y es ahí donde vamos todos después de la muerte y se rompe en forma definitiva “El Cordón de Plata o Cordón de Ariadna”.

No todas las personas fallecidas siguen el camino hacia la luz, muchos quedan atrapados en la llamada “Tercera Densidad”, también llamada “Bajo Astral” ó “Zona Gris”. Quiero señalar que las personas que no traspasan este portal, quedan vagabundeando por dicha zona, buscando a un ser humano vivo para adherirse y así seguir disfrutando de las actividades de la vida física (Un muerto recostado).

Estas “Entidades Astrales Parasitarias” se unen parcial o totalmente a la mente del “Ser Humano Vivo”, ejerciendo así una influencia determinada en varios procesos mentales, las emociones, la conducta y hasta el cuerpo físico, he ahí el parásito en la mente del huésped.

Cuando el espíritu no alcance la luz y queda pegado hasta transformarse en un (EAPs), puede deberse a varias causas:

  • Muerte traumática o repentina.
  • Sentimientos de odio, culpa, remordimiento, furia y amor excesivo, son como una causa que impide su partida.
  • Cuando nos negamos a aceptar la muerte física.
  • Falsos sistemas de creencias sobre la vida después de la muerte.
  • Muerte por sobredosis de droga y alcoholismo.

“Como el espíritu en el Plano Astral no puede satisfacer estos apetitos, decide quedarse para buscar satisfacciones recostándose a un ser humano vivo”.

Cuando la persona que tenía una o varias EAPs muere, la transición hacia la luz puede resultar un proceso difícil, en este caso hay varias posibilidades:

  • El espíritu del difunto puede arrastrar al EAP hacia la luz (Rescata al alma perdida).
  • El espíritu del difunto puede separarse de la EAP y dirigirse solo hacia la luz, esta al quedarse solo buscará otro huésped.
  • Si la EAP tiene una fijación enorme con el ser al cual estuvo adherido, puede esperar hasta la próxima encarnación de este, localizarlo en el momento del nacimiento y adherirse de nuevo. “Esto puede ocurrir en repetidas encarnaciones”.
  • Si el espíritu de la persona recién fallecida, no puede separarse de la EAP, puede también pasar a ser una entidad parasitaria en conjunto con la otra que estuvo adherida a él y ambas unirse a otro ser vivo. Esto puede repetirse hasta forma cadenas verdaderas de EAPs y estos a la vez forman cúmulos de entidades errantes. ¿Legiones?

Una persona puede tener docenas y hasta cientos de entidades adheridas, estas se acomodan en el aura y hasta flotan fuera del cuerpo. Si cualquiera de nosotros sufriera de una enfermedad o accidente, la EAP puede alojarse y hasta de identifica con la debilidad.

También pueden alojarse en los Chakras sintiéndose atraídos por la energía o por la estructura física del cuerpo. Los especialistas en este tema dicen que el fenómeno de la intrusión de los EAPs, puede darse en cualquier momento de nuestras vidas y son debido a varias causas como por ejemplo:

  • Una debilidad física, psíquica o emocional.
  • Emociones demasiados fuertes.
  • Sentimientos negativos reprimidos.

Motivos que atraen a los EAPs:

  • Todo tipo de cirugías.
  • Trasplantes de órganos.
  • Transfusiones de sangre.
  • Enfermedades.
  • Debilidades físicas o psíquicas.
  • Depresiones.
  • Enfermedades mentales.
  • Estrés.
  • Golpes en la cabeza.
  • Uso de drogas (Especialmente alucinógenos).
  • Alcohol.
  • Anestesias.
  • Calmantes.

Todo esto produce una abertura en el campo energético del ser humano. Las relaciones sexuales pueden producir intercambio de EAPs, abuso sexual, incesto y violaciones pueden incrementar la posibilidad de intrusiones astrales.

Estos seres parasitarios también se pueden adherir a nosotros mediante:

  • Practicas mágicas sin conocimiento.
  • Pedir ayuda a “Espíritus Guías” si conocimiento previo sobre este mundo invisible.
  • Practicas de meditación para contactar a “Maestros espirituales, Ángeles y Arcángeles”, sin conocimiento previo.

Estas son invitaciones gratuitas para que estos parásitos astrales y oportunistas de todas clases, tanto desencarnado como demonios, interfieran en nuestras vidas y produzcan cualquier cantidad de problemas.

Quiero señalar que las personas jóvenes son las más vulnerables a este tipo de adhesión de estos seres, recordemos que la gran mayoría de los jóvenes tienen la necesidad de pertenecer a un determinado grupo en particular, y sabrá Dios que cosas se esconden detrás de esos extraños grupos.

Estas Entidades Astrales Parasitarias son “Vampiros Psíquicos” succionando la energía vital del huésped y este por su ignorancia ni se entera y hasta cree que está manejando exitosamente al espíritu de la persona muerta.

Estas entidades negativas pueden manejar la mente de las personas, igualmente sus emociones y hasta su parte física enfermando a la persona.

Estas entidades maléficas y parasitarias nos impiden disponer de nuestra energía y realizarnos espiritualmente. También alteran nuestros planes incluso hasta el karma nuestro puede ser alterado por esas poderosas influencias, causando o una muerte prematura o una vida demasiado prolongada y así impedir nuestra partida en el momento que nos corresponda.

Estos seres parasitarios y vampíricos pueden alterar incluso la orientación sexual del individuo, la elección de la pareja y la relación con nuestros seres queridos.

Parapsicologo
Ramón Soto

 

Via- www.eltarotsideral.com

Via Lucis – Wikipedia, la enciclopedia libre

2014-03-15 05.50.58

Via Lucis

Las estaciones de la Resurrección, también conocidas por su nombre latino, Via Lucis (“Camino de la Luz”), son una forma de devoción cristiana que fomenta la meditación sobre la Resurrección de Jesucristo y algunas de las apariciones de Jesús resucitado y otros episodios registrados en el Nuevo Testamento. El término también se puede utilizar como un nombre para una serie de cuadros o esculturas que representan a los distintos episodios.

Las estaciones de la Resurrección complementan las Estaciones de la Cruz, o Via Crucis (el término Via Lucis intencionalmente lo recuerda), una tradicional devoción católica que conmemora la Pasión de Jesús. A diferencia de la forma tradicional de las Estaciones de la Cruz —aunque en común con la forma de revisión presentado por el papa Juan Pablo II el Viernes Santo de 1991—, todas las estaciones de la Resurrección se basan en hechos registrados en los cuatro evangelios y en los Hechos de los Apóstoles.

Al igual que con las Estaciones de la Cruz, la devoción no tiene forma fija, pero normalmente incluye para cada estación una lectura de la Escritura, una breve meditación, y una oración. Donde se puede utilizar una o una serie de imágenes para ayudar a la devoción, que tiene la forma de una procesión, con el paso de una estación a la siguiente que a veces viene acompañada por el canto de uno o más versos de un himno.

 

vía Via Lucis – Wikipedia, la enciclopedia libre.

Pim van Lommel: ‘Cuando mueres sólo cambias de conciencia’

Cuando enseñaba Cardiología en el hospital de Arnheim -800 camas- ya investigaba cómo algunos pacientes, tras infarto y muerte clínica, volvían a vivir.

Hasta que en 1986 leí el testimonio de un estudiante de Medicina, George Ritchie, que resucitó tras nueve minutos de muerte clínica. Me impresionó tanto que empecé a estudiar en profundidad esos casos.

¿Tantos había?

En 1988 ya tenía doce episodios incuestionables y creé una red de investigación con otros diez hospitales holandeses. Iniciamos un estudio clínico prospectivo de 344 pacientes, que publicó The Lancet (2001).

Causó un impacto mundial.

Tanto que ya le avancé entonces, cuando usted me entrevistó, que, tras 31 años de cardiología, me iba a dedicar en exclusiva a las experiencias cercanas a la muerte (EDM).

¿Qué hemos aprendido desde el 2001?

Tenemos más preguntas, además de la clásica: ¿si la conciencia es un mero producto del cerebro, cómo puede sobrevivir y explicar la experiencia de la muerte?

¿Qué dice la ortodoxia médica?

Que se trata de meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno).

¿Y qué le dice su investigación?

Si la causa fuera la anoxia, todos los que vuelven a la vida tras la muerte tendrían EDM, porque todos la sufren, pero, en cambio, sólo el 18% tiene esas experiencias.

¿Qué explican sobre ellas?

Coinciden en hablar de recuerdos, cognición y emociones y mantienen la identidad, un punto crucial, porque el ego es el enlace entre la conciencia y el cuerpo.

¿Luces, voces, su vida en un instante…?

Las han experimentado miles de personas, pero no todos las explican por temor a ser tachados de lunáticos o porque creen que las causan la medicación o la enfermedad.

¿Todos experimentan lo mismo?

No todos experimentan todo, pero todos citan algunas experiencias recurrentes que coinciden en un cruce espacio-temporal.

¿A qué se refiere?

Es la revisión de la vida pasada, pero también la futura y presente: algunos, al volver, anticipan sucesos y reinterpretan los ya pasados, así que suelen cambiar de pareja, de trabajo, de existencia, porque han contemplado su vida en conjunto durante su EDM.

¿Cómo son esas visiones?

Inefables, a menudo el lenguaje carece de términos para explicarlas. Una EDM de tres minutos puede requerir semanas de testimonio en el que no se repite un solo episodio. El tiempo, como le decía, transcurre de un modo único en síntesis con el espacio y una constelación de familiares y afectos.

Por ejemplo.

Un paciente refiere cómo en su EDM había visto a un señor desconocido sonriéndole. Diez años después, su madre agonizante le reveló que él era hijo de una relación extramarital y le mostró una fotografía de su padre biológico, asesinado en un campo de concentración: era aquel señor sonriente.

¿Cómo sabe que esos pacientes clínicamente muertos siguen conscientes?

Lo prueban cientos de casos. En Conciencia más allá de la vida explico el de un hombre de 43 años que nos llegó cianótico, frío, sin tensión y con las pupilas dilatadas. La enfermera le extrajo la dentadura postiza y la depositó en un cajón. Resucitó inexplicablemente tras un largo coma y preguntó por sus dientes.

Si estas vivo, resultan muy útiles.

Reconoció, al verla, a la enfermera y le pidió que se los devolviera. Ella nos llamó alarmada y entonces el paciente nos relató en detalle lo que habíamos dicho y hecho cuando llegó muerto a urgencias del hospital.

¿Y usted qué cree?

Nuestra conciencia no es más que un retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias. Es como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo. Nuestra muerte sólo es un cambio de conciencia, una transición. Sólo morimos en una dimensión para pasar a otras.

¿Es una convicción religiosa?

Es física cuántica. Yo no soy creyente. Muchas religiones se han acercado a esa realidad con técnicas de paso entre esas dimensiones, como la meditación o el misticismo.

¿Cómo lo sabe?

Porque estudio casos -me consultan decenas cada día- y las experiencias son recurrentes y concurrentes: confluyen tiempo -pasado, presente y futuro: tienen visiones- y espacio en sensación de unidad.

Y esos testimonios de cada día coinciden con los relatos de la mística y las visiones de profetas, gurús y santos desde hace siglos.

¿Todo está conectado?

Ven la luz (los niños me cuentan que un ángel; los ateos hablan de “una energía” y los creyentes, de Dios). Todos se refieren a lo mismo y que en ello se sienten integrados.

¿Por qué la ciencia lo ignora?

Hasta ahora, la mecánica cuántica demuestra que la luz consta de partículas que al mismo tiempo son ondas -creo que nuestra conciencia las retransmite- dependiendo del estado del observador.

La experiencia de lo objetivo, al fin, depende de tu estado subjetivo.

Así que, desde los gurús milenarios hasta los físicos cuánticos, cuando asumes tu transición sin miedo experimentas un anticipo de esa sensación de plenitud.

vía Pim van Lommel: ‘Cuando mueres sólo cambias de conciencia’.