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Papiro Nu o Confesión Negativa

papiro nu

“¡Salve, Dios grande, Señor de la Verdad y de la justicia. Amo poderoso!: Heme aquí, llegado ante ti”.
“¡Déjame pues contemplar tu radiante hermosura! Conozco tu Nombre mágico y los de las cuarenta y dos divinidades que te rodean en la vasta sala de la Verdad-justicia, el día que se hace la cuenta de los pecados ante Osiris; la sangre de los pecadores les sirve de alimento”.
“Tu nombre es: “EL SENOR DEL ORDEN DEL UNIVERSO” cuyos dos ojos son las dos Diosas hermanas”.
“He aquí que yo traigo en mi corazón la VERDAD y la JUSTICIA pues he arrancado de él todo el Mal”.
“No he causado sufrimiento a los hombres. No he empleado la violencia con mis parientes”.
“No he sustituido la Injusticia a la justicia. No he frecuentado a los malos. No he cometido crímenes”.
“No he hecho trabajar en mi provecho con exceso. No he intrigado por ambición. No he maltratado a mis servidores. No he blasfemado de los Dioses”.
“No he privado al indigente de su subsistencia”.
“No he cometido actos exagerados por los Dioses. No he permitido que un servidor fuese maltratado por su amo”.
“No he hecho sufrir a otro. No he provocado el hambre. No he hecho llorar a los hombres mis semejantes”.
“No he matado ni ordenado matar. No he provocado enfermedades entre los hombres”.
“No he sustraído las ofrendas de los templos. No he robado los panes de los Dioses”.
“No me he apoderado de las ofrendas destinadas a los espíritus santificados. No he cometido acciones vergonzosas en el recinto Sacro-Santo de los templos”.
“No he disminuido la porción de las ofrendas. No he tratado de aumentar mis dominios empleando medios ilícitos, ni de usurpar los campos de otro”.
“No he manipulado los pesos de la balanza ni su astil. No he quitado la leche de la boca del niño. No me he apoderado del ganado en los prados”.
“No he cogido con lazo las aves destinadas a los Dioses. No he pescado peces con cadáveres de peces”.
“No he obstruido las aguas cuando debían correr”.
“No he deshecho las presas puestas al paso de las aguas corrientes. No he apagado la llama de un fuego que debía arder”.
“No he violado las reglas de las ofrendas de carne. No me he apoderado del ganado perteneciente a los templos de los Dioses”.
“No he impedido a un Dios el manifestarse. ¡Soy puro! ¡Soy puro! ¡Soy puro!”.
“He sido purificado como lo ha sido el gran Fénix de Herakleópolis”.
“Pues yo soy el Señor de la respiración que da vida a todos los Iniciados el día solemne en que el Ojo de Horus, en presencia del Señor Divino de esta tierra culmina en Heliópolis”.
“Puesto que he visto culminar en Heliópolis el Ojo de Horus, pueda no sucederme ningún mal en esta región, ¡oh Dioses! ni en vuestra sala de la Verdad-justicia. Pues yo conozco el nombre de esos Dioses que rodean a MAAT, la gran Divinidad de la Verdad-Justicia”.

Invictus (poema)

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Invictus- Invencible

Más allá de la noche que me cubre,

negra como el abismo insondable,

doy gracias al Dios que fuere

por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias

no he gemido ni llorado.

Sometido a los golpes del destino

mi cabeza sangra, pero está erguida.

Más allá de este lugar de ira y llantos

donde yace el horror de la sombra,

la amenaza de los años

me halla, y me hallará sin temor.

No importa cuán estrecho sea el camino,

ni cuán cargada de castigos la sentencia,

soy el amo de mi destino,

soy el capitán de mi alma.

William Ernst Henley 1875

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Un texto que inspiró y ayudó a Mandela durante su encarcelamiento, ya que durante los 27 años que permaneció arrestado guardó el poema escrito en una hoja de papel.

vía Invictus (poema) – Wikipedia, la enciclopedia libre.

El misterio del niño que recordó con detalle su “vida pasada” como extra y agente en Hollywood

A los cuatro años de edad las noches del pequeño Ryan eran sacudidas por horribles pesadillas y, a los cinco años, el pequeño le hizo a su madre una enigmática revelación. Poco antes de acostarse, de acuerdo a  la televisora NBC, le dijo a su mamá Cyndi que él había sido “otra persona” y le pidió entre llantos que lo llevara a “casa”, en Hollywood, California.

Esa plática quizá no habría pasado de ser una ocurrencia infantil o un sueño despierto, pero el niño siguió hablando con su madre y le contó anécdotas sobre haber conocido a estrellas de cine, viajado lujosamente al extranjero o bailado en Broadway, de acuerdo al programa Today de NBC.

Es común que los niños logren acumular información e historias en tal cantidad y detalle que sorprenden a los adultos, pero en el caso de Ryan su madre creía que eran demasiado elaboradas para que un pequeño de cinco años las hubiera inventado.

Pero no dijo nada al respecto hasta que vieron una foto en un libro sobre Hollywood de la biblioteca local. Al encontrarla, Ryan señaló a una persona en la imagen y dijo que ese era él. La foto era una escena de la película “Nigh After Night”, de 1932, y el hombre aludido era un actor que apareció en ese filme.

Intrigada, y es de suponer que preocupada, Cyndi llevó a su hijo con Jim Tucker, un psiquiatra infantil que se ha especializado en estudiar a niños que afirman recordar una “vida pasada”. De acuerdo conNBC, entre Tucker y su predecesor, quien empezó a investigar el tema en 1961, han recopilado un acervo de 2,500 casos.

El equipo de Tucker se dio a la tarea de investigar quién era el personaje en la foto de la película que Ryan reconoció como su identidad pasada. Era Marty Martyn, quien tras una fugaz aparición cinematográfica se convirtió en un agente de artistas de Hollywood. No se trataba, así, de una persona de cuya vida uno pudiese enterarse fácilmente en libros o páginas web y a partir de allí construir la idea de que se trata de una vida pasada.

Pero el niño comentó numerosos detalles que encajaban en la vida de Martyn, incluso dio detalles sobre la cantidad de hijos y esposas que tuvo y hasta que murió a los 61 años de edad. El tema de la edad de Martyn al parecer fue muy intrigante, pues el médico al principio pensó que se trataba de un error del niño, quizá una prueba de que todo lo que decía era mera coincidencia, porque el certificado de defunción de Martyn indicaba que murió a los 59 años. Pero cuando el médico investigó un poco más, se dio cuenta de que en realidad ese certificado estaba equivocado, pues Martyn, de acuerdo a antiguos datos del Censo, había nacido en 1903 y no en 1905, como decía el documento de defunción. Así, Ryan tenía razón: Martyn murió a los 61 años de edad en 1964, según el relato de la NBC.

Además, de acuerdo al portal Examiner, la madre del niño documentó 102 afirmaciones que Ryan hizo sobre Martyn y, de ellas, Tucker pudo confirmar que 90 eran ciertas.

Para mayor contexto, el portal IMDB añade que Martyn nació en Filadelfia en 1903 y que su nombre original era Morris Kolinsky, hijo de inmigrantes ucranianos. En efecto, trabajó como bailarín en Broadway en una obra llamada “Gay Paree” en 1925 y en 1932 apareció en “Night After Night” en un papel sin diálogo, aunque originalmente estaba previsto que tuviese una línea al final de la película. Después se volvió agente de artistas, se casó cuatro veces y murió en 1964 en Beverly Hills, California.

El caso es intrigante y ha puesto en la mente de muchos la idea de la reencarnación o de alguna forma no explicada de conocimiento. Nada hay en claro y, poco a poco, como según el experto sucede comúnmente en niños con “recuerdos” similares, las memorias “ajenas” comienzan a difuminarse en Ryan.

Ahora, el pequeño está dispuesto a escribir sus propias memorias y a vivir y recordar su propia vida. Las pesadillas, al parecer, han cedido y Ryan se comporta como un niño de su edad, con un camino arraigado mucho más en el presente y el futuro que en los avatares del pasado.

 

vía El misterio del niño que recordó<span style=line-height: 19.2000007629395px;>Marty Martyn (derecha), la persona cuya vida 'recuerda' el peque&ntilde;o Ryan, en una escena f&iacute;lmica de 1932. (Captura de video/Today-NBC)</span> con detalle su “vida pasada” como extra y agente en Hollywood | Pulso USA – Yahoo Noticias.

El poeta chino que encontró a su madre de otra vida | La Piedra del Misterio

El poeta chino que encontró a su madre de otra vida

Un talentoso poeta chino fue a la búsqueda de su madre de una vida anterior gracias a un sueño que se le repitió dos noches seguidas.

Huang Tingjian (1045-1105) fue un poeta y calígrafo de la dinastía Song muy reconocido en su época por tener grandes talentos.

Fue nombrado administrador de Wuhu a los 26 años de edad, pero Huang aún no sabía la conexión que mantenía con ese lugar.

Ese mismo año tuvo un sueño muy vívido mientras hacía la siesta. Soñó que salía del Yemen, el condado dónde trabajaba, y se dirigió hacia un pueblo desconocido.

Allí encontró una anciana ofreciendo incienso en un altar enfrente de su casa y murmurando el nombre de alguien. Cuando se acercó a la anciana descubrió un plato con sopa de apio en el altar y se lo comió. Al despertar recordó el sueño y notó que su aliento olía a apio.

Al día siguiente volvió a echarse otra siesta y el mismo sueño se le apareció de nuevo. Y otra vez se despertó con el olor de apio en su aliento.

Entonces tomó la decisión de viajar hasta el lugar que soñaba desde hacía dos días y durante su viaje descubrió perplejo que el paisaje que se mostraba ante él era el mismo que se le había aparecido en sus sueños.

Tras mucho buscar, encontró finalmente la casa con el altar. Llamó a su puerta y una anciana le abrió. Huang le preguntó a la buena señora si alguien había ofrecido sopa en esa casa y ésta le respondió lo siguiente:

“Ayer era el aniversario de la muerte de mi única hija. Los fideos con apio era su comida favorita y el día del aniversario de su muerte se lo preparo y la llamo a comer.”

Huang no salía de su asombro, ya que además el día anterior había sido su propio aniversario. Pero más sorprendido se quedó al preguntarle a la anciana los años que hacía que su hija había fallecido. Su respuesta fue 26 años, la misma edad que tenía Huang por aquel entonces.

Tras seguir conversando, Huang supo que la hija de aquella mujer amaba la lectura, creía en las enseñanzas budistas y por lo tanto en la reencarnación. Cuando a los 26 años enfermó, la hija prometió a su madre que tras su muerte regresaría para visitarla.

Cuando la anciana invitó al chico a entrar en su casa, ésta le mostró un gabinete de madera cerrado con llave dónde la hija guardaba todos sus libros y apuntes. La mujer no sabía dónde guardaba la llave su hija, pero Huang sí lo recordó. Cuando el joven abrió el gabinete encontró los escritos de la hija y vió que eran los mismos que él había escrito para los exámenes imperiales.

Huang pidió a la anciana que se fuera a vivir con él y la cuidó hasta sus últimos días como a una madre.

Además mandó construir un pavellón en su jardín en cuyo interior se encuentra un autorretrato en piedra dónde se puede leer lo siguiente:

Un casi- monje pero con cabello

Con apariencia mundana, pero con una mente trascendental

Hay sueños dentro de mi sueño

Iluminando a mis vidas más allá de esta dimensión.

La historia de Huang ha sido utilizada como enseñanza para no envidiar los talentos de otras personas, ya que éstos han sido acumulados durante varias vidas de duro trabajo.

vía El poeta chino que encontró a su madre de otra vida | La Piedra del Misterio.

Pim van Lommel: ‘Cuando mueres sólo cambias de conciencia’

Cuando enseñaba Cardiología en el hospital de Arnheim -800 camas- ya investigaba cómo algunos pacientes, tras infarto y muerte clínica, volvían a vivir.

Hasta que en 1986 leí el testimonio de un estudiante de Medicina, George Ritchie, que resucitó tras nueve minutos de muerte clínica. Me impresionó tanto que empecé a estudiar en profundidad esos casos.

¿Tantos había?

En 1988 ya tenía doce episodios incuestionables y creé una red de investigación con otros diez hospitales holandeses. Iniciamos un estudio clínico prospectivo de 344 pacientes, que publicó The Lancet (2001).

Causó un impacto mundial.

Tanto que ya le avancé entonces, cuando usted me entrevistó, que, tras 31 años de cardiología, me iba a dedicar en exclusiva a las experiencias cercanas a la muerte (EDM).

¿Qué hemos aprendido desde el 2001?

Tenemos más preguntas, además de la clásica: ¿si la conciencia es un mero producto del cerebro, cómo puede sobrevivir y explicar la experiencia de la muerte?

¿Qué dice la ortodoxia médica?

Que se trata de meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno).

¿Y qué le dice su investigación?

Si la causa fuera la anoxia, todos los que vuelven a la vida tras la muerte tendrían EDM, porque todos la sufren, pero, en cambio, sólo el 18% tiene esas experiencias.

¿Qué explican sobre ellas?

Coinciden en hablar de recuerdos, cognición y emociones y mantienen la identidad, un punto crucial, porque el ego es el enlace entre la conciencia y el cuerpo.

¿Luces, voces, su vida en un instante…?

Las han experimentado miles de personas, pero no todos las explican por temor a ser tachados de lunáticos o porque creen que las causan la medicación o la enfermedad.

¿Todos experimentan lo mismo?

No todos experimentan todo, pero todos citan algunas experiencias recurrentes que coinciden en un cruce espacio-temporal.

¿A qué se refiere?

Es la revisión de la vida pasada, pero también la futura y presente: algunos, al volver, anticipan sucesos y reinterpretan los ya pasados, así que suelen cambiar de pareja, de trabajo, de existencia, porque han contemplado su vida en conjunto durante su EDM.

¿Cómo son esas visiones?

Inefables, a menudo el lenguaje carece de términos para explicarlas. Una EDM de tres minutos puede requerir semanas de testimonio en el que no se repite un solo episodio. El tiempo, como le decía, transcurre de un modo único en síntesis con el espacio y una constelación de familiares y afectos.

Por ejemplo.

Un paciente refiere cómo en su EDM había visto a un señor desconocido sonriéndole. Diez años después, su madre agonizante le reveló que él era hijo de una relación extramarital y le mostró una fotografía de su padre biológico, asesinado en un campo de concentración: era aquel señor sonriente.

¿Cómo sabe que esos pacientes clínicamente muertos siguen conscientes?

Lo prueban cientos de casos. En Conciencia más allá de la vida explico el de un hombre de 43 años que nos llegó cianótico, frío, sin tensión y con las pupilas dilatadas. La enfermera le extrajo la dentadura postiza y la depositó en un cajón. Resucitó inexplicablemente tras un largo coma y preguntó por sus dientes.

Si estas vivo, resultan muy útiles.

Reconoció, al verla, a la enfermera y le pidió que se los devolviera. Ella nos llamó alarmada y entonces el paciente nos relató en detalle lo que habíamos dicho y hecho cuando llegó muerto a urgencias del hospital.

¿Y usted qué cree?

Nuestra conciencia no es más que un retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias. Es como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo. Nuestra muerte sólo es un cambio de conciencia, una transición. Sólo morimos en una dimensión para pasar a otras.

¿Es una convicción religiosa?

Es física cuántica. Yo no soy creyente. Muchas religiones se han acercado a esa realidad con técnicas de paso entre esas dimensiones, como la meditación o el misticismo.

¿Cómo lo sabe?

Porque estudio casos -me consultan decenas cada día- y las experiencias son recurrentes y concurrentes: confluyen tiempo -pasado, presente y futuro: tienen visiones- y espacio en sensación de unidad.

Y esos testimonios de cada día coinciden con los relatos de la mística y las visiones de profetas, gurús y santos desde hace siglos.

¿Todo está conectado?

Ven la luz (los niños me cuentan que un ángel; los ateos hablan de “una energía” y los creyentes, de Dios). Todos se refieren a lo mismo y que en ello se sienten integrados.

¿Por qué la ciencia lo ignora?

Hasta ahora, la mecánica cuántica demuestra que la luz consta de partículas que al mismo tiempo son ondas -creo que nuestra conciencia las retransmite- dependiendo del estado del observador.

La experiencia de lo objetivo, al fin, depende de tu estado subjetivo.

Así que, desde los gurús milenarios hasta los físicos cuánticos, cuando asumes tu transición sin miedo experimentas un anticipo de esa sensación de plenitud.

vía Pim van Lommel: ‘Cuando mueres sólo cambias de conciencia’.