ABUNDANCIA II

Seguimos con el significado arquetípico de la abundancia. En el anterior artículo hablamos de abundancia en su aspecto nutritivo, del arquetipo materno. Pero la abundancia también está muy relacionada con los valores, tanto a nivel general y particular (pues no hay verdades absolutas).

Los valores pueden ser definidos como aquello que más valoramos, admiramos, amamos, deseamos… a cualquier nivel. Los representa Venus, diosa del amor, la economía y el placer.

Para el inconsciente no existen niveles, como hemos repetido en distintas ocasiones. Del nivel más denso (dinero, joyas, oro) al más sutil, (amor) pasando por el emocional (felicidad, ética, paz) lo que amamos es lo que deseamos. Por lo tanto, tenemos exactamente la misma actitud en referencia a todo lo que consideramos “valioso” y creamos en razón a ello.

Estar conectado solamente significa ser consciente de formar parte del todo. Recibir “información”, que es lo mismo que reconocer, de alguna forma, ése todo,. Tener feed-back de fuera tanto a nivel emocional como simbólico, es decir, resonar como uno con lo que hay fuera. Eso significa no agredir y por lo tanto, no necesitar defenderse. Como en el aikido, y en algunas meditaciones, como la vipassana, se trata de “dejar pasar” de otra forma, perdonar, es decir, reconocer que no hay nada que perdonar. Lla única curación, el verdadero olvido, la no involucración en la energía. La forma en que cura la Bio-T.M.R., por ejemplo.

En todos los casos, y, salvando lo anteriormente expuesto, nos relacionamos con lo financiero de la misma forma que nos relacionamos con el amor, y, todo depende a su vez, de nuestros “valores” internos.

Hay mucha gente rica que vive en la escasez (por ejemplo, dando más importancia a deslumbrar o defenderse de otros que en hacer lo que realmente disfruta). También hay muchas parejas cuyo sostén en la relación no tiene tanto que ver con el amor y sí con una serie de compromisos adquiridos, sean materiales, financieros, sociales o emocionales (miedo a la soledad por ejemplo). También hay quien se siente culpable disfrutando y ha creado la creencia/programa de que se puede disfrutar verdaderamente (no razonablemente) de algo “malo”.

Con todo ello quiero decir, que tener algo no es lo mismo que algo le posea a uno, o le condicione la vida.

Hay que rescatar los valores de sabiduría, simplemente, porque son los únicos que nos garantizan nuestra felicidad, ya que no tiene sentido ser felices sin emociones, y las emociones hacia nosotros mismos las compartimos todos. Todo ser sintiente desea su propia felicidad, como dice el Dalay Lama. Aquellos que no sienten, por deducción, no están vivos. Descartes no tenía razón, los animales también existen. Quien tiene una mascota lo sabe bien. No es “pienso”, sino “siento”, luego existo. Y nos están bloqueando las emociones con el stress y el miedo, las dos mejores armas para desconectarse de la parte emocional.

Como todos nuestros problemas tienen una fuente interna (la única parte del universo que realmente podemos y debemos intentar modificar) tenemos la posibilidad de crear otra realidad, sea la que sea que necesitemos, con tan sólo clarificar nuestros “valores” y poniéndonos en sintonía con ellos. Estos valores, para ser felices “resuenan en nuestro corazón”, reconocemos que los compartimos con todos los seres emocionales del universo. Es volver a casa. Cualquier pecado se convierte en error, como en la Biblia, cuya correcta traducción es error, no pecado.

Es cuando intentamos limpiar de prejuicios/programas, cuando vienen las resistencias del ego que se resiste a “morir”. Todos tenemos resistencias, sólo que algunos están más dispuestos a renunciar a ellas que otros.

Para vencer las resistencias es fundamental sentir y comprender a algún nivel que el ego nunca fue ni es realmente nada, tan sólo una idea mental (heredada, para hacerla aún más insustancial) y como tal, modificable con sólo cambiar la perspectiva, es decir, las metas que queremos conseguir. La meta es la intención, y la intención lo cambia todo. Lo básico es determinar ¿qué deseas?

Nuestra intención está profundamente influida por los valores, ya que son ellos los que nos movilizan emocionalmente. Lo realmente importante es limpiar de programas, de falsas creencias, de influencias dolorosas parásitas, todo lo relacionado con lo que más estimamos en nuestra vida. Así, el inconsciente y el consciente se hacen uno y las metas, clarificadas, llegan a nosotros más rápidas y de forma más eficaz.

Debemos aclarar qué es para nosotros la felicidad, primero y principal, pues pocos llegan a este punto, el cual tiene que ver con “sentir”, simple y llanamente, ¿Qué escenario nos haría sentir mejor sin sentir que falta a algo? y, seguidamente, poner nuestra intención en conseguirlo. En la medida en que podamos, poco a poco, pero, sin olvidar la meta.

Para movilizar las energías arquetípicas de la creación debemos “sentir lo que deseamos, como si lo tuviéramos, y después “escribirlo o describirlo verbalmente” o al revés, según la sensación. A veces, ajustarlo, depende. Si sientes lo que deseas y lo explicas verbalmente, repetidamente, lo obtendrás. Padre y Madre arquetípicos sólo pueden crear, por amor. Por eso tratan de coartarnos la parte emocional, la más fácil de manipular por miedo o stress. Es decir, sólo creamos cuando nos emocionamos. Sólo en el caso de que tu emoción sea sincera, es decir, limpia de creencias limitantes heredadas por programas.

Que no pase por tu lado la oportunidad de ser feliz y no la aproveches. O, lo que es lo mismo, sin los “no”, que no tienen significado para el inconsciente, ya que pone la atención en la frase, y la atención ya da la vida.

Luchar contra nuestro ser, alma o inconsciente, es una guerra perdida porque no es la razón (es decir, el ego, el parloteo mental, el que nos roba la paz mental sin darnos cuenta) por mucho que nos hayan hecho creer que es así, la que guía nuestra vida, sino algo más allá, que acaba teniendo razón, con el tiempo. Y eso, en el fondo, lo sabemos todos.

En estos tiempos que corren hay una crisis económica que, realmente, por todo lo expuesto ya, es una crisis de autenticidad, de lo que deseamos y valoramos profundamente. Buscar el propio beneficio individual en cada uno nos llevará al desastre. Es hora de compartir el éxito, o no se podrá disfrutar nada.

Todos los valores (a todos los niveles, como ya dijimos) están en crisis desde que comenzó a influir de manera notoria la nueva energía, llamada de 2012: economía, amor, ética, felicidad, paz… como en un efecto dominó parece que unos aniquilan a los otros al caer cada vez más. Pero, es que, realmente son lo mismo.

Nos hemos dejado llevar por la idea de que la vida es artificial, competitiva, cruel, manipuladora… se nos mostrará tan oscura como necesitemos para comprender que lo de fuera somos nosotros mismos. Nos cuesta aceptar que la vida puede ser algo mucho mejor de lo que hemos vivido, según memorias genéticas, junto a nuestros semejantes. El bien común es el propio. Más simple, más feliz. Sin ningún tipo de censura se puede compartir lo mejor, porque todos contribuimos a ella. Los valores mueven la emoción, nos hace resonar en la misma frecuencia. Conseguimos “poder”, el mismo que nos están robando.

Hay quien hace de sombra y cumple con la misión de aparentar ser el obstáculo que nos impide ser felices. Pero, la sombra, es decir, los programas, los llevamos dentro y son sólo falta de consciencia, es decir, falta de LUZ, de brillo, de “Padre”.

Actúa en consecuencia de lo que sabes y sientes que es justo y encontraremos juntos la PAZ.

vía ABUNDANCIA II | BIOTMR.