Archivo por meses: febrero 2014

La piedra “linga” de Shiva

Como ha señalado A. Bharati, la forma itifálica, como parte de una fi­gura representada en una postura de yoga, sería incoherente si se in­terpretara como condición «priápica». La representación itifálica de la for­ma erecta indica lo contrario en este contexto. Significa la «retención seminal» y representa a Shiva como «control completo de los sentidos y su­prema renuncia carnal». El yogui no niega el sexo, sino que transforma el impulso sexual y lo aparta de la procreación y el placer hacia la sabidu­ría intuida, hacia la libertad y la beatitud. El dios asceta, cuya simiente se eleva, cuyo linga se eleva, es uno con el dios, aunque esté en el polo opuesto, que es el portador de las semillas. Uno crea el mundo de placer y dolor, el otro libera de ellos. Su polaridad no es la de eros y tánatos, la del amor y la muerte, sino la del deseo y la liberación. Entre estos dos polos Shiva despliega la senda del yoga, de la que él es el Señor. En este diámetro de su dominio sin límites el dios actúa en to­dos los puntos. Allí, en uno de sus modos, es el Tiempo Kala, y, siendo el Tiempo, que consume la vida, es la Muerte Kala. Antiguamente, una parte de su papel se delegó en una diosa que se parecía a él. Pero el dios que se muestra como Tiempo-y-Muerte no sería Shiva si no dominara el tiempo y la muerte y superara a los dos. Una leyenda habla de Shiva escapando del linga en el que había estado in­manente. El Señor salvó de la muerte al joven Markandeya, su devoto, que estaba condenado a morir a los dieciséis años. Cuando la Muerte se apro­ximó al muchacho, que estaba adorando el litiga, Shiva apareció y desvió su amenazante figura. Shiva bendijo a Markandeya, que tuvo siempre dieciséis años y fue un joven inmortal. Y cuando el sabio Sveta, a quien había atado la Muerte, pronunció el nombre de Rudra, la Muerte le preguntó: «¿Dónde está tu Rudra […] ¿Está en el linga?». Shiva apareció y la Muerte liberó a Sveta.

vía La piedra “linga” de Shiva | Maestroviejo’s Blog.

“La escritura del dios”. J. L. Borges–Arsgravis

Una noche sentí que me acercaba a un recuerdo preciso; antes de ver el mar, el viajero siente una agitación en la sangre. Horas después, empecé a avistar el recuerdo; era una de las tradiciones del dios. Éste, previendo que en el fin de los tiempos ocurrirían muchas desventuras y ruinas, escribió el primer día de la Creación una sentencia mágica, apta para conjurar esos males. La escribió de manera que llegara a las más apartadas generaciones y que no la tocara el azar. Nadie sabe en qué punto la escribió ni con qué caracteres, pero nos consta que perdura, secreta, y que la leerá un elegido

vía Arsgravis – Arte y simbolismo – Universidad de Barcelona | “La escritura del dios”. J. L. Borges.